Los bosques submarinos de huiro (Macrocystis pyrifera) son una especie “fundacional”, es decir, sienta las bases para que otras especies, a su resguardo, se puedan desarrollar. Atenúan la fuerza de las corrientes marinas y cambian el microclima de su entorno, favoreciendo un ambiente estable y tranquilo. Invertebrados y mamíferos encuentran en estos bosques protección y alimento.