El profesional español dio a conocer la labor del IBV en el ámbito de la prevención de riesgo ergonómico y, en conversación con Mundo Acuícola, destacó la aplicación de herramientas ergonómicas como fuente de mayor productividad para las empresas.
- ¿Qué beneficios puede otorgar la ergonomía a las empresas?
“Los beneficios se pueden medir en términos de mejora de la calidad de vida de los trabajadores de la empresa. Esto se puede medir en términos económicos, ya que una cosa lleva a la otra. Un trabajador satisfecho es una persona que va a rendir más, que se va a lesionar menos y que, de alguna u otra forma, va a aportar más valor a la empresa”.
. ¿Cree que a nivel global las empresas le dan la importancia necesaria a la ergonomía?
“No. Ciertamente es una disciplina que está poniéndose en marcha recientemente. Vamos muy por detrás de otras disciplinas para la mejora del rendimiento de las empresas. Estamos atrasados en ese sentido. Quizás en algunos países se ha avanzado un poco más que en otros, pero, en general, todavía se asocia la ergonomía al confort, cuando en realidad estamos hablando de la salud y de la mejora de la calidad de vida de las personas”.
- ¿Cuáles son las aplicaciones tecnológicas que el IBV ofrece en el ámbito empresarial?
“El IBV es un instituto tecnológico asociado a la Universidad de Valencia y desde hace 30 años desarrolla aplicaciones tecnológicas orientadas, por un lado, a la prevención del riesgo ergonómico en el puesto de trabajo y, por otra parte, a la valoración funcional, es decir, al daño generado en las personas. Disponemos de tecnologías para determinar y valorar el riesgo ergonómico social para un puesto de trabajo, además de tecnologías que permiten medir de alguna forma objetiva y reproducible cuál es este daño que se ha producido. Es lo que llamamos la evaluación funcional o evaluación de discapacidad”.
- ¿Cuál es la importancia de prevención en el ámbito ergonómico?
“Es fundamental. Prevención es evitar un problema que se va a dar en el corto o mediano plazo. Estamos hablando de evitar una lesión o gasto posterior. Por eso la prevención es muy importante en esta disciplina”.
- Según lo que ha observado, ¿en qué situación se encuentra Chile con respecto a este tema?
“Encuentro que Chile es un mercado desarrollado para esta disciplina y sus tecnologías. Creo que es un país preocupado por el tema, lo que no sucede en otros países de América Latina, donde realmente están muy atrás en este sentido. La conciencia de las empresas y los profesionales chilenos está por encima de otros países de la región. Creo que, en ese orden, están en línea con los países europeos. Quizás hay algunos problemas de tipo presupuestario, lo que establecería algunas diferencias, pero me da la impresión que la conciencia y la preocupación existe. Además, se ve que los profesionales chilenos están perfectamente capacitados para satisfacer esta inquietud”.
- Y es en ese sentido, me imagino que ustedes como IBV están ofreciendo servicios o productos a empresas acuícolas o pesqueras españolas.
“Efectivamente estamos ofreciendo productos y servicios a miles de empresas en España, entre instituciones públicas y privadas. Y dentro de ellas, por supuesto, hay empresas acuícolas en particular. En Chile no hemos tenido la oportunidad de hacer esto, pero estaríamos encantados de poder colaborar con este tipo de empresas y de aportar nuestra experiencia en el ámbito de la ergonomía”.
Antecedentes del IBV
El Instituto de Biomecánica de Valencia se fundó en el año 1976 y cuenta con una vasta experiencia en el ámbito de la prevención de riesgo ergonómico. Se formó como un instituto universitario de investigación, aunque en 1994 esta entidad adquirió la forma de Centro Tecnológico.
El IBV inició sus actividades en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Actualmente este centro, concertado entre el Instituto de la Mediana y Pequeña Industria Valenciana IMPIVA y la UPV, se halla emplazado en la Ciudad Politécnica de la Innovación, un parque científico de la UPV.
En el IBV trabajan 250 profesionales con formación académica muy variada que constituyen unidades de trabajo de carácter multidisciplinar responsables de la realización de los proyectos que el centro desarrolla.
El IBV combina conocimientos provenientes de la Biomecánica, la Ergonomía o la Ingeniería Emocional y los aplica a muy diversos ámbitos con el objetivo de mejorar la competitividad del tejido empresarial a través del bienestar de las personas.