Analizan el estado nutricional de los tiburones martillo sedoso para aportar al manejo y conservación de la especie

La preservación de tiburones se ha vuelto uno de los factores más importantes a nivel internacional durante los últimos años, esto debido a que gran cantidad de especies han sido categorizadas como amenazadas y/o vulnerables debido a la constante reducción de sus poblaciones.

Múltiples estudios han sido realizados con la intención de potenciar la preservación de especies en peligro. Eduardo Segura, Magíster en Ecología Marina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), realizó una investigación respecto al nicho trófico y estado nutricional de los juveniles de tiburón martillo sedoso que habitan al norte de las costas peruanas, específicamente en aguas frente a los puertos de Salaverry, San José y Máncora.

Estas zonas tienen una importante influencia de la Corriente de Humboldt, estando ubicadas en la zona norte de esta, donde exactamente se encuentran áreas de crianza de juveniles de tiburón martillo sedoso, es decir, los puntos importantes para su desarrollo y crecimiento. Sin embargo, debido a que la pesca artesanal se efectúa en estos puntos claves, las poblaciones de juveniles se ven afectados severamente, lo que tiene como resultado el impedimento o la complicación del crecimiento de los individuos.

“La pesca artesanal se está llevando a cabo justo en las áreas de crianza del tiburón martillo sedoso, lugares que debieran ser beneficiosos, están siendo presionados y perjudicados por la pesquería. Es por estos factores que se vuelve importante el cuidado y la preservación de esta especie en estas zonas”, afirma el experto en ecología marina.

Lo anterior se debe a que la exportación de aleta de tiburón hacia los países asiáticos ha crecido fuertemente en los últimos 30 años. Además, gracias a estudios previos, se ha determinado que la población de tiburón martillo ha decrecido un 89% globalmente desde 1986 hasta el 2005, entrando así el año 2005 en la categoría de “vulnerable” de la Unión Internacional para la Unión de la Naturaleza (IUCN). Ya en el 2014 fue agregada al apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre ( CITES).

Así, con el propósito de preservar al tiburón martillo sedoso, el estudio tuvo tres objetivos: evaluar las diferencias ambientales existentes entre las tres áreas de crianza; comparar el nicho trófico, que significa reconocer dónde se alimentan los individuos capturados, del tiburón martillo sedoso de las tres áreas de crianza; y finalmente conocer el estado nutricional de los individuos y los beneficios nutricionales que puedan aportar estas