Los avances de la salmonicultura chilena en la reducción del uso de antibióticos

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La disminución de la utilización de antimicrobianos se ha transformado en una de las prioridades de la industria del salmón en Chile.  Luego de recibir fuertes cuestionamientos externos, tanto entidades gremiales, como empresas del rubro e instituciones de gobierno, hoy se están llevando a cabo varias iniciativas que apuntan a bajar el uso este tipo de fármacos en pisciculturas y centros de cultivo.  A continuación, se presentan los avances de algunas de las principales iniciativas tendientes a reducir el empleo de antibióticos en las instalaciones salmonicultoras.

Uno de los principales desafíos actuales de la industria chilena del salmón es la disminución del uso de antimicrobianos en su proceso productivo.  Un índice de Consumo de Antibióticos (ICA), que llegó a un 0,063%, el año 2015, marcando una tasa récord desde el 2007, fue un llamado de alerta para un sector que recibió cuestionamientos por parte de ONGs presentes en Chile y de clientes en algunos mercados externos.

De ahí en adelante, tanto entidades gremiales, como empresas del rubro y entidades de gobierno, han emprendido una serie de medidas con la finalidad de reducir el uso de este tipo de fármacos, que se utiliza principalmente para controlar Piscirickettssia salmonis, el agente bacteriano causante de la Septicemia Rickettsial del Salmón (SRS) o piscirickettsiosis, síndrome que causa las mayores pérdidas desde el punto de vista sanitario a la salmonicultura nacional. 

El uso de antibióticos también va destinado, en menor medida, a brotes de Flavobacterium psychrophilum y Renibacterium salmoninarum.  En cuanto a los agentes más empleados en la industria, éstos son el florfenicol, oxitetraciclina, flumequina y el ácido oxolínico.

Advertencia sobre posibles efectos negativos

Para Oceana, una de las organizaciones que más ha advertido sobre el uso de antimicrobianos, en el sector salmonicultor, en su documento “Uso de antibióticos en la salmonicultura chilena: Causas, efectos y riesgos asociados”, la industria del salmón estaría facilitando la transferencia de genes de resistencia antimicrobiana, desde bacterias del ambiente marino hacia bacterias patógenas de humanos, en el sur de Chile.

Según dicho documento, el consumo excesivo de medicamentos que abarca grandes escalas temporales (más de 20 años) y espaciales (regionales), en el sur de Chile, probablemente ha creado un reservorio de resistencia bacteriana, tanto en el agua, sedimentos, como en organismos marinos y humanos, significando un riesgo para la actual y futura efectividad de terapias humanas y veterinarias.

La organización no gubernamental recomienda que la búsqueda de estrategias de manejo y modelos que permitan la separación entre la producción y el uso de antimicrobianos debería ser algo prioritario para la industria.  Precisamente, esa sería una de las directrices actuales de la industria chilena del salmón.  Al menos desde hace tres años.

Iniciativas actuales

Una de las primeras iniciativas cuya génesis se centró en la disminución del uso de antimicrobianos en la industria, fue el Proyecto Pincoy.  Se trata de una acción colaborativa de largo plazo, que se inició el año 2016, y que ya estaría dando sus primeros frutos.  “La esencia de Pincoy es su innovadora metodología de trabajo.  Nosotros consideramos que no existe una solución única, sino que entendemos que hay un conjunto de acciones las que involucran el proceso completo de producción, desde la genética de los peces hasta una serie de buenas prácticas de cultivo en agua de mar”, señala Cristina Winkler, coordinadora del proyecto.

Tal como lo recalca Winkler, Pincoy está demostrando que es necesario implementar soluciones diversas para alcanzar el objetivo de bajar la utilización de antimicrobianos.  Entre las iniciativas que se han implementado, “existe la utilización de una mejor calidad de smolts, equipos humanos más  experimentados, vigilancia sanitaria, acciones coordinadas en áreas de producción, estrategias de alimentación, aplicación de vacunas, bienestar animal de los peces, incorporación de nuevas tecnologías y mejor infraestructura.  En ese sentido, cada una de las empresas participantes – Aquagen, Blumar, Centrovet, Cermaq, Pharmaq, Ventisqueros, Skretting- aportan conocimiento en su área de especialidad”.

