Entre otros
temas, dialogamos acerca de las posibilidades que tiene esa zona para llegar a
ser un área productora de mitílidos de relevancia nacional, además de repasar
algunas de las investigaciones desarrolladas por ProMytilus en el área
acuícola.
En el mes
de noviembre, el nombre de Tarifeño y del grupo ProMytilus apareció en varios
medios de todo el mundo. Ello tras darse a conocer el que tal vez pueda ser
considerado el proyecto más novedoso de su fructífera carrera como
investigador: “Producción a escala piloto de hembras de
choro zapato con color gonadal modificado mediante técnicas biotecnológicas”,
el cual pretende dar un nuevo impulso al cultivo masivo de este mitílido. Y es
que debido al color oscuro de la hembra, este producto no es muy apetecido por
el consumidor, razón por la cual su cultivo no entusiasma a los mitilicultores
nacionales.
“Con el fin
de optimizar el cultivo del choro zapato, encontramos que
a través de la inducción a la triploidía, las hembras de esta especie sufrían
este cambio de color gonadal. Eso nos dio las bases para plantear el siguiente
proyecto, que es una continuidad. Por eso, este proyecto está concentrado
netamente en producir estas hembras”, acotó Tarifeño sobre este proyecto.
-
¿En qué fase se encuentra
actualmente el proyecto sobre el cambio de color del choro zapato?
“En este
momento estamos en los últimos seis meses del proyecto, que termina en junio.
En ese momento tendremos que demostrar el resultado y ofrecer el protocolo para
obtener la semilla en sí. Y según lo que nos han dicho los mitilicultores, ellos
no están interesados en el proceso, sino que sólo en la semilla. Ahora, eso nos
lleva a pensar poner en marcha, acá en la Octava Región, un hatchery de
semilla de forma 100% comercial, ya que el que tenemos hoy es sólo para
experimentación, con algunas fases de escalamiento”.
-
Para eso habría que hacer una
alianza con la empresa privada.
“Claro,
habría que establecer un nexo con la universidad y crear una empresa dedicada a
esto. De hecho, hemos hecho el estudio con zonas potenciales para construir un
hatchery comercial, pero eso pasa por cumplir con todos los pasos del
proyecto”.
-
¿Cuáles son las principales
cualidades del choro zapato como producto?
“Tiene
varias. Crece muy rápido, tiene buen rendimiento para las empresas conserveras
y al hacer este cambio de color, estamos demostrando que es factible su
cultivo. Hay interés y creo que podríamos ofrecer para el mercado nacional
semillas de choro zapato, en el cual un altísimo porcentaje generaría hembras
de color modificado. Porque curiosamente, el tratamiento no afecta al macho,
los cuales tendrán gónadas de color aceptable”.
-
¿A qué se debe el color oscuro de
las hembras de choro zapato?
“Decimos
que son hembras porque en el tejido donde debiera desarrollarse la gónada, hay
muy pocos gametos. Cuando hacíamos el corte histológico, veíamos que gran parte
de la gónada estaba con un tejido indiferenciado de color claro, y también veíamos que tenía uno que otro ovocito, lo cual
nos indicaba que era hembra. Ahora, el color oscuro de la gónada lo da un
pigmento que se acumula en el ovocito en la fase denominada vitelogénesis. Allí
hay un proceso, que aún no hemos identificado, donde junto con el material
lipídico, se acumula en el ovocito algún tipo de compuesto que tiene ese color”.
- Sabemos que la Octava Región no es una zona
productora de choritos ni tampoco una zona importante en acuicultura a nivel
nacional ¿Cómo se pretende levantar la actividad acuícola en la Región y en que período de
tiempo se espera hacer eso?
“Siempre
hablamos de mediano a largo plazo. Lo que debiera darse es, primero, tener los
sistemas que permitan hacer los cultivos en áreas expuestas. En segundo lugar,
obtener semillas, ya sea de bancos naturales o de hatchery y, finalmente, hacer
la inversión necesaria para instalar los sistemas de cultivo. Yo creo que, como
en todas las cosas, se necesita una fase de demostración. Y nosotros hemos
estado proponiendo la idea de tener dos o tres centros para demostración de
cultivo, con apoyo del gobierno regional, porque en la medida que todo el mundo
vea que esto funciona, van a haber otros interesados en el tema. Sabemos
también que hay empresas interesadas en iniciar la actividad mitilicultora aquí
en la región. Una de ellas se encuentra
estableciendo nexos con grupos de pescadores artesanales para ocupar sus áreas
de manejo o sus concesiones, para echar a andar los sistemas de mitilicultura
en la Región. La
actividad tiene potencial, porque si todo va como hasta ahora, creo que en 10
años podríamos tener un sistema en estado de régimen, con algunos centros de
cultivo. Ahora, hemos estado conversando con el Gobierno Regional que esto lo tomen como línea de desarrollo los
pescadores artesanales, ya que como se sabe, ese sector tiene una serie de
conflictos. Hemos planteado que la misma plata que el Estado ha invertido en asistencialismo, se puede hacer con una mirada más
sustentable, capacitando a los pescadores y haciéndoles un seguimiento en su transformación en acuicultores".
