Acuicultura sostenible y extensiva, el modelo paraguayo de cultivos de pequeña escala

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Durante la última semana de septiembre, este medio realizó una provechosa visita al país guaraní. Recorridos por centros de alevinaje y granjas de productores, además de reuniones con especialistas, marcaron la agenda de Mundo Acuícola en Asunción y en zonas productivas acuícolas de Paraguay.

Gracias a la gestión y apoyo del Viceministerio de Ganadería de Paraguay, a fines de septiembre, el editor periodístico de Mundo Acuícola, Pedro Barra Léniz, pudo observar los avances en el cultivo de peces que hoy presenta el país, ubicado al centro de Sudamérica. Aunque a primera vista se podría pensar que en territorio guaraní la actividad acuicultora es escasa y con poco desarrollo -dada su fama de exportador de carne bovina-, tras el recorrido fue posible ver in situ los avances que ha experimentado la producción de peces en fincas, como se denomina a los centros productivos en ese territorio.

El primer aspecto que llamó la atención, al llegar a Paraguay, además de las condiciones climáticas muy distintas a las del sur de nuestro país, fue la expectativa que generó la llegada de un medio acuícola chileno a ese país. De partida, la primera actividad del editor periodístico de la revista, en la capital Asunción, fue un despacho telefónico, en el marco de una entrevista para la Radio Nacional de Paraguay, para posteriormente comenzar con distintos centros experimentales y productivos del lado oriental de dicho país. Y, es que el territorio paraguayo está marcado por la división geográfica que representa el río Paraguay. Hacia el Oeste del curso fluvial está la zona principalmente ganadera y poco poblada del Chaco, mientras que al lado Este se encuentran los principales núcleos urbanos del país (Asunción, Ciudad del Este, Luque, Encarnación), área en la cual se realizaron todas las visitas, por parte de Mundo Acuícola, gracias a la gestión y apoyo del Viceministerio de Ganadería guaraní.

Programa Nacional de Desarrollo de la Acuicultura Sostenible
Si hasta el año 2010 el impulso de los cultivos acuícola paraguayas se realizaba de una forma un tanto dispersa, desde ese entonces comenzó a implementarse, en el país, el Plan Nacional de Desarrollo de la Acuicultura Sostenible, iniciativa mediante la cual se buscó desarrollar la acuicultura, aprovechando los recursos naturales en forma sostenible, integrando las actividades económico-productivas, para optimizar el uso de los factores de la producción y así contribuir a mejorar la calidad de vida de la sociedad paraguaya.

Para muchos, fue el inicio de un desarrollo incipiente que, en marzo de este año, tuvo un nuevo avance, con la transformación de Plan a Programa Nacional de Desarrollo de la Acuicultura Sostenible. En específico, mediante este programa se busca diversificar las actividades productivas del país, aunque su principal línea de acción gira en torno a la capacitación de familias, de zonas vulnerables de Paraguay, en la producción de peces de fácil manejo, como la tilapia y el pacú. En resumen, un modelo muy distinto al que se está implementado en Chile, donde la mayor parte de las iniciativas acuícolas partieron con grandes empresas privadas, que obligaron a la autoridad a adaptarse a un crecimiento explosivo, impulsado, principalmente, por la salmonicultura.

Otra diferencia con Chile radica en que la producción acuícola paraguaya se realiza en agua dulce (país sin salida directa al mar), principalmente extensiva, integrada y semi-intensiva. Además, la mayor parte de los acuicultores son de pequeña escala. Las principales especies cultivadas son tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus), el pacú (Piaractus mesopotamicus), boga (Leporinus spp) y carpa (Ciprinus carpio).

Gran potencial de crecimiento
De acuerdo con los datos del Viceministerio de Ganadería de Paraguay, en ese país, el 99% de los 6.500 acuicultores son microproductores de recursos limitados, que poseen estanques de aproximadamente 300 m2 (10×30 metros), y que se dedican, en un 80%, a la producción de tilapia.