Según la coordinadora de la iniciativa, la interacción que genera Pincoy en estas empresas líderes en sus respectivos ámbitos, “nos permite contar con una capacidad de análisis pocas veces vista en la industria.  Hoy contamos con Comités de Agua Dulce, Agua de Mar, Salud, Datos y Comunicaciones, en el que participan profesionales especialistas en sus respectivas áreas y que trabajan en función de un objetivo que trasciende el de sus respectivas empresas.  Esta interacción genera un grado de involucramiento mayor, que tiene por objetivo alcanzar la meta que nos hemos planteado para entregar estos buenos resultados como modelo para toda la industria”.

Consultada acerca de los avances que se han logrado a través de Pincoy, la profesional indica que hay resultados específicos muy prometedores, “pero debemos completar un análisis estadístico que incorpore no solo aquellas decisiones que los comités implementaron, sino la forma en que esas decisiones impactaron los indicadores de desempeño productivo y sanitario, bajo nuestras condiciones de cultivo.  Nuestra iniciativa generará una estrategia de uso de diversas herramientas, que permita mantener, de manera sostenida en el tiempo, la reducción de uso de antibióticos”.

Winkler es enfática en señalar que “no estamos dando por sentado que aquello que funcionó bien, en una ocasión determinada, deba aplicarse de la misma manera a futuro.  Hoy debemos tomar los buenos resultados que obtuvimos en los primeros ciclos de producción y ver si podemos identificar patrones que nos permitan, a futuro, realizar recomendaciones específicas.  Asociado a esto, comenta que están desarrollando un Manual de Buenas prácticas, “que reúne las recomendaciones de nuestros expertos en genética, salud animal, alimentación y nutrición, producción en agua dulce y mar, así como bienestar animal.

Logros nivel industria

Desde el sector gremial, también se está poniendo un fuerte énfasis en el desafío de disminuir el uso de antimicrobianos.  Tanto la Asociación de Productores de Salmón de Chile (SalmonChile), como su brazo tecnológico (Instituto Tecnológico del Salmón, Intesal), han estado trabajando con la Industria, desde hace años, en este aspecto.  Esteban Ramírez, gerente general de Intesal, remarca que el consumo de antibióticos  de los socios de SalmonChile (un 85% de la producción) “es informado públicamente en el reporte de sustentabilidad, lo que ha permitido hacer seguimiento, incentivar la adopción de aún mejores prácticas y mostrar una continua reducción de consumo año a año”.

Es así como, durante el año 2018, la cantidad de antimicrobianos utilizados en la industria del salmón equivale a 322,7 toneladas de principio activo (datos obtenidos de SIFA, por el reporte realizado mensualmente por la industria).  Para el año 2018, el índice de consumo (relación porcentual entre la cantidad utilizada de antimicrobiano y las toneladas cosechadas de biomasa) corresponde a 0,038%, lo que demuestra una disminución constante desde el 0,063% del año 2015.

Para Esteban Ramírez, también se ha trabajado en fomentar y articular investigación, como por ejemplo, a través del Programa de Gestión Sanitaria de la Industria (PGSA).  “En conjunto con el mundo público, y en colaboración con la comunidad científica, industria y autoridades, se ha desarrollado investigación con nuevas prácticas preventivas (vacunas)  y otras herramientas de control de la enfermedad SRS, han permitido una marcada reducción en el uso de antibióticos. Debemos recordar que la SRS es  generada por una bacteria intracelular, por ende, muy difícil de controlar y que hacen necesaria de mucho I+D+i para encontrar las soluciones”, destaca el representante de Intesal.

A juicio de Ramírez, otra acción relevante ha sido la difusión.  “La asociación (SalmonChile) e Intesal, participan en distintos comités que trabajan para derrotar la enfermedad, disminuyendo el consumo de antibióticos, también hemos organizado seminarios de difusión científica, patrocinando investigación de terceros y su publicación”.

