El fatal ataque de un tiburón ocurrido en el oeste de Australia este fin de semana fue el quinto incidente en menos de un año. La muerte del surfista Benjammin Linden, de 24 años, quien aparentemente fue mutilado por un gigantesco tiburón blanco, ha causado preocupación entre los funcionarios del gobierno australiano, lo que ha renovado los llamados para que de una vez sea levantado el estatus de "animal protegido".
Pero ¿realmente estos ataques no provocados están incrementándose en la región? y si es así, ¿qué hay detrás de esta tendencia?
El doctor Bob Heuter, director del Laboratorio Marino Mote para el Estudio de Tiburones en Sarasota, Florida, habla de ser cautos en vez de aventurarse a alguna conclusión.
“Cuando existen múltiples ataques, pueden ser dos cosas o la combinación de ambas. Lo más obvio es que por alguna razón hay más tiburones en los lugares que la gente frecuenta”, dice a la BBC.
Datos malinterpretados
Heuter señaló como ejemplo a Cabo Cod, una península situada en el extremo oriental del estado de Massachusetts, en el noreste de Estados Unidos, donde el gran tiburón blanco está llegando a las playas más a menudo gracias a los esfuerzos de conservación que también han favorecido a los leones marinos, presa favorita de los primeros.
“El otro factor –que es más difícil de entender- es el concepto de acumulación de estadísticas”, explicó. “El hecho de tener dos eventos muy cerca en tiempo y espacio no quiere decir que exista una tendencia”.
“Esto es algo que los medios de comunicación muy a menudo no entienden, tan pronto se sabe de dos ataques ya están hablando sobre el incremento de esto o lo otro. Aunque no sea necesariamente el caso”.
La muerte de Linden el pasado sábado ha vuelto a encender el debate sobre la protección a los tiburones blancos, ya sea para pescarlos o sacrificarlos.
Después del último ataque fatal en marzo, el gobernador del estado de Australia Occidental, Colin Barnett, descartó un programa de eliminación, argumentando que es imposible proteger a la gente todo el tiempo.
Sin embargo, en una entrevista para el canal de televisión ABC de Australia, el ministro de Pesca Norman Moore dijo: “Creo que tenemos que revisar si es que ha habido un incremento significativo en el número de tiburones blancos desde que se empezaron a proteger. Y si fuera el caso, ¿deberían seguir aún en la lista de animales protegidos?”.
El ministro sugirió a los investigadores ver la posibilidad de que este incremento esté “relacionado quizás con el aumento en el número de ballenas yendo a la costa y el número de leones marinos que están siendo protegidos y que son alimento para los tiburones blancos”.
En raras ocasiones
Los tiburones son comunes en aguas australianas, pero los ataques fatales son algo muy raro, promediando uno al año en las últimas dos décadas. John G. West, encargado de los Archivos de Ataques de Tiburón en Australia, señaló que se ha estado ahogando un promedio de 87 personas al año en las playas del país. “La gente debería estar más preocupada con el tema de nadar en las playas que ser víctima de un ataque de tiburón”, dijo West a la BBC.
"En los últimos 100 años han habido apenas cinco ocasiones en las que han ocurrido más de 10 ataques mortales de tiburones y ocho ocasiones donde se han producido cinco muertes en un periodo de dos años. Estos hechos en Australia Occidental en los últimos dos años son inusuales que hayan ocurrido en un solo estado. Lo que se conoce es que los tiburones blancos nadan a lo largo de la costa del estado de Australia Occidental varias veces al año para alimentarse y posiblemente para aparearse”, añadió.
“Lo han venido haciendo por millones de años. El 'camino' que ellos recorren los pone en contacto más cercano con la costa y en algunos casos con la gente en el agua”.
El año pasado el doctor West publicó una investigación mostrando que el número total de ataques de tiburón en Australia ha crecido alrededor de 6,5 incidentes entre 1990 y 2000 a 15 incidentes por año en la última década.
Este incremento -explica- coincide con varios factores: el incremento de la población humana, más gente visitando playas y el aumento de la popularidad de los deportes de agua. La gente también está teniendo más acceso a lugares aislados de la costa, entrando en contacto con extensas zonas donde hay tiburones.
Pero West señaló que no existen evidencias de que el incremento del número de tiburones tenga que ver con el aumento en ataques en aguas australianas. “El incremento en los ataques de tiburón en las últimas dos décadas es consistente con las estadísticas internacionales de ataques de tiburón que suben anualmente debido a un mayor número de personas en el agua,” escribió en la publicación Marine and Freshwater Research.