Las
iniciativas y logros del doctor Pablo Valenzuela son numerosos y, por lo tanto,
es una voz autorizada para hablar de investigación y desarrollo en nuestro
país. Es bioquímico de la
Universidad de Chile, y es fundador
de la Fundación
Ciencia para la
Vida, además de la empresa BIOS Chile.
Uno de sus mayores
logros tiene relación con el desarrollo de la tecnología para la vacuna de la
hepatitis B, la primera vacuna recombinante y de mayor venta en el mundo. Así,
Pablo Valenzuela es conocido como uno de los pioneros de la biotecnología
industrial a nivel mundial.
Desde hace varios años, una buena parte del trabajo de
este científico tiene relación con el área acuícola. Es así como hoy en día se
encuentra trabajando en una vacuna para el virus de la Anemia Infecciosa
del Salmón ISA, además de estudiar la inmunología del salmón para desarrollar
nuevas vacunas.
Después de una charla magistral, realizada durante la
inauguración del Aula Magna de la Universidad San Sebastián de Puerto Montt,
conversamos con el doctor Valenzuela, quien nos entregó su particular visión de
la actualidad acuícola nacional.
- ¿Qué es
lo que le falta a la salmonicultura chilena para avanzar en la parte sanitaria?
“Falta poner más atención a la ciencia y tecnología
que rodea a la industria del salmón. Ya sea en la preparación alimentos, donde
tenemos una fuerte dependencia de la harina de pescado. Creo que esa
dependencia hay que disminuirla cada vez más y la tecnología puede ayudar mucho
en eso. Por otra parte, en el área de los patógenos es obvio que puede ayudar
mucho la ciencia. Tenemos este problema con el ISA, que se puede arreglar con
manejo y una vacuna podría ser bastante útil. También está el problema del caligus,
donde no sabemos nada, apenas lo podemos hacer crecer en los laboratorios y es
un problema donde uno atrae a otro, porque un pez con caligus quizás es más
susceptible a virus que otro pez. Y, por otro lado, está el problema de los
desechos, con una enorme cantidad de lugares de producción saturados en muchos
estuarios. Además, está la posibilidad de potenciar otras especies en alta mar,
como lo están haciendo otros países. Entonces se ve que hay mucho por hacer”.
- Usted
señala que la ciencia es una de las
claves para el desarrollo social y económico,
¿cómo se puede avanzar en la relación entre la parte académica y las
empresas?
“Es difícil, porque muchos de los mejores
científicos chilenos ya están trabajando en otras cosas y no se va a cambiar
por trabajar en el área acuícola por sí mismo. Entonces hay que trabajar en
nuevas investigaciones acá en la zona, pero en forma asociada con universidades
del sur. Es vital que estas instituciones empiecen a formar gente que luego se
interese en estas áreas. Pero el problema que tiene Chile es que tiene muy poca
gente, entonces, no la podemos mover de una cosa a otra tan fácilmente. Por lo
tanto, no es cosa de sólo relacionarse con las universidades”.
- ¿Cree
que el camino puede ir a través de la creación de consorcios de investigación?
“Puede ser. Pero creo que todavía las industrias de
productos naturales no colocan mucha plata en investigación. Entonces aquí el Gobierno
tiene que ponerse. Si todavía estamos invirtiendo el 0,6% del PIB en
investigación y llevamos cuatro gobiernos que llevan diciendo que lo van a
aumentar. Y eso que las Iniciativas Científicas Milenio han sido los programas
más exitosos en Chile, ya que de ahí han salido los últimos 11 premios de
ciencia y tecnología, y unos 5 miembros de la Academia de Ciencias de
los Estados Unidos. Ahí también han salido cientos de alumnos de doctorados y
hoy están peleando por un puñado de plata para que no cierren algunos núcleos.
En términos de centros científicos, éstos han sido de los exitosos para Chile,
pero el Gobierno no tiene 800 millones de pesos para pasarles. CORFO y CONICYT
han tenido aumentos de presupuesto, pero la ICM -Iniciativa Científica Milenio- no ha
recibido aumento alguno en los últimos dos años”.
- En ese
sentido, ¿qué le parece la creación del Consorcio Aquainnovo?