Uno de los anuncios más recientes, desde la industria, es el comienzo del Chilean Salmon Antibiotic Reduction Plan, dado a conocer hace algunas semanas.  Para Esteban Ramírez, se trata de una iniciativa muy relevante, pues por primera vez la industria entra en un Plan Coordinado, con meta y supervisado por una ONG externa, a su mercado principal, para darle la transparencia necesaria.  “Una ONG que, junto con emitir un boletín Seafood watch donde pone reparos al  consumo de  salmón chileno,  lo que es parte de su rol, está a su vez dispuesta a aportar sus conocimientos y colaborar para resolver las brechas.  Esa es la vía para avanzar en temas complejos, la cooperación y no solo la crítica, pues criticar  hoy es muy fácil, nadie pide base o justificación, el problema es trabajar para resolver”, afirma el gerente general de Intesal.

Certificación de Centros Libres de Antibióticos

A nivel gubernamental, el esfuerzo ha estado focalizado en la promoción de buenas prácticas sanitarias y en el incentivo de la certificación de centros libres de antibióticos.  Desde que se dio inicio a dicha iniciativa, en 2017, ya se han certificado 111 centros productivos –a abril de 2019-.

Una de las empresas que ha liderado este proceso de certificación es Cermaq Chile.  Según precisa Cristian Uribe, subgerente de salud de la compañía productora de salmónidos, el equipo de Cermaq Chile trabaja en forma multidisciplinaria para mejorar el estatus sanitario y reducir los consumos de antibióticos en nuestros centros de cultivo.  “Para esto, en primer lugar se ha definido una estrategia sanitaria, que se basa en una efectiva política de vacunación contra SRS y otros patógenos, que respete los protocolos entregados por los proveedores, para utilizar al máximo la protección de cada vacuna contra las enfermedades que generan estos patógenos.  A esto, de acuerdo con lo que explica Uribe, se adiciona la utilización de smolts de la mejor calidad, con un componente genético de resistencia específico contra enfermedades como IPN y SRS y buenas prácticas de manejo y operaciones en los centros cultivo.

Desde la firma salmonicultora también destacan la relevancia del trabajo colaborativo, en este tema, por lo que Cermaq ha participado en distintos comités que buscan estrategias sanitarias colaborativas, entre las empresas y también proveedores, además, en el caso de estos últimos, manteniendo los programas de investigación que se llevan a cabo en común, actualmente.  Un ejemplo de esto, para Cristian Uribe, precisamente es Pincoy, iniciativa con la que trabajan en agua dulce, agua mar y welfare (bienestar animal), “para generar colaborativamente, buenas prácticas de cultivo que nos permitan tener un mejor estándar sanitario y por ende reducir el uso de antibióticos”.      

Los desafíos que vienen

Desde la industria, sostienen que, a pesar de estos avances, aún falta mucho por hacer.  En SalmonChile e Intesal están conscientes de eso y ya articularon un compromiso para lograr una reducción del 50% de antibióticos al 2025, con la cooperación del Monterrey Bay Aquiarium, en el marco del Chilean Salmon Antibiotic Reducction Plan.  En cuanto a los desafíos que esto trae consigo, Esteban Ramírez asevera que lo primero es reducir el uso de antibióticos a niveles similares a los otros países productores de salmón, “lo cual supone un reto importante porque el uso de antibióticos, en Chile, está asociado a la enfermedad de la Piscirickettsiosis, que no es un problema en el resto de países”.

