La obtención de un aceite rico en nutrientes a partir de una microalga es una de las dos iniciativas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso que fueron seleccionadas por el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef, programa de Conicyt) para ejecutar su plan de trabajo y avanzar hacia la concreción de su emprendimiento, en el marco de la etapa 2 del Primer Concurso de Valorización de la Investigación en la Universidad.
María Fernanda Flores, doctora en Ciencias mención Química y docente del Instituto de Química, y Carolina Escobar, del Magíster en Ciencias de la Ingeniería mención Ingeniería Bioquímica e ingeniero en bioprocesos, son las dos favorecidas de la PUCV, de un total de 29 a nivel nacional y de 5 en la Región de Valparaíso.
El nuevo concurso fue concebido para alumnos que estén realizando o hayan terminado en el último año sus memorias o tesis de pregrado o postgrado en universidades chilenas acreditadas. Así, busca promover el emprendimiento de los estudiantes en asociación con sus profesores guías y sus universidades, para la creación de empresas o negocios basados en los resultados de sus memorias o tesis.
En esta primera versión, la PUCV presentó tres propuestas, cuyo diseño y formulación fue apoyado por la Dirección de Innovación y Emprendimiento de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados. Las tres fueron elegidas para la etapa 1 y ahora, para la etapa 2, Fondef seleccionó a dos de ellas.
Potencial nutritivo de microalga
Carolina Escobar, patrocinada por la profesora de la Escuela de Ingeniería Bioquímica, María Elvira Zúñiga, es la responsable de la investigación “Potencial nutritivo de la microalga heterotrófica Crypthecodinium cohnii en salmónidos, aplicable a otros sistemas de alimentación animal”.
En dicha iniciativa, se busca obtener un aceite rico en ácido docosahexaenoico (DHA), con presencia de betacaroteno y una harina vegetal que posea contenido proteico de alto valor, a partir de la microalga C. cohnii. “Se considera que esta microalga, que ya es explotada comercialmente, podría producir hasta un cincuenta por ciento de lípidos respecto de su peso seco. Éstos contienen DHA, que es un ácido graso esencial poliinsaturado de la serie Omega-3 y que es vital para el desarrollo y mantenimiento óptimo de la salud. Apuntamos a optimizar la producción de Omega-3 y de betacaroteno”, explica Carolina Escobar, quien desarrolla el proyecto junto a César Ruminot, alumno del Doctorado en Biotecnología de las universidades Católica de Valparaíso y Santa María.
Ruminot agrega que realizarán pruebas en una planta piloto para validar estrategias de cultivo generadas a nivel de laboratorio, con el objeto de lograr altas productividades de DHA. “La oportunidad que representa el producto que esperamos obtener está dada por las características del perfil de ácidos grasos presentado, que es mucho menos complejo que el aceite de pescado y otros microorganismos marinos, lo que permite abarcar nichos de mercado en los que no se tendría competencia respecto de la negativa repercusión que tendría el uso de aceite de pescado sobre la salud en uno de estos grupos etarios”, complementan los responsables del proyecto.
Dos etapas
Este concurso considera dos etapas. En la primera, se postuló para elaborar un plan de negocios y otro de trabajo, con un subsidio máximo de Fondef de dos millones de pesos y por el 90% del costo de la etapa.
Los proyectos ganadores, entre los que se encuentran los tres presentados por la PUCV, tuvieron dos meses para desarrollar esos productos, con los que postularon a una segunda etapa, en la que se ejecutará lo prometido en el plan de trabajo. Es para esta etapa que fueron seleccionadas las iniciativas de María Fernanda Flores y Carolina Escobar, quienes recibirán un subsidio de Fondef de hasta 20 millones de pesos.