En cuanto a la producción de peces en el país guaraní, el año 2015 se produjeron 7.500 toneladas, cifra que, en el 2016, aumentó en aproximadamente en un 15%, alcanzando las 8.620 toneladas. Para este año se espera un alza superior al 25%, ya que se proyectan unas 10.780 toneladas de producción el 2017. Dado este crecimiento, que ha venido de forma paralela con el Programa Nacional de Desarrollo de Acuicultura Sostenible, las autoridades paraguayas proyectan que el rubro acuícola aún tiene un gran potencial de crecimiento en el país. No obstante, como todavía la producción nacional se consume localmente, y falta cubrir la demanda interna, para llegar a exportar se debe trabajar en la competitividad en el precio del producto paraguayo.

Laboratorio de alevinaje de Eusebio Ayala:
Un ejemplo del apoyo gubernamental a pequeños acuicultores paraguayos

El principal aspecto que llama la atención de la acuicultura en Paraguay es el apoyo de entidades de gobierno a los pequeños productores. Es el caso del propio Ministerio de Agricultura y Ganadería que, a través del Viceministerio de Ganadería y su Dirección de Acuicultura, han impulsado la construcción de instalaciones de alevinaje que puedan abastecer de peces a los acuicultores del país. Una de esas dependencias es el Laboratorio de Producción de Alevines, de Pacú, que Mundo Acuícola visitó en la ciudad de Eusebio Ayala, localidad ubicada a unos 70 kilómetros de la capital Asunción. Aunque fue levantada el 2010, en el marco de un proyecto para la reproducción de alevines de tilapia, la construcción de dicha infraestructura finalizó el año 2016, tras ser ejecutada por medio de un acuerdo entre el gobierno de Paraguay y Taiwán.

La construcción de este laboratorio, que es el más moderno en producción de alevines de pacú, en Latinoamérica, involucró una inversión de US$2,3 millones, en gran parte aportados por la Cooperación Técnica de Taiwán. La infraestructura, destinada a este proyecto de pacú, cuenta con 12 estanques circulares de cultivo de alevines, con capacidad de 25 mil litros, tres estanques de reproducción, además de 3 estanques en tierra, de concreto, y piscinas recubiertas con

geomembrana. Esto aumentó la capacidad de las instalaciones de Eusebio Ayala, que antes ya albergaban 12 estanques, de 5 por 5 metros, para el cultivo de tilapia -además de 4 para reproductores de tilapia-.
En dicho lugar fue posible observar los avances obtenidos hasta el momento, tras un año y medio de funcionamiento. Según Juan Simón, técnico acuícola del laboratorio, “acá reproducimos peces nativos. En primer lugar, se hace la inducción, proceso que se hace lo más natural posible, tratando de evitar el manoseo del pez. Lo primero que se hace es seleccionar las matrices, es decir hembras sexualmente maduras y machos con semen”, explica el especialista. Las hembras de pacú se inducen dos veces, la primera, el 20%, y la segunda, el restante 80%. En cambio, el macho solo una vez. Así, se ubican machos y hembras en la pileta (estanque) de apareamiento. Simón agrega que una vez que los huevos eclosionan (después de tres días), las larvas se pasan a otras incubadoras. Posteriormente, las larvas se alimentan con artemias, rotíferos y zooplancton de agua dulce.

En las instalaciones de Eusebio Ayala se pueden obtener hasta un millón de alevines, por cada vez que se realiza este proceso, cuya periodicidad depende de la demanda de peces por parte de los productores. “Generalmente, hacemos el proceso de reproducción cada dos o tres semanas”, asevera el técnico acuícola, quien agrega que se comercializan alevines de entre tres a cinco gramos. Para llegar a ese tamaño, deben transcurrir desde 40 a 50 días, desde el día de la inyección. Las modalidades de entrega de peces son venta directa -a quien necesite comprar alevines- y donación a los productores que postulen a ese beneficio. Estos últimos deben cumplir con una serie de requisitos, como estar constituidos en comités, contar con capacitación, por parte del Viceministerio de Ganadería, y tener el visto bueno de sus instalaciones por parte de esa misma entidad. La idea es que cada productor tenga sus estanques con la profundidad y las medidas adecuadas. “Si ellos solicitan 500 alevines, tenemos que verificar que sus estanques sean de 500 metros cuadrados, mientras que en cuanto a calidad del agua debe ser pH neutro, si es posible”, explica Juan Simón, quien agrega que “por lo general, la supervivencia del pacú es mucho mayor en estanques de tierra. Crecen más rápido y tienen mayor tasa de sobrevivencia”.