Lo segundo, a su juicio, es entender y comunicar que los impactos que tiene el uso de antibióticos, sobre el medio ambiente, y el riesgo asociado al desarrollo de resistencias antimicrobioanas (AMR)  en humanos.  En el primer punto, puntualiza que hacen falta más estudios al respecto, porque hay un gran desconocimiento en esta materia.  “Aunque no conocemos de estudios científicos ni evidencia empírica, que de forma concluyente, y a nuestro saber, asocie el uso de antibiótico en Chile con resistencias AMR en humana”, subraya, agregando que “esto probablemente sea debido a la muy baja probabilidad de transferencia/contaminación de las AMR antimicrobianas, desde el ambiente marino a humanos y la prácticamente nula posibilidad que se haga a través del consumo al no haber antibiótico en filetes, la ausencia de bacterias con AMR en salmones que infecten o colonizen piel o mucosa en humanos”.  Añade que los antibióticos que se utilizan para SRS son de “uso exclusivo veterinario y no hay evidencia de AMR en piscirickettsia, a pesar de los más de 30 años de convivencia con esta enfermedad”.

El gerente general de Intesal precisa que es bueno insistir en que nadie quiere usar antibióticos. “Se presenta como que la industria lo hace por desidia, la verdad es que los peces enferman y hay una responsabilidad con su cuidado.  Con todo el ruido, ONGs atacando a la industria, por este tema, personas que hablan mal de todos los que trabajamos aquí, sin conocernos y, en algunos casos, castigo de precio para los productores por este tema, alguien podría dudar de que los primeros interesados en resolver este desafío no somos nosotros y que, de tener la solución, ya la estaríamos usando”, comenta Ramírez.

Trabajo coordinado

Acerca de la coordinación de ese trabajo con las empresas socias y no socias de SalmonChile, el ejecutivo acota que se encuentran en etapas preliminares del plan.  “En julio tendremos la primera reunión del comité técnico del programa, el cual está compuesto por científicos independientes, productores de salmón, el Chilean Salmon Marketing Council, Intesal y el Monterrey Bay Aquarium.  El plan está abierto para todas las empresas productoras de salmón en Chile y esperamos que las empresas no socias a SalmonChile, se puedan incorporar a esta iniciativa,  tal como lo han hecho con otras iniciativas que lidera Intesal”, dice Ramírez a Mundo Acuícola.

Desde el Proyecto Pincoy, añaden que la industria chilena lleva varios años trabajando en la reducción del uso de antibióticos y hoy existen herramientas concretas, que han permitido una reducción consistente del uso de antibióticos, desde el año 2015.  «Sin duda que para la industria es importante reducir el uso de antibióticos, sin embargo, para la industria es difícil concertar métodos de producción e incluso objetivos, ya que no existe un único modelo productivo correcto y esta variabilidad en sí es un desafío.  La ventaja de Pincoy es que ya llevamos tres años trabajando de manera colaborativa, mediante un enfoque holístico, lo que nos ha permitido atender todos los ámbitos de producción y a través del trabajo conjunto reducir la variabilidad de prácticas productivas en nuestros centros», sostiene Cristina Winkler.

Ante la consulta sobre si aún falta convencer a la industria de la relevancia del trabajo colaborativo, en la búsqueda de soluciones que permitan bajar el uso de antimicrobianos, Winkler declara que «quizás años atrás era necesario “convencer” a la industria a generar un sistema de trabajo colaborativo.  Desarrollar un método de trabajo colaborativo no es fácil y requiere de voluntad política empresarial.  Además, los nuevos métodos de trabajo generan incertidumbre por ser procesos nuevos».  Bajo su perspectiva, Pincoy fue «la primera iniciativa que se fijó esta ambiciosa meta en el año 2016 y ha trabajado consistentemente en el tiempo, por lo que somos un buen ejemplo de que la colaboración es una aproximación necesaria para la reducción del uso de antibióticos».

La representante del proyecto agrega que la segunda etapa de Pincoy «ya está en marcha e ingresaremos 4.000.000 de smolts, como continuación del trabajo que veníamos realizando, pero ajustando la estrategia, que está relacionada principalmente al inicio de nuevos ciclos de producción».  Como solución, Cristina Winkler cree que es primordial «tener peces sanos y robustos.  Creemos que el éxito, frente a los brotes de Piscirickettsiosis, se logra abordando el problema holísticamente, para asegurar la salud y el bienestar animal de los peces, utilizando un plan estratégico de prevención y control multifactorial».

Pedro Barra L.

Edición 123

Revista Mundo Acuícola

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