Acuicultura en zonas expuestas: La apuesta de Chile hacia la última frontera del cultivo en alta mar

Desde hace un tiempo existe un creciente interés por el desarrollo de la acuicultura en zonas
expuestas (offshore), en el contexto de la cada vez mayor demanda de proteína de origen acuícola
y pesquero, junto con los desafíos que se presenta para los cultivos en el borde costero. Es por
ello que algunos ven a la acuicultura en zonas expuestas como el futuro del sector a nivel global,
donde Chile también se ha embarcado en potenciar su desarrollo.

Tanto es así que en julio de 2017 se inició el Programa Tecnológico Estratégico de Corfo
“Consorcio Tecnológico para la Acuicultura Oceánica”, que forma parte de la hoja de ruta de los
Programas Transforma, el cual busca adoptar, adaptar y desarrollar tecnologías para la acuicultura
oceánica.
El Programa Tecnológico se enmarca en la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento,
presentada por el gobierno anterior, en 2014, y que establece como una de las prioridades al
sector de la pesca y acuicultura, comprometiendo la implementación de un programa Corfo para la
productividad y diversificación de la pesca artesanal y semi industrial, con foco en la
sustentabilidad en el uso de los recursos.

Apoyo estatal
Desde la Corfo destacan que los países con una proporción considerable de mar interior son solo
ocho, (Noruega, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Reino Unido, Japón, Rusia y Chile), es
esperable que la acuicultura marina sea desarrollada en ambientes abiertos u offshore. De hecho,
Estados Unidos y Japón, dos de los principales mercados de la salmonicultura chilena ya están
avanzando en offshore y podrían producir localmente lo que importan.
Añaden que la tecnología de acuicultura en zonas expuestas no está madura aún; hay varios
modelos y diseños de sistemas que están siendo probados experimentalmente, de forma que es
un momento apropiado para que Chile pueda participar de este desarrollo tecnológico mundial.
Chile cuenta con una gran experiencia en acuicultura y una sólida base de proveedores de
bienes y servicios sobre la que se puede avanzar en esta nueva oleada tecnológica; esto garantiza
que se pueda avanzar a zonas de alta energía, en las que hoy resulta imposible producir y,
posteriormente a esquemas tipo offshore, de forma lo más segura y sustentable posible.
En el país existen cerca de 3.254 concesiones de acuicultura, aprobadas, operando; de ellas,
cerca de 400 son de salmones, unas 600 de mitílidos y no más de 100 en otras especies (ostiones,
abalones y algas).
En Corfo estiman que avanzar en tecnologías de acuicultura oceánica permitiría tener respuestas
tecnológicas para operar en otras y/o nuevas zonas, disminuyendo la actual densidad espacial de
la acuicultura y diversificando el uso de zonas compartidas con otras actividades productivas.

Los aspectos más complejos
En cuanto a las principales complejidades, éstas vienen desde el punto de vista tecnológico y
operacional. Se deben desarrollar elementos estructurales y operacionales, que permitan la
producción acuícola segura, en estas condiciones altamente desafiantes en cuanto a velocidad del
viento, altura de las olas y/o velocidad de las corrientes y para la seguridad de la vida en el mar.
Mediante procesos de desarrollo y validación tecnológica, que implica prototipar y pilotear los
sistemas en condiciones reales, se debe probar si los desarrollos se lograrán a un costo
competitivo y accesible para las diversas especies acuícolas que podrían utilizarlos.

“Otro ámbito de desafíos tiene que ver con el desarrollo del capital humano, que esta nueva
realidad demandará, y también con el fortalecimiento institucional, los aspectos normativos, de
fiscalización y control que esta nueva forma de producción acuícola implicará”, agregan desde la
Corfo.
A diferencia de la acuicultura en mares interiores, que supone condiciones más o menos
similares entre sí y, por lo tanto, desarrollos tecnológicos también similares, la acuicultura offshore
presenta, a cada país, desafíos distintos, dependiendo de sus condiciones ambientales y la o las
especies que se busque cultivar.

¿En qué etapa quedó del Nodo de Acuicultura de Zonas Expuestas?
De acuerdo con la Corfo, el nodo concluyó y se cerró exitosamente hace dos años. Tuvo un
importe función para definir el mapa de actores relevantes y el diagnóstico de capacidades locales,
así como para generar una red de conocimiento y colaboración que sentó las bases para que Corfo
decidiera apoyar los esfuerzos de I+D+i a través de programas colaborativos.
La información proporcionada por el nodo fue parte de los antecedentes técnicos con los cuales
contó la convocatoria del Programa Tecnológico Estratégicos “Consorcio Tecnológico para la
Acuicultura Oceánica”, realizada el tercer trimestre del 2017, cuyo resultado fueron dos propuestas
adjudicadas. (Ver gráfico).
A nivel mundial se están probando muchos sistemas para offshore, sistemas móviles, sistemas
fijos, sistemas flexibles, algunas combinaciones entre sistemas, etcétera. “Ninguno es descartable
a priori y, finalmente, deberán responder a la seguridad que proporcionen a la industria y a la
manera en que se ajusten a las estructuras de costo de las distintas acuiculturas”, comentan desde
la institución pública.
Sin embargo, Chile pareciera moverse más hacia sistemas fijos y es así como en los próximos
años, ya estarán en fase de pilotaje, en el mar, dos tecnologías distintas que iniciarán su etapa de
validación y posterior escalamiento para operar en condiciones de alta energía. Ambos sistemas
corresponden a sistemas flexibles fijos y no a sistemas rígidos móviles.
Es importante aclarar que en diciembre del 2017 se cerró el concurso Programas Tecnológicos
Estratégicos: “Consorcios Tecnológicos para la Acuicultura Oceánica”, donde postularon tres
propuestas evaluadas por especialistas nacionales e internacionales, resultando finalmente dos
propuestas adjudicadas y que hoy están en la última etapa de formalización de contrato y pago.
Ambas iniciativas comprometen recursos por cerca de MM$22.000 millones de pesos, de los
cuales un 36% (MM$8.000) corresponde a aporte público Corfo. La duración de cada programa es
de siete años.
Corfo asigna muchos recursos en acuicultura, especialmente a grandes empresas vinculadas a
salmonicultura y, ante la consulta de si estudian un mayor apoyo a empresa de menor tamaño o
mypes, desde la entidad gubernamental afirman que, “la salmonicultura es actualmente el 96% de
la acuicultura nacional, con exportaciones, al 2017, de cerca de MMUS$ 4.650. La mitilicultura,
con ventas cercanas a los MMUS$ 300 el último año, representa un 2% y todas las otras
acuiculturas, en su conjunto, representan el otro 2% restante”.
“En el mismo sentido, la salmonicultura está presente en seis regiones del país y encadena a
cerca de 3.000 empresas, muchas de ellas de base tecnológica. El cultivo de esta especie
requiere de operaciones en agua dulce y en mar para su desarrollo, ser alimentada y tratada contra
enfermedades, contar con la operación de sistemas de logística e ingeniería altamente
sofisticados, entre otros aspectos complejos, todo lo que supone una constante preocupación por
la investigación y desarrollo que se traduzcan en innovaciones. Por lo tanto, es natural que el
sector tenga una alta demanda de los recursos públicos destinados a actividades de I+D+i”,
sostienen desde Corfo.

“Sin embargo, son preferentemente las empresas proveedoras y no las productoras de salmón,
las que hacen un uso principal de esos recursos; dentro de ellas, hay una fuerte participación de
empresas pequeñas y medianas”, añaden.
Aún con todo lo anterior, Corfo financia –según exista demanda– iniciativas de acuicultura de
pequeña escala y desarrollo de acuicultura de nuevas especies a través de los Programas
Tecnológicos de Diversificación Acuícola (convocatorias realizadas el 2009 y 2015) que en total
suman recursos por cerca de MM$53 mil millones (aportes públicos y privados), de los cuales el
58% corresponde a aporte público.
Estas iniciativas promueven el desarrollo y transferencia tecnológica en siete especies –seriola,
bacalao, corvina, congrio colorado, congrio dorado, erizo y loco– donde, en particular, las últimas
cuatro especies consideran, también, la producción vinculada a acuicultura de pequeña escala.
A eso se suma el Centro de Diversificación Acuícola, AquaPacífico, con un rol fundamental en el
desarrollo acuícola de la zona norte del país, con un financiamiento público de MM$6.000 millones
(56% del total).
Por otro lado, existen varios programas asociativos de fomento productivo que están siendo
financiados por Corfo para potenciar la acuicultura de pequeña escala, en especial asociada a
áreas de manejo.

Relocalizaciones acuícolas y ECMPO
Dado lo anterior, el apoyo de Corfo a la acuicultura no ha sido menor, tanto a niveles productivos
como de investigación, a pesar de que en el último tiempo la acuicultura ha sumado nuevos
desafíos como la relocalización de las concesiones y las solicitudes ECMPO (Espacios Costeros
Marinos para Pueblos Originarios). No obstante, para la Corfo esto no implicaría un desarrollo
antagónico con la acuicultura en zonas expuestas, sino más bien un complemento.
Desde el ente gubernamental estiman que ambos aspectos, las relocalizaciones y los EMCPO,
son elementos importantes, no solo de la acuicultura presente y de la acuicultura futura, sino de
todas las actividades que se realizan actualmente en el borde costero nacional. Como tales, son
aspectos que vienen siendo tratados por la industria, los organismos reguladores, el poder
legislativo y las comunidades.
“La idea de impulsar el desarrollo de tecnología que permita desarrollar una acuicultura offshore,
apunta precisamente a potenciar nuevas zonas geográficas de cultivo y, considerando también que
estos desarrollos tecnológicos serán de mediano y largo plazo, no debieran considerarse en
absoluto como antagónicos, sino complementarios al objetivo de hacer el mejor uso de nuestros
espacios marinos”, comentan desde la Corfo.
Independiente de lo anterior, esta nueva forma de acuicultura requerirá también el ajuste y
adecuación institucional, normativa, de fiscalización y control, en cada uno de los aspectos que
sean pertinentes.
“Es de nuestro interés que este proceso sea absolutamente abierto y participativo. Previendo
esta situación, Corfo dispuso, en las bases de esta convocatoria, la obligatoriedad de incluir,
además de aspectos técnicos operacionales, los aspectos asociados a apoyar el diseño normativo
con la información que sea necesaria, contribuyendo al desarrollo efectivo de esta actividad en
consideración a la observación de las mejores prácticas nacionales e internacionales”, concluyó el
ente gubernamental.

Pioneros en Chile
En conversación con Mundo Acuícola, Alex Brown, de EcoSea Farming destacó que, las
proyecciones son notables, dado que Chile tiene enormes zonas expuestas en el océano Pacífico
que pueden ser utilizadas con fines acuícolas, si existiesen las tecnologías y los permisos

correspondientes. “La tendencia en la demanda de pescado va a continuar al alza de los años
venideros, dado el aumento de la población mundial y la conciencia de que es un alimento sano.
Con el desarrollo que está liderando EcoSea Farming, junto a las empresas coejecutoras Sitecna,
Innovex, AEX, Fraunhofer, PUCV y Novatech y la empresa asociada Salmones Blumar, en el
Programa de Acuicultura Oceánica, el aspecto tecnológico va a resolverse en el mediano plazo,
por lo que también el Estado tiene que ponerse al día y generar reglas claras para que las
empresas productoras puedan asentarse en sectores oceánicas que estén, ojalá, más allá de las
cinco primeras millas de la costa”.
“Desde el punto vista técnico los aspectos más complejos son la altura y período de ola y la
profundidad. Por lo general, en los sectores oceánicos la velocidad de corriente no es tan alta
como en los sectores más costeros. Desde el punto de vista normativo es que no existen Áreas
Aptas de Acuicultura en sectores oceánicos, ni una regulación acorde para proteger el patrimonio
sanitario y ambiental de las zonas expuestas”, destacó el ejecutivo.
El ejecutivo de EcoSea Farming valoró que la ejecución del proyecto Nodo de Acuicultura de
Zonas Expuestas que cofinanció Corfo el año 2015 fue lo que hizo germinar la semilla de este
tema, el cual ha venido proponiéndose desde hace muchos años en Chile. “El rol que tuvo el
presidente del Programa del Salmón Sustentable señor Carlos Wurmann fue fundamental para
ello”.
El proyecto de EcoSea Farming considera la operación, en zonas oceánicas, mediante el uso de
balsas jaulas con mallas de aleación de cobre de grandes dimensiones, que sean sumergibles
para hacer frente a la energía de las olas y que puedan evitar los florecimientos de microalgas y las
corrientes superficiales excesivas, pero sin generar ataque de predadores y, por lo tanto, no
ocupan redes loberas.
“Además, nuestras redes no requieren de una limpieza permanente y siempre mantienen el
volumen útil cultivo, por lo tanto, los peces están expuestos a un estrés significativamente menor
que en los sistemas tradicionales de cultivo. Lo que se refleja en mejores indicadores productivos”,
destacó Alex Brown.
Consultado sobre la experiencia del cultivo offshore de seriola, en el norte de Chile, Brown
recordó que los primeros dos ciclos de cultivo de seriola, realizados en mar abierto en Chile, los
realizó EcoSea Farming, a través de proyectos de innovación y desarrollo cofinanciados por Corfo
entre los años 2012 y 2017.
“Ambos ciclos fueron ejecutados con balsas sumergibles, las cuales correspondieron a las
primeras unidades de este tipo elaboradas por nuestra empresa. Sin duda la experiencia ganada
en estos ciclos ha sido de gran importancia para la evolución tecnológica de nuestra empresa y ser
capaces, hoy en día, de llevar esta tecnología a una mayor escala para el cultivo del salmón en
sectores mucho más desafiantes. Me atrevo a decir que sin la experiencia de cultivo de seriola,
que realizamos anteriormente, no hubiésemos podido siquiera postular al Programa de Desarrollo
Tecnológico para la Acuicultura Oceánicas que actualmente estamos comenzando”, aseveró.
“El Programa Tecnológico que estamos comenzando tiene una duración de seis años. En este
periodo realizaremos dos ciclos de cultivo con salmón del Atlántico. Tenemos programado instalar
la primera balsa prototipo en febrero de 2019 para que sea sembrada un par de meses después y
culminar ese ciclo durante el año 2020”, adelanto el ejecutivo de EcoSea Farming.
Posteriormente realizarán un cultivo, a nivel piloto, de mayor escala, en una zona de alta
exposición el cual comenzaremos durante el año 2021 y culminaremos el 2023. Ya al final del
primer ciclo de cultivo esperan tener varios productos y servicios desarrollados para ser
comercializados. “Al final del programa, en el año 2023, esperamos estar en condiciones de poder
ofrecer centros de cultivo oceánicos, llave en mano, para poder ser instalados en cualquier parte
del mundo”, comentó Brown.

Respecto del interés por parte de la banca, Corfo u otras instituciones o empresas en llevar a
cabo estas iniciativas, Alex Brown destacó que, efectivamente, Corfo ha demostrado un continuo
apoyo y credibilidad en su apuesta tecnológica, ya que tiene claro que el desarrollo de la
acuicultura mundial va hacia la utilización de vastas zonas oceánicas que actualmente no se están
utilizando.
“Y, además, visualiza que en Chile existen las capacidades empresariales y experiencia para
poder transformarnos en un exportador de tecnologías de cultivo de peces y contribuir a disminuir
la dependencia de los ciclos de precio del salmón”, añadió.
Sobre los actuales requerimientos de relocalizaciones y ECMPO, Alex Brown señaló que la
regulación actual representa ciertos riesgos para el crecimiento de la acuicultura oceánica ya que
no se ha considerado la reserva de zonas para acuicultura en la distribución de las zonas
oceánicas.
“No solo existen requerimientos, por parte de los pueblos originarios, sino también se han
otorgado recientemente vastas áreas para la protección ambiental, existen zonas reservadas para
la navegación, ejercicios navales y la pesca artesanal. Sin embargo, la acuicultura solo cuenta con
áreas, para su desarrollo, en algunas de las regiones costeras del país, y solo circunscriptas a la
primera milla desde la costa”, detalló.
Brown concluye que mientras no se avance en una licencia social para la acuicultura, será difícil
la asignación de sectores para proyectos industriales en alta mar. “Pero, en conjunto, debemos
trabajar en esa dirección”, finalizó.

Cristian Alvial G.

Edición N°118 Revista Mundo Acuícola,

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