-
¿Por qué cree que la empresa privada
es tan reacia a invertir en acuicultura en la Región del Bío-Bío?
“Porque no
ha sido demostrado que es un lugar factible para hacer cultivos. Está la imagen
que la única parte donde se puede hacer acuicultura es Chiloé. Pero eso no es
así. Por ejemplo, en la zona de Coquimbo, hace treinta años, nadie se imaginaba
que iban a existir buenos centros de cultivo de ostiones. Acá se podría
desarrollar fuertemente el cultivo del choro araucano, que es la especie que se
encuentra en la zona. Porque aquí no hay chorito chileno, el cual sólo se ha traído para algunas pruebas de cultivo, pero no existe como
en Chiloé. Esa es la gran oportunidad, porque el gobierno está preocupado de
dar nuevas alternativas a la pesca artesanal. Incluso, con el cambio de ley,
ahora se pueden realizar cultivos al interior de las áreas de manejo, lo que
antes no estaba permitido. Pero también se indica que tiene que ser cultivado
un recurso que está presente en el lugar y, ojala, endémico. Y justamente, el
choro araucano está aquí, en la Octava Región”.
-
Y en ese sentido ¿La Universidad de
Concepción podría tener un rol protagonista?
“Creo que
ya lo ha demostrado. Puede parecer pretensioso decirlo, pero fuimos nosotros, a
través de nuestro proyecto que ya terminó, quienes pusimos sobre la mesa el
tema que aquí en Chile estaba el Mytilus
galloprovincialis –choro araucano presente en la VIII Región-, que es el mismo
mejillón que cultivan los españoles y que ellos hablan que es su mejillón
gallego. La ciencia no tiene propiedad y los recursos tampoco tienen
nacionalidad. Entonces para todo el mundo fue una sorpresa que estuviera esa
especie, que para muchos, en una primera instancia, era una especie exótica que
alguien había introducido. No sabemos cómo llegó, tampoco hace cuántos años
está. Puede ser un recurso que se encuentra aquí hace muchísimos años, pero que
simplemente no nos habíamos dado cuenta que estaba. Se le confundía mucho con
el choro zapato”.
-
¿Qué es lo que sigue en cuanto a la
investigación aplicada a los mitílidos en la Octava Región?
“Está el
proyecto del choro zapato con color gonadal modificado, que termina en junio.
Pero que estamos pensando la posibilidad de pedir una prórroga, ya que uno de
los objetivos del proyecto es generar triploide, lo que estamos haciendo con el
uso de un químico, pero queremos hacer eso de manera biológica. Eso significa
tener individuos tetraploides, que son fértiles,
que combinados con diploides generan triploides. Esto sin usar el
químico, que genera ciertas reacciones y que no tiene efectos para el
consumidor. Estamos viendo esa posibilidad, pero
primero tenemos que generar individuos
tetraploides y separarlos, para tenerlos como reproductores”.
“Por otra
parte estamos esperando el resultado de dos proyectos presentados
al consurso HUAM -Programa Hacia una Acuicultura Mundial-. El primero, en el que vamos como institución
principal, propone generar un producto que sea inductor a la fijación de las
larvas, porque, según lo que hemos visto, la captación de semilla en bancos
naturales o en hatchery, tiene un gran impacto en el costo final del proceso de producción. Por eso, la idea es
aumentar la eficiencia de captación de los colectores. Y también vamos en otro
proyecto, asociados con Fundación Chile, que se relaciona con generar larvas de
choro araucano para fijación remota. Así en esta región podríamos producir
millones de larvas y enviarlas a Chiloé a algunos centros para su fijación. Y más a largo plazo, creo que a
futuro podríamos trabajar en generar híbridos de mejillón, lo cual no está
desarrollado a nivel mundial”.
Premio en Galicia
Todo indica
que el año 2008 fue un período muy positivo para el académico Eduardo Tarifeño
y el grupo ProMytilus de la
Universidad de Concepción. Ello porque, además de los avances
de sus investigaciones y toda la repercusión mediática que éstas causaron,
Tarifeño, junto a sus colegas investigadores Ricardo Galleguillos y Sandra Ferrada obtuvieron un
importante reconocimiento a nivel internacional. Se trata del premio al mejor
panel del XI Foro de Recursos Marinos y Acuicultura de las Rías Gallegas,
realizado entre los días 9 y 10 de octubre en Pontevedra, España. En dicha
instancia participaron con 60 paneles investigadores de Chile, España, Francia,
Estados Unidos, Italia, Marruecos, México, Perú y Portugal.
El tema por el cual
los científicos chilenos recibieron este galardón fue el que llevó como título
“Las especies de mitílidos en las costas de Chile: un análisis con marcadores
moleculares”, en el cual se confirma la validez
científica del Mytilus chilensis
(chorito chileno) como especie diferente del Mytilus galloprovincialis (choro araucano).