La conectividad de la zona de los canales del sur de Chile, es un enorme desafío y a la vez un factor clave para el desenvolvimiento y desarrollo de la economía de las regiones australes de Chile. El transporte de carga y pasajeros entre puntos distantes y usualmente rodeados de mar, es esencialmente factible sólo por vía marítima. Las condiciones geográficas y meteorológicas dificultan las carreteras y las vías aéreas de corta distancia, por lo que son las naves y los puertos los llamados a generar la base de conexión entre centenares de asentamientos humanos dispersos como sus islas.
Ha sido precisamente la actividad marítima la que ha hecho posible que miles de personas puedan movilizarse regularmente para satisfacer necesidades de salud, educación y trabajo. Son decenas de embarcaciones las que operan diariamente conectando islas y continente en un ir y venir que hace posible que existan poblaciones humanas en zonas remotas, superando las difíciles vallas que oponen la geografía y el clima. Esta era la actividad que ya habían descubierto y empleado los habitantes originarios de estas islas. Para ellos el mar terminaría por convertirse en un aliado para su desplazamiento y sustento.
Desde comienzos del siglo XX, comenzaron a establecerse operaciones marítimas que buscaban conectar cada vez con mayor regularidad a las crecientes comunidades ligadas inicialmente a la actividad pesquera. Poco a poco fueron más y más las iniciativas privadas dirigidas a prestar servicio de transporte de pasajeros y de carga, viabilizando el crecimiento de ciudades y actividades económicas. La mayoría de ellas surgidas de gente originaria de estas mismas regiones, conocedores del medioambiente y de la cultura y aspiraciones de sus habitantes. Una industria nacida y criada en casa, íntimamente ligada a la comunidad.
Hoy naves y puertos de las regiones australes operan para servir a sus habitantes y para apoyar decisivamente actividades como la pesca, la acuicultura y el turismo, que requieren el traslado de insumos y equipos fundamentales, así como de sus trabajadores, sumada a la instalación y mantención de estructuras e todo tipo.
Es difícil, sino imposible, imaginar el desarrollo alcanzado, sin una industria marítima como la que ha logrado establecerse. Esta ha servido de pilar o base del crecimiento de las demás actividades, y ha sido un apoyo decisivo para la gente en circunstancias de emergencias como las que causaron los sismos reiterados del Fiordo Aysén y la erupción del volcán Chaitén, entre otras. Allí estuvieron las naves de los armadores del sur para evacuar oportunamente cientos y miles de personas que requerían trasladarse por razones de seguridad.
La industria marítima ha sido un verdadero motor de desarrollo del sur austral del país, sosteniendo a las comunidades y a las actividades económicas que han ido emergiendo. Sin estridencias, en forma silenciosa, pero fundamental, ha dado pasos de modernización que le permiten operar flotas y puertos de altos niveles de sofisticación, especialmente adecuados a las características de esta zona del país, y emplear directa e indirectamente a miles de personas que han ido alcanzando mayores niveles de profesionalización.
Cuando el mundo enfrenta la necesidad de ahorrar energía y de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la actividad marítima de corta distancia, ha comenzado a adquirir singular fuerza por su eficiencia en este campo, desarrollándose programas e iniciativas en diversos lugares del planeta. Esta tendencia reforzará a la industria marítima del sur austral de Chile, que requerirá cada vez más y más profesionales, técnicos y servicios, abriendo oportunidades para la población.
En un año en que su gremio, ARMASUR, cumple 20 años de existencia, la industria marítima enfrenta una perspectiva tan inmensa como dinámica, que la consolidará como el motor silencioso de la Patagonia de Chile, soporte de su gente y de su actividad económica de cara al futuro.
Al cumplir 20 años, la celebración será distinta, considerando actividades dirigidas a presentar a la comunidad durante este mes,lo que hacen sus hombres, naves y puertos. Ellas contemplan, entre otras, una exposición de modelos de sus principales naves, la firma de un convenio de respaldo a los Liceos técnicos encargados de formar gente de mar, charlas a un grupo de profesores y estudiantes de esos establecimientos, y un seminario internacional que contará con la participación de destacados relatores de Canadá, Australia y Chile, quienes mostrarán las tendencias de la industria marítima a nivel global y nacional. Un esfuerzo que honra la esencia regional de este importante gremio.