“Interesante. Todas esas iniciativas son buenas,
aunque éste no lo conozco mucho. Pero el problema es que todavía estamos invirtiendo
0,6% -del PIB- en investigación. Por mucho que todas estas cosas aparecen, el
Producto Interno Bruto sigue aumentando y, por lo tanto, es una meta que se va
moviendo. Entonces, aunque hay más plata para investigación, sigue siendo parte
de ese 0,6%. Y nadie lo duplica de un rato para otro”.
- Sin
embargo, a nivel de Gobierno se habla
mucho de innovación.
“Pero investigación es la base de la innovación, y
eso el Gobierno no lo entiende, menos el ministro de Hacienda, quien ha
expresado para todas partes que Chile en investigación no existe”.
Un
científico reconocido a nivel mundial
Para muchos, el doctor Pablo Valenzuela es un
protagonista del surgimiento de la biotecnología a nivel mundial. Esto se
refleja en el desarrollo de unas 30 tecnologías y productos, la autoría de 106
publicaciones y 40 patentes de invención, y la formación de un gran número de
discípulos emprendedores en biotecnología. Su gran contribución en ciencias
aplicadas y tecnología ha sido reconocida en numerosas oportunidades por la
prensa internacional.
El Dr. Valenzuela, junto con los Drs. William Rutter
y Edward Penhoet, funda en 1981 una compañía de biotecnología en California:
Chiron Corporation. Hasta 1994 fue responsable de toda la Investigación y
Desarrollo de la nueva empresa, en la cual realizó los estudios de la genética
molecular del virus de la hepatitis B y el desarrollo de la tecnología para
producir la vacuna recombinante contra este virus, la primera de este tipo
desarrollada en el mundo. Dicha vacuna fue elegida, en el año 1986, como uno de
los tres productos tecnológicos del año por la revista Business Week.
Otro aporte, no menos importante, y de gran impacto
social, realizado bajo la dirección del Dr. Valenzuela en Chiron, lo constituye
el descubrimiento del virus de la hepatitis C junto con el desarrollo de nuevas
tecnologías de expresión de antígenos virales recombinantes. Esto permitió
preparar por primera vez un ensayo de hepatitis C para detectar la presencia
del virus o de anticuerpos contra el virus en la sangre, principal fuente de
transmisión del virus. Los ensayos para hepatitis C se utilizan actualmente en
todos los bancos de sangre del mundo, por lo que la transmisión de esta
enfermedad por transfusión es hoy en día, prácticamente nula.
Bajo la dirección del Dr. Valenzuela, en Chiron también
se clonaron y secuenciaron el genoma del virus del SIDA, el genoma del virus de
la hepatitis delta, y se desarrolló una novedosa tecnología para la producción
de varias proteínas foráneas en levaduras, tales como la insulina humana, el
factor de crecimiento humano derivado de plaquetas (Regranex, el primer agente
cicatrizante de úlceras de la piel aprobado por la FDA), y diversos antígenos
virales para vacunas y ensayos de diagnóstico para productos de tamizaje de
sangre, hoy comercializados en todo el mundo.
El Dr. Valenzuela también creó la Fundación Ciencia
para la Vida,
desde donde promueve activamente la ciencia y la tecnología en el sector
productivo, especialmente en áreas de importancia económica para Chile. Esta
Fundación, única en Chile, mantiene varios programas de investigación y
educación tecnológica. Unos de estos programas, realizado en colaboración con la Fundación Chile,
contempla el estudio de patógenos que afectan la industria del salmón en Chile.
Entre éstos, la bacteria Piscirickettsia
salmonis, el virus de la necrosis pancreática infecciosa (IPNV) y virus de
la anemia infecciosa del salmón (ISAV). En este proyecto se destaca la reciente
secuenciación total del genoma de Piscirickettsia
salmonis, el primer esfuerzo genómico realizado en Chile.
Esta información,
ha permitido al Dr. Valenzuela, aislar numerosos genes y preparar anticuerpos
monoclonales y sondas de ADN para la detección de estos agentes patógenos en
ovas y el desarrollo de vacunas para la industria salmonicultora.