Representantes de la Acuicultura a Pequeña Escala discutieron posibles modificaciones a la normativa

Actividad se enmarca dentro del proyecto “Adecuación de la normativa ambiental y sanitaria a proyectos de Acuicultura de Pequeña Escala (APE)”, liderado por la Dra. Mariel Campalans de la Escuela de Ciencias del Mar de la PUCV (Mundo Acuícola-PUCV).

Desde el 2005 las normativas ambientales y sanitarias aplicadas a la Acuicultura a Pequeña Escala, han sufrido modificaciones, por lo que se ha evidenciado la necesidad de realizar adecuaciones que favorezcan a los pequeños productores, dada su importancia social y cultural.

En este sentido, según indicó la jefa del proyecto Dra. Mariel Campalans, “la iniciativa, financiada por el Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura (FIPA), tiene como objetivo realizar un análisis de la normativa, con la finalidad de proponer las adecuaciones necesarias que permitan exigencias más flexibles, y a un costo menor, para las empresas pequeñas”.

Dentro de las actividades se contemplaba la realización de un taller, donde representantes del sector –tanto nacional como internacional–, investigadores y funcionarios del gobierno, se reunieran para compartir experiencias y discutir sobre la normativa vigente.

La investigadora comentó que para dar cumplimiento a los objetivos fue necesario conocer las leyes y reglamentos existentes en Chile. Asimismo, “se determinaron cuáles son los países de mayor relevancia en cuanto a la producción a pequeña escala, y se realizó una comparación de ciertos aspectos como la existencia de una definición de la APE, los tipos de cultivo desarrollados, la variedad de especies cultivadas y programas de apoyo, entre otros”.

En el taller se presentaron las experiencias de países como España y Colombia, ya que “hemos constatado que en Chile las grandes y pequeñas empresas de cultivo están sometida a un mismo criterio de aplicación de la Ley, lo que sin duda afecta a los acuicultores de menor escala. Esto no pasa en otros lugares”.

Una mirada internacional

El Dr. José Carlos Macías, consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), habló sobre la experiencia en España. Al ser consultado sobre la realidad chilena indicó que “es necesario suavizar la normativa ambiental y sanitaria para productores de pequeña escala, porque si queremos fomentar que se desarrolle ese tipo de acuicultura tenemos que ajustar un poco las cosas”.

A su parecer es importante definir el concepto, “si tengo una APE donde entran producción de diez toneladas pero también de mil, y quiero suavizar el requerimiento ambiental y sanitario ¿A quién se la suavizo? Creo estrictamente necesario que se revise la normativa pero para la verdadera APE. En mi opinión, a quien produce mil toneladas de pescado no se le puede dejar de controlar el tema sanitario porque al fin y al cabo lo pones en un mercado para consumo y, como hemos manifestado, la inocuidad y seguridad alimentaria es clave”.

En el taller también se abordó el trabajo que ha realizado Colombia. La Dra. María Claudia Merino, profesional de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca de dicho país, mencionó que poseen la mayor cantidad de acuicultores a pequeña escala de todo Latinoamérica, y que las medidas ambientales son una prioridad.

“Hablé sobre nuestra realidad, sobre todo lo que tiene relación con el uso de agua de embalses”, esto relacionado con la disminución de agua en el mundo. “Es importante determinar cuánto puede utilizar cada acuicultor, y respetar todos los deberes y derechos de los que ocupan el agua. Consideramos que es una prioridad, en cuanto debemos tomar medidas que no sean costosas ni difíciles de aplicar para las APEs”.

Una normativa que beneficie a los pequeños acuicultores

A la actividad también asistieron representantes del sector, quienes se mostraron abiertos al debate. Jessica Cabrera, socia de Granja Marina Coliumo, indicó que la normativa para el pequeño acuicultor es compleja porque “dentro de las normas se toma a la industria y los pequeños como iguales y se tienen que acomodar a leyes que están hechas para producción de salmones o mitílidos a gran escala. Nosotros tratamos de hacer cultivos más sustentables, asociados a un tema turístico, y con ciertas innovaciones como para sacarle un mayor valor a los productos”.

A su parecer el problema es más complejo, “no puedo instalar más allá de una cierta cantidad de tonelaje porque sé que un kilo de más significa someterme a muchos pagos, donde incluso no voy a poder contratar más personal. Por eso creo que aprender sobre la experiencia de otros países está bien, porque podemos sacar ideas de lo que se puede hacer a nivel país con respecto a esta materia”.

Para Claudio Torres, presidente la Asociación de Cultivadores de Molusco de Calbuco y mitilicultor a pequeña escala, las normativas son muy exigen, poco flexibles y caras. También considera necesario revisar concepto. “Hay un problema con la definición porque está restringido a acuicultores a pequeña escala que sean pescadores artesanales, pero si hiciéramos un levantamiento a nivel nacional nos daríamos cuenta que hay acuicultores que no pertenecen a ese rubro”.

Agrega que, “las barreras sanitarias que tenemos como mitilicultores son muy altas y exigentes, y ahora debemos someternos a certificaciones europeas cuyos costos son muy elevados y no podemos costearlo. Creemos que es necesario que el Estado garantice y fomente la producción, y que financie los cumplimientos sanitarios, como en Europa”.

La ejecución del proyecto culminará a fines de marzo, donde se entregarán las modificaciones que podrían realizarse a la actual normativa ambiental y sanitaria existente para la APE.

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