Reproducción de tilapia
En cuanto a la reproducción de tilapia, Juan Simón recalca que es un proceso distinto que con el pacú. Teniendo la temperatura adecuada, los peces se reproducen solos, en las piletas destinadas a esa etapa, donde se dejan 100 hembras con 30 machos. “Después de una semana pasamos las larvas a las otras piletas y se realiza el sexado de éstas. Los productores prefieren que sean machos, por lo que el alimento se impregna con testosterona durante 28 a 30 días”, acota Simón. Después de eso, las larvas de tilapia están listas para la venta. Consultado sobre los patógenos que más afectan a los peces en esa zona, el técnico acuícola del laboratorio comenta que principalmente se ven afectados por hongos, dada la diferencia de temperatura que se da entre el día y la noche, en esa área. En cuanto al tamaño comercial de la tilapia en el país, éste suele rondar los 500 a 600 gramos, los que se pueden lograr después de unos 6 meses de crecimiento en las granjas de los productores.

Cabe señalar que cada año, estas instalaciones pueden producir hasta un millón de alevines de tilapia. Otro aspecto interesante es que las instalaciones de Eusebio Ayala cuentan con una sala de cultivo de microalgas (Chlorella) y otra de capacitación, con capacidad para alojar a 20 personas durante los días que se efectúan los cursos, patrocinados por el gobierno paraguayo, a los acuicultores de distintas zonas del país. Actualmente, en el laboratorio de alevinaje de Eusebio Ayala, está comenzando un tercer proyecto, pero centrado en la reproducción del surubí.

Planta de proceso móvil
Otro beneficio del Viceministerio de Ganadería de Paraguay, para los productores, es la posibilidad de utilizar una planta de proceso móvil, la cual se puede llevar a alguna finca, cuando algún pequeño acuicultor lo requiera. Mediante este vehículo también se realizan capacitaciones de despinado y fileteado del producto, pudiendo capacitar hasta a 6 personas por cada turno.

Granja El Pacú, pionera en la modalidad “pesque y pague”
César Barrios, ingeniero en acuicultura y propietario de la granja El Pacú, lleva 8 años con su cultivo de distintas especies de peces en la ciudad de Eusebio Ayala. Su finca, de 9,8 hectáreas de agua, es una de las que, en Paraguay, ofrece el sistema de “pesque y pague”, donde el comprador captura los peces que quiere consumir y puede degustarlos en el restaurante que posee la granja de Barrios. La microempresa cuenta con laboratorio propio de reproducción. “Tuvimos la suerte que cuando perforamos las fuentes de agua, ésta comenzó a salir sola, ya que encontramos una falla hidrogeológica, y hoy salen unos 120 mil litros/hora de agua”, dice Barrios, acerca de los comienzos del cultivo, tiempo en que tuvo que construir los 28 estanques donde cultivan los peces, que se asemejan a lagunas naturales.

Con una capacidad para producir unas 70 a 80 toneladas anuales, principalmente de pacú (un 95% aproximadamente), actualmente están trabajando solo al 40% de su potencial productivo. “Aunque estamos usando todo el espacio para cultivar, le damos más metros cuadrados por animal, asevera el acuicultor. “Los peces los comercializamos vivos, a partir de los 500 gramos. Tenemos clientes que compran alevines, aunque somos la única empresa del país que vende peces sobre un kilogramo de peso, los que se transportan vivos hasta su destino”, explica el ingeniero acuícola. Además, en El Pacú se cultivan distintas especies de carpas y tilapias.

El dueño de la compañía agrega que suelen comercializar peces de 1,4 kilogramos, requiriendo unos 12 meses para lograr ese peso, logrando un factor de conversión de dos kilos de alimento por cada kilo de carne producido. El principal mercado de destino de los peces comercializados por El Pacú es el interno, especialmente la misma zona cercana a Eusebio Ayala. “También tenemos clientes que compran vivo para sus estancias. La demanda va aumentando”, comenta César Barrios, quien recalca que, como acuicultor, siente muy cercano el apoyo del gobierno, “dada la asistencia técnica que nos entrega el Ministerio de Agricultura y Ganadería. Hay cursos donde siempre estamos presentes como empresa”.

