Jueves
22/06/2017
FAN para algunos… and FUN for others
Nuevamente salta a la palestra la necesidad de replantear nuestro débil modelo productivo, pues una industria tan importante no puede estar cimentada sobre bases de tal inestabilidad.
29/04/2016


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FAN para algunos… and FUN for others
Por Rodolfo Infante Espiñeira

MSc en Acuicultura, U. de Stirling, Escocia

infante.espineira@gmail.com

 

Nos acercábamos al final de febrero y algo predecible y muy malo estaba por ocurrir: como en años anteriores, se nos venía una nueva versión del Festival de Viña del Mar.

En otro orden de cosas, un inesperado fenómeno natural (¿?) golpeaba a la ya atribulada industria del salmón. El florecimiento de algas nocivas (FAN) de la especie Chattonella sp., colonizaba abundantemente las aguas del Seno del Reloncaví y zona norte de la isla de Chiloé, dejando un reguero de mortalidad a su paso.

Un caluroso y soleado verano, sumado a la falta de vientos, más la existencia de aguas ricas en nutrientes, generó las condiciones propicias para la permanencia y exacerbada multiplicación de dicha microalga, cuyos negativos efectos no se hicieron esperar.

La magnitud del evento hizo que 45 centros de cultivo, pertenecientes al menos a 12 empresas salmoneras, se vieran seriamente afectados en pocos días. Si bien la evaluación de las pérdidas está aún en curso, se estima que unos 30 millones de salmónidos murieron, lo que redundará en una substancial baja de las cosechas del 2016/17, de más de un 20 % de lo proyectado, equivalentes a unas 110.000 toneladas. En cifras redondas, la industria podría sufrir una pérdida total avaluada en unos USD $ 500 millones.

 

Lo que vino tras la debacle medioambiental era totalmente esperable. Primero surgió el debate entre aquellos que querían sacar dividendos políticos/académicos/sociales, argumentando que la FAN se podía haber predicho y sus efectos convenientemente mitigados, versus los que defendían sus puestos de trabajo e/o ineficiencias argumentando lo contrario. Luego, los comunicados oficiales del gremio le bajaban el perfil, mientras que los de las organizaciones laborales anunciaban el holocausto. Los oportunistas ofrecían todo tipo de sistemas capaces de alertar tempranamente las floraciones u otros que permitirían evitar que éstas impactaran a los peces. La autoridad intentaba desordenadamente tomar el control de la situación, tratando de agilizar procedimientos de zafarranchos y estableciendo mano dura a los que contravenían sus instrucciones. Está claro que se quiso hacer todo de la mejor forma posible, teniendo en cuenta la magnitud y el timing de cómo el evento se desarrolló, lo que fue logrado en buena parte con los limitados medios disponibles y el caos reinante. A río revuelto, ganaron los wellboats, las barcazas, los camiones, los vertederos, las plantas de harina, las de proceso y en general toda la cadena que participó de la operación de FAN.

Lo único indesmentible, desgraciadamente, es que serán nuevamente los más vulnerables los que se verán negativamente impactados, pues la merma de las cosechas redundará en un menor requerimiento de mano de obra en las plantas de proceso durante los próximos trimestres con inminente pérdida de fuentes laborales básicas. Pronto, el término “reconversión laboral” se tomará los titulares como la solución a esta coyuntura que nos permitirá seguir avanzando con nuestras conciencias tranquilas por tal grado de creatividad y generosidad con los verdaderos afectados.

 

Se destaca que hubo una mayoría de empresas previsoras que tenían seguros de biomasa, cuya cobertura también incluía “eventos de la naturaleza y/o mano de Dios o vis maior”, como lo fue este caso. Otras buscaron el apoyo divino directo, sin intermediarios, como la conocida empresa ruletera que jugó todas sus fichas al número equivocado, pues ni la cadena de oración solicitada ni el agua bendita esparcida en sus centros fueron suficientes para proteger a sus millones de peces que crecían sin contar con el respaldo terrenal de un seguro que resguardara lo invertido. Una apuesta de alto riesgo, cuyo impacto ya se ve reflejado en el precio de sus acciones en la bolsa. Ahora a aprontarse los previsores, ya que las próximas primas de las compañías aseguradoras se irán a las nubes.

 

Parece claro que durante el 2016 se dará la paradoja de que, aún cuando la industria arrastraba una pesada carga económica negativa de una crisis del año anterior y que además es golpeada por un fenómeno natural que la hará perder casi un cuarto de su producción total, la raya para la suma dará números azules. Lo anterior además incrementará indirectamente el valor de las acciones de aquellas empresas con este tipo de control de propiedad.

Todo esto nos debe hacer reflexionar profundamente, pues los hechos vuelven a confirmarnos que el viejo modelo económico de la oferta y la demanda, acuñado por el escocés James Denham Steuart en 1767,  nunca pasa de moda.

Nuestro FAN impactará en una disminución del total de la oferta mundial de salmón de aproximadamente un 5 %. Si a esto se le suma el aumento de la demanda anual de un 4 % en el consumo promedio de salmón en el mundo y la disminución de la producción de Noruega durante el 2016, el escenario de precios se vislumbra muy alentador pues habrá alrededor de 1/8 de la demanda global insatisfecha, lo que asegura buenos precios por un buen rato.

El mercado ya percibió esto y su reacción fue instantánea: en sólo un par de semanas, el valor de la libra de salmón en los EE.UU. se incrementó en un 35 % y la tendencia sigue al alza.

Queda absolutamente claro que mientras algunos secan sus lágrimas calculando las pérdidas por el FAN, otros, cuyos centros no se vieron afectados o tan afectados, no logran borrar la sonrisa de sus rostros, pues la Diosa Fortuna se les apareció nuevamente, hoy con la forma de una microalga que produjo que la oferta y la demanda funcionara a su favor.

Nuevamente salta a la palestra la necesidad de replantear nuestro débil modelo productivo, pues una industria tan importante no puede estar cimentada sobre bases de tal inestabilidad.

 

¿Necesitábamos de un evento natural de esta magnitud para llegar a la simple conclusión que la industria chilena del salmón debe cultivar menos y mejor para ser sustentable económica, medioambiental y socialmente? Las respuestas correctas serán premiadas con un ejemplar del Manual de Buenas Prácticas para el Cultivo del salmón.

Revista Mundo Acuícola

Edición 107

Marzo-abril de 2016



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