A mediados de marzo, el ministerio de Economía publicó el "Plan de Uso y Manejo de Antimicrobianos", cuya entrega estaba pendiente desde diciembre. Este informe es parte de los compromisos asumidos por la Mesa de Trabajo del Salmón, para enfrentar la crisis sanitaria que atraviesa la industria salmonera y, según sus autores, permitiría reducir significativamente el uso de antibióticos por parte de la industria salmonera chilena.
El "Plan de Uso y Manejo de Antimicrobianos" plantea, dentro un marco productivo, el uso racional de antibióticos en la salmonicultura. Este plan está siendo incorporado al Reglamento Sanitario de la acuicultura (RESA) y tiene como objeto ordenar, regular y fiscalizar el uso de antibióticos en la salmonicultura.
Esta iniciativa representaría un claro precedente en la industria acuícola nacional, y fue valorada por organizaciones como SalmonChile, Océana y Terram, aunque éstas últimas llamaron a profundizar las medidas.
Y es que una de las acciones comprometidas por el grupo de trabajo del salmón fue contar con una normativa que regulara la forma de uso de los antibióticos en la acuicultura. Dichas medidas estarán vigentes una vez que la Contraloría General de la República apruebe las modificaciones a este reglamento.
SalmonChile valoró positivamente la formulación de esta propuesta por parte del Gobierno y declaró que existe una voluntad real al interior de la industria por reducir el uso de antibióticos. El presidente de la entidad gremial, César Barros, comunicó que “existe en la industria del salmón una voluntad real de parte de todos los productores para disminuir su uso, y ya se han tomado resoluciones al interior del gremio para ello. El antibiótico es una herramienta que puede utilizarse para el control de enfermedades bacterianas y no virales (como el ISA) y sólo se emplea de manera curativa, dado que su uso preventivo no tiene utilidad ni beneficio alguno para los peces”, destacó Barros.
Por su parte, la organización internacional de conservación marina Océana, también valoró el plan, pero hizo un llamado a profundizar sus medidas. Cristián Gutiérrez, director de la Campaña de Salmonicultura de Océana, explica que "si bien el plan recoge muchos de nuestros planteamientos, ahora se debe trabajar en la implementación de aquellas medidas que no fueron incluidas en esta oportunidad, como la prohibición del uso animal de las quinolonas. Mercados importantes como el norteamericano han expresado su inquietud por esta situación y lo lógico sería equiparar nuestra regulación a aquellas más exigentes en los mercados de destino del salmón".
La quinolona es el antimicrobiano más rechazado por los ambientalistas nacionales. Según Océana, este antibiótico debiera estar restringido sólo a humanos para evitar la generación de la resistencia bacteriana calificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los problemas de salud pública más grandes del mundo.
Giuliana Furci, coordinadora del programa de salmonicultura de Fundación Terram, también reconoce una cierta modernización de la regulación con el plan emanado por el Gobierno, pero critica que aún se privilegian factores productivos por sobre los medio ambientales y sanitarios para definir legislaciones.
Líneas de acción
Entre las principales líneas de acción de este plan se encuentra el establecimiento de medidas de bioseguridad. Aquí se destaca el establecimiento de densidades por jaula para las principales especies de salmones, all in all out, descanso obligatorio, retiro de mortalidades, siembra a número final y prohibición de desdoble. Estas exigencias corresponden al RESA.
En cuanto al uso de antimicrobianos, se prohíbe la utilización de éstos con fines terapéuticos. Los tratamientos podrán efectuarse previo diagnóstico y prescripción de un médico veterinario y se requerirá diagnóstico clínico (cultivo y antibiograma) para confirmar el diagnóstico inicial y la pertinencia del uso del antimicrobiano prescrito.
Sobre el registro de fármacos, se establece el uso de productos farmacéuticos registrados o autorizados para especies hidrobiológicas. Se establece por la vía de la excepción, el uso de inyectables extra etiquetas, siempre que éstos se encuentren registrados para animales de abasto.
A su vez, se perfeccionará el sistema de recolección y entrega de información respecto del uso de antimicrobianos, incorporando en el informe sanitario anual la información de uso de antimicrobianos.
Con respecto al uso de herramientas profilácticas, se recomienda el uso de vacunas a todos los peces que ingresan al mar para prevenir el IPN (Salmón atlántico) y el SRS (Trucha y Salmón coho).
El plan también apunta a fortalecer el control de las plantas de alimentos, ya que se efectuará control de calidad de los alimentos medicados respecto de las concentraciones terapéuticas, y requerirá información respecto de los volúmenes de alimento medicado y su destino.
Además, se realizarán programas sanitarios específicos. Considerando que el SRS constituye la enfermedad que explica un alto porcentaje de uso de antimicrobianos, se deberá establecer un programa sanitario para prevenir, vigilar y controlar dicha enfermedad.
A su vez, se establece que las líneas de investigación deben estar orientadas a definir concentraciones mínimas inhibitorias de las diferentes cepas de patógenos prevalentes, estandarizar los antibiogramas para evaluar efectividad de los antimicrobianos, además de estudiar la generación de resistencia bacteriana en zonas donde se realiza la actividad acuícola.
Finalmente, se propone la constitución de un comité de seguimiento del plan presidido por la subsecretaría de Pesca e integrado, Sernapesca, Conama, SAG, representantes del sector acuícola y ONG´s.