Consultado sobre problemas de orden sanitario, Barrios comenta que jamás han tenido dificultades de ese tipo. “Es muy baja la tasa de mortalidad en los estanques. Trabajamos con bajas densidades, al punto que tenemos un pez por cada tres metros. Tenemos peces muy saludables con esa densidad”, concluye el propietario de El Pacú.

Marcos Medina, Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay:
“Se ha logrado posicionar rápidamente al pacú en las granjas paraguayas”

En reunión con el Ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, Marcos Medina, mundo Acuícola conversó con la autoridad paraguaya sobre el crecimiento de la pequeña acuicultura de ese país y cómo comenzó a gestarse el apoyo del gobierno a los pequeños productores. A juicio del Médico Veterinario, Máster en Ciencias de la Universidad Estatal de Kansas (EE.UU.) y Doctor en Ciencias Veterinarias de la Universidad de Nacional de Asunción, para el sector piscicultor, que aún está en desarrollo en Paraguay, inicialmente comenzó la cooperación a través de un proyecto que buscó instalar la producción y consumo de tilapia. “Era una carne poco conocida para el consumidor local, además del Plan Nacional de Desarrollo de Acuicultura Sostenible, iniciado el año 2010, que ahora continúa con un trabajo en otras especies, algunas de ellas autóctonas, como el pacú y el surubí. Esto apunta a la seguridad alimentaria de los pequeños productores, además de aumentar la cadena de valor a nivel país, no descartando que pueda haber saldos exportables en el futuro”, señala Medina, quien al momento de la entrevista era Viceministro de Ganadería (asumió como Ministro de Agricultura y Ganadería el 23 de octubre, justo al cierre de esta edición).

-¿Cómo nace la alianza de cooperación acuícola con Taiwán?
“Somos uno de los pocos países, en América, que reconocemos a Taiwán como Estado. Es una tradición que ya lleva seis décadas, lo cual facilita este tipo de intercambio. Taiwán también es un país que ha desarrollado una tecnología muy avanzada en la producción acuícola, no solo es importante para su economía, sino que sus productos están presentes en la dieta diaria del consumidor taiwanés. Ha sido un proceso interesante, para ambas partes y, mediante este convenio, hemos logrado desarrollar una opción importante para los productores de las fincas”.

-Pudimos visitar el Laboratorio de Alevinaje de Pacú de Eusebio Ayala, proyecto que finaliza en diciembre. ¿Cuál es el balance de esa iniciativa y qué se seguirá realizando allí?
“La idea es que los productores aprendan y asimilen las técnicas de cultivo de esa especie. Se ha logrado posicionar rápidamente al pacú, en las granjas paraguayas, lo que se suma al éxito obtenido con el anterior proyecto centrado en tilapia. Ahora viene un nuevo proyecto con el surubí, que es una especie autóctona que ya tiene un hábito de consumo en el país”.

-¿Qué meta tienen como gobierno, ya sea en producción acuícola como en aumentar el consumo de pescado en el país?
“Estamos trabajando fuertemente en el aumento del consumo de pescado, el cual hemos incrementado, principalmente, gracias a la tilapia. No es tan significativo, estamos en alrededor de unos 7 kilos per cápita, al año, muy por debajo del promedio mundial de 12 kilos. Sin embargo, somos una economía que está en crecimiento y eso implica que el consumidor debería seguir aumentando el consumo de pescado y proteína. La clase media está creciendo y eso redunda en mayor capacidad de compra de proteína de buena calidad, como lo es el pescado. Eso, pese a que Paraguay es un país carnívoro, por excelencia, con un consumo de casi 40 kilos de carne bovina, por persona, al año. Tradicionalmente, la producción y consumo de pescado se ha visto afectado por distintos factores. Primero, por la preferencia del consumidor local hacia la carne bovina, y segundo, porque la carne de pescado es más cara que la bovina. Pero son dificultades que estamos abordando mediante programas de fortalecimiento de los productores acuícolas del país”.

-¿De qué forma se intercambia información con Chile? Tengo entendido que, ahora, especialistas paraguayos están visitando nuestro país y que también profesionales chilenos han venido a Paraguay a ver los avances en acuicultura.
“Eso se realiza a través de distintas plataformas de intercambio. Tenemos a un grupo que está en Chile, acompañado por nuestra directora de Acuicultura, Susana Barúa. Hemos tenido la posibilidad de recibir a especialistas chilenos, quienes tienen un conocimiento muy arraigado de la acuicultura. Para nosotros resulta muy útil ese conocimiento para nuestros avances en el sector piscícola”.

Itaipú:
El rol social con la acuicultura de la represa con el récord mundial de producción de energía
En la zona oriental de Paraguay, en la zona fronteriza con Brasil, se encuentra Itaipú Binacional, la hidroeléctrica con el récord, a nivel mundial, en producción energética, con 103 millones de MWh anuales. Ubicada en el Departamento paraguayo de Alto Paraná, la empresa también lidera la reproducción y repoblamiento de peces nativos de las aguas de esa zona, superando el millón de alevines, producidos, cada año, durante tres períodos consecutivos.

Con la finalidad de conocer el proceso de reproducción y siembra, que Itaipú Binacional realiza, en el mismo embalse de la represa y en otros cursos hídricos de ese país, Mundo Acuícola visitó la Estación de Acuicultura de Hernandarias, localidad donde se ubica la hidroeléctrica. En esas instalaciones, desde hace casi tres décadas (año 1988), especialistas se dedican al estudio y protección de los peces nativos, especialmente los del embalse de Itaipú. Y, aunque la mayor cantidad de los especímenes producidos se siembran en los cursos hídricos, otra parte se pone a disposición de los acuicultores paraguayos. Esto último mediante un convenio de cooperación con el Viceministerio de Ganadería, con quienes promueven la capacitación y la entrega alevines a los productores interesados en piscicultura.

Desde sus inicios, Itaipú ha podido insertar, en distintos cuerpos de agua, cerca de 12 millones de peces provenientes de la Estación de Acuicultura de Hernandarias, cifra que aumentará exponencialmente con la inauguración de una segunda Estación de Alevinaje, inaugurada en enero de 2017, en la Reserva de Itabó.
Según Hilario Hermosa, gerente de División Embalse de Itaipú, recalca que el área que dirige tiene entre sus objetivos realizar tareas de monitoreo ambiental, junto con la investigación para la reproducción de peces nativos. “Esta estación nació como parte de las medidas de mitigación del impacto ambiental causado por la represa y también como un foco de desarrollo. Esto, porque Itaipú Binacional es la empresa más grande de Paraguay y, como tal, es una potencia tecnológica para nuestro país”, indica el ejecutivo.

Por su parte, Osvaldo Saucedo, encargado de la reproducción de peces de la División Embalse, señala que, en sus inicios, la Estación de Hernandarias comenzó con la reproducción de pacú y de una especie nativa denominada bagre de arroyo o Ñurundi’a (en guaraní). Tal como explica Saucedo, la capacidad productiva de la Estación de Acuicultura de Hernandarias es de un millón de juveniles al año que, principalmente, se siembran en el mismo embalse de la represa. “También realizamos donaciones a pescadores y productores de distintas zonas del país”, añade el especialista.

Como el objetivo inicial, de la estación, era el de investigación, sus dimensiones no son tan amplias como quisieran sus encargados. Por ello, actualmente trabajan en aumentar la productividad de las instalaciones. “Estamos apuntando a aumentar la superficie de alevinaje. Posteriormente, apuntaríamos a aumentar la productividad, mediante un sistema más intensivo. Esto, con el objetivo de cumplir con el rol social de fomentar la acuicultura mediante el engorde de especies nativas”, complementa Hilario Hermosa.

Ambos investigadores recalcan que los peces de la estación están prácticamente libres de enfermedades, dado el cuidado que se pone en el cultivo. Además, a nivel nacional, los cursos de agua no tienen grandes problemas sanitarios o de contaminación.

Superficie y capacidad de cultivo
La Estación de Acuicultura de Hernandarias cuenta con dos hectáreas de espejos de agua, más los 7.500 m2 de la estación de alevinaje, ubicada en la Estación de Itabó, que se ubica a pocos kilómetros del lugar, en la reserva natural del mismo nombre. Para los próximos cuatro años también se proyectan otras dos unidades, similares en la reserva de Carapá, y en la reserva de Limoy. El objetivo es reproducir en Hernandarias y sembrar en esos otros cursos de agua.

Reportaje y cobertura especial de la acuicultura en Paraguay
Pedro Barra Leníz
Edición N°114
Revista  Mundo Acuícola

 

 

 

 

 

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