Chileno expone en seminario internacional sobre el color del océano


Alejandro Clément expuso sobre el resultado de sus estudios y la relación con los eventos de floraciones de algas nocivas en Chile (Mundo Acuícola).

El biólogo marino de la Universidad de Concepción, máster en ciencias de la Oregon State University y fundador de la empresa Plancton Andino, Alejandro Clément lleva más de 30 años analizando el color de las aguas costeras a través de tecnología satelital, experiencia que lo llevo a ser uno de los principales expositores del IV Encuentro Internacional de Ciencias del Color del Océano, donde participaron científicos y representantes de las principales agencias espaciales del mundo.

Entre el 9 y 12 abril, en la ciudad de Busán en Corea del Sur y con el objetivo de fomentar la colaboración e intercambio entre la comunidad científica y las agencias espaciales; el grupo coordinador internacional del Color del Océano (IOCCG) convocó al IV Encuentro Internacional de Ciencia del Color del Océano, evento que contó con el patrocinio del Instituto de Ciencia y Tecnología del Océano de Corea del Sur (KIOST), la NASA, EUMETSAT y Airbus. Durante la reunión, Alejandro Clément expuso sobre el resultado de sus estudios y la relación con los eventos de floraciones de algas nocivas en Chile.

De acuerdo con lo señalado por el biólogo, su exposición generó bastante interés al mostrar cómo se están utilizando las imágenes satelitales como herramienta para la acuicultura, actividad que en Corea del Sur ha tenido un importante desarrollo en el último tiempo. Plancton Andino, compañía fundada por Clément hace más de 20 años y que se dedica a realización de muestreos ambientales, oceanográficos y limnológicos; ya ha incorporado esta tecnología en sus programas de monitoreo para la detección de floraciones de algas nocivas.

Desde sus inicios, el análisis sinóptico se ha centrado en la observación de los océanos abiertos enfocado en el estudio del cambio climático. Sin embargo, desde hace ya un tiempo, existen algunos esfuerzos concentrados en las aguas costeras donde ocurren gran parte las interacciones con la actividad humana y además porque tienen una mayor complejidad en su análisis por lo que son denominadas aguas ópticamente complejas. Esto explica la instalación de un satélite geoestacionario por parte de Corea del Sur sobre sus costas, de manera de observar, todo el tiempo, el comportamiento del color de sus aguas.

Desde 1988 que Alejandro Clément viene desarrollando estudios en relación con el color del agua. Fue entonces cuando utilizó, en su tesis de maestría en ciencias de la Facultad de Oceanografía de Oregon State University, imágenes captadas por el legendario Costal Zone Color Scanner, primer sensor satelital desarrollado para observar el color del océano y que hoy está fuera de operación. Con posterioridad, estos trabajos han sido complementados, incluso, con la participación en proyectos FONDEF y CORFO.

Tal como explica Clément, el estudio del color de los océanos con sensores satelitales y el acceso a imágenes en tiempo casi real, requiere de una tecnología específica. “Las imágenes son procesadas por algoritmos. Existen puntos críticos como la corrección atmosférica y filtros de análisis para entender distintas señales que pueden estar distorsionadas producto de fenómenos externos como una lluvia copiosa o una erupción volcánica. Si bien, ha habido progresos en el desarrollo de algoritmos más certeros para aguas ópticamente complejas, se debe seguir avanzando, de manera de contar con un producto funcional para los gobiernos y las diferentes actividades vinculadas al mar”.

Sin embargo, el Programa Oceanográfico y Ambiental en Salmónidos 2.0 (POAS), desarrollado por Plancton Andino, ha integrado las imágenes satelitales en el análisis y elaboración de sus informes. “Cada vez existe más interés en las aguas costeras debido a los diferentes constituyentes, distintos al fitoplancton, que contribuyen a la señal del color del océano. De este modo, hemos incorporado tecnología en el estudio de los datos y en la generación de información bio-óptica para mejorar los algoritmos. Para ello poseemos series de clorofila, coeficiente de absorción, partículas con citómetro de flujo (Flow Cam), fotosíntesis con FRRF3, además de las observaciones directas en el microscopio. Lo que nos ayuda a validar o descifrar la información de los satélites”, explica Clément.

Presentación

La presentación del chileno generó grandes expectativas por parte de la concurrencia, no tan sólo por tratarse de una experiencia aplicada en un lugar tan distante de Asia, sino también, por ser de la única exposición donde se mostraría cómo el uso de la detección satelital del color del océano está orientado a una actividad productiva.

“Creo que lo más significativo fue mostrar que somos un usuario intermediario de esta tecnología. No somos el final de la cadena como podría ser la industria acuícola, pesquera, las autoridades o un gobierno; ni tampoco el científico que desarrolla la ecuación o el algoritmo. Somos el eslabón donde se procesa la información, se compara e integra con los datos de nuestros programas de monitoreo de fitoplancton, análisis microscópicos y una serie de otras mediciones que hacemos hace más de 20 años en Plancton Andino. A su vez, fue una instancia para exponer las necesidades específicas que tienen las aguas ópticamente complejas donde se requiere de algoritmos bio-ópticos mejorados para la identificación de grupos funcionales de fitoplancton y la discriminación de especies”.

Para cerrar la presentación, el ejecutivo mostró en línea el resultado del fitoplancton y el color de las aguas costeras del sur de Chile.

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