La industria pesquera
tiene hoy la mirada puesta en dos partes: en el mar, donde sus recursos
pesqueros y su cuota de captura han descendido abruptamente, y en el Congreso,
donde se discute un proyecto de ley que crea nuevas licencias de operación, un
mecanismo que licita parte de los recursos pesqueros industriales y un royalty
al sector. Ambos frentes ocupan hoy a Francisco Mujica, presidente de la
Asociación de Industriales Pesqueros del Norte (Asipnor) y gerente general de
Corpesca, pesquera del grupo Angelini, la mayor empresa del sector.
La baja en las cuotas
de pesca del jurel y en la captura de anchoveta, por condiciones oceanográficas
y ambientales, tienen a Corpesca “complicada”, afirma Mujica. “Este año, con
las condiciones actuales de captura, pinta para ser el peor de la década para
Corpesca”, anticipa. En 2011, la compañía procesó cerca del 30% de las capturas
del jurel del país. Este año no pasaría del 20%.
Para 2012, la firma
tiene una cuota de 530 mil toneladas de anchoveta y 30 mil toneladas de jurel.
“Se ha capturado 160 mil de anchoveta y 10 mil de jurel, porque no hay más. El
año pasado Corpesca llevaba, a la fecha, 440 mil toneladas de anchoveta y de
jurel, casi lo mismo”, detalla el ejecutivo.
Hasta abril-mayo
Corpesca suma pérdidas por US$ 15 millones, por las bajas capturas, cuenta
Mujica. “Esta es una empresa que se mueve con tonelaje. Si este último falla,
obviamente tienes pérdidas”, dice. En 2011 la firma ganó US$ 26,5 millones. ¿Y
este año? “Así como vamos, no sabemos”, sostiene.
En los últimos dos
meses han tenido el 75% de su flota detenida. Pero ello podría cambiar,
explica, como sucedió el año pasado: hasta mayo no había recurso y apareció
repentinamente. Critica que con las licitaciones de la Ley de Pesca, “se nos
impide suplir los años buenos con los malos como este. Nos liquidan
económicamente y se termina reduciendo al sector pesquero industrial a la mínima
expresión”.
Mujica señala que
“hemos tenido que iniciar un proceso de ajuste de la industria, doloroso”. En
mayo Corpesca cerró la planta de Tocopilla, que representaba entre 10% y 15% de
su producción, unas 80 mil toneladas anuales. Hoy están tratando de distribuir
esa captura hacia las plantas de Iquique y Mejillones. “Esta es una industria
dinámica y estamos conscientes de que podría haber más ajustes”, advierte. Las
empresas que componen Corpesca, en 2000 tenían 12 plantas operativas en el
norte. Hoy quedan cinco.
El ejecutivo añade
que dependiendo del escenario pesquero legal, “está dentro de las posibilidades
que se puedan cerrar más plantas industriales o reducir su capacidad
operativa”. Y agrega: “Si al final nos dejan arrinconados, con una pistola
apuntando al pecho, tendremos que ser del tamaño que nos permite ese rincón
nomás”.
Con todo, aclara que
si bien el negocio pesquero de Corpesca está complicado este año, “tenemos
reservas y otros negocios que están ingresando”. Hacia adelante, el objetivo es
buscar nuevos emprendimientos. “Pero una cosa es que la empresa busque
inversiones para diversificar el negocio, pero lo que haces es salvar a la
empresa, no salvar al sector industrial del norte”, alerta Mujica. Hoy están en
el aceite de pescado, a través de Golden Omega, donde Corpesca posee un 35%.
“La idea es abrir áreas complementarias al área pesquera. Siempre estamos
mirando otros rubros orientados a abastecer el mercado de la proteína, acuícola
especialmente, y en el aceite de pescado sacar un valor agregado”. El plan es
procesar 8.000 toneladas de materia prima de aceite al año.
También, añade,
“queremos ser el supermercado del sector acuícola y abastecerlo lo máximo
posible de los insumos que requiera”.
Mujica ha asistido
dos veces a la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados. “He ido con cifras,
no con cosas subjetivas”, señala. Una de ellas, calcula la rentabilidad anual
promedio de la industria en el norte en la última década: 4,7%. “Pero con las
variables incorporadas en la Ley de Pesca, como la licitación y el royalty, la
rentabilidad pasa a -3,2% permanentemente, debido a que la anchoveta es muy
variable y su licitación se gatillaría primero”, detalla. Según la fórmula de
royalty que se incluye hoy en la ley, “el norte, de estar pagando US$ 4
millones al año, llegaría al doble, considerando las capturas de 2011”,
explica.
Este último punto
está en revisión por el Ejecutivo. “Sabemos que está viendo una nueva fórmula
de cálculo. De no revisarse, vamos a pedir que se mantenga lo que existe hoy”,
dice. Además, espera que se vote en contra de la licitación. “Nos la vamos a
jugar para que no exista. Si esto se aprueba, una posibilidad es defenderse en
tribunales”, sostiene.
A juicio de Mujica,
como está hoy, la ley vuelve inviable el negocio pesquero en el norte. “El
sector fue por una ayuda y le llegó un ladrillazo”, afirma a propósito del
establecimiento del royalty. Una última molestia proviene de una modificación
aprobada por ocho diputados, que deja al Estado con dominio exclusivo de los
recursos hidrobiológicos. “Fue una sorpresa. No tiene asidero. Es
inconstitucional”, opina.