Especie de almeja detecta el estado de contaminación de aguas ácidas

Un equipo de investigadores ha diseñado una nueva técnica para mejorar la calidad de las aguas contaminadas procedentes de la actividad minera. Gracias a las pruebas realizadas con la almeja asiática, una especie invasora presente en España desde los años 70, los científicos han comprobado la calidad biológica de los efluentes por su supervivencia tras el procedimiento de depuración (Agencia Sinc).

Investigadores del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Centro de Investigación sobre Recursos Naturales, Salud y Medio Ambiente de la Universidad de Huelva junto con el Centro de Investigaciones Costeras de la Universidad de Atacama en Chile, han utilizado la almeja asiática como especie bioindicadora de la contaminación de aguas mineras.

Los expertos han diseñado una técnica de depuración que abarata los costes con respecto a los sistemas convencionales, no necesita consumo energético y su coste de mantenimiento es mínimo. Además, han comprobado la eficacia del método a nivel ecológico, demostrando la posibilidad de la existencia de vida tras la limpieza del líquido contaminado.

Para ello, los científicos han depositado la especie en las distintas fases del procedimiento de depuración de aguas con una alta concentración de metales tóxicos. En la última fase del proceso donde la depuración ya se ha realizado, se ha demostrado que es posible la vida. Las almejas, al ser organismos filtradores, actúan como esponjas, capturando en sus tejidos contaminantes, como los metales. Su nombre científico es Corbicula fluminea y es una especie invasora presente en España desde los años 70 que se seleccionó para el estudio por su capacidad de resistencia y adaptación a ambientes ácidos.

El sistema se denomina Sustrato alcalino disperso (DAS), una técnica de depuración química donde el agua fluye por gravedad. A través de una mezcla de trozos de madera con arena caliza se crea un filtro muy permeable, que al pasar el agua ácida la arena se disuelve, y al disolverse sube el pH, los metales precipitan y se quedan en los trozos de madera.

De esta forma, el mantenimiento es mínimo y mucho más económico que el que se utiliza para las depuradoras convencionales que utilizan las minas en activo. “Las minas en activo tienen presupuesto y personal para el mantenimiento de una depuradora convencional, sin embargo cuando la instalación está en desuso, es necesario tener una alternativa que reduzca los costes y el mantenimiento”, indica el investigador de la Universidad de Huelva, Francisco Macías.

Análisis de la calidad de las aguas

El estudio, publicado en la revista internacional Chemosphere, ha contado con la Universidad de Atacama, que ha analizado la calidad de las aguas resultante de esta nueva técnica y sus condiciones para la vida a través de un experimento con almejas asiáticas.

El trabajo ha consistido en depositar la especie a lo largo de las distintas etapas de la nueva técnica de depuración. Primero, en el agua original de la mina, ácida y contaminada, después en el circuito de tratamiento y, finalmente, en el río Odiel. En todos los estudios biológicos y ecológicos realizados se ha estudiado cuántas almejas mueren y cómo han absorbido metales las partes blandas de la almeja.

Tras analizar los resultados, comprobaron que la especie muere inmediatamente en las aguas ácidas. Sin embargo, en el momento de la depuración química del agua en la planta, las condiciones de vida son altas, del 95 %, aproximadamente, y no sufren estrés. Finalmente, cuando el agua ha discurrido por el arroyo y llega al Odiel, la probabilidad de supervivencia aumenta aún más. Es por ello que el trabajo consigue que la tecnología desarrollada permita unas condiciones actas para la vida y, además, establece que esta especie de almeja puede ser una herramienta de biomonitorización de la contaminación.

En la actualidad, los investigadores están confirmando la calidad ecológica del agua tratada con otras especies como peces, plantas acuáticas y diversos tipos de algas. Además, en la Universidad de Huelva se está desarrollando una nueva línea de investigación basada en la posibilidad de comercializar los metales resultantes de la técnica de depuración y poder así autogestionar la construcción de plantas depuradoras con esta técnica.

“Por ejemplo, solo en la planta de Mina Esperanza, en Almonaster la Real, se han acumulado más de 800 kilogramos de cobre, lo cual multiplicado por los cientos de vertidos en las decenas de minas abandonadas que existen, podría convertirse en una posibilidad de economía circular para la zona”, afirma Francisco Macías.

 

 

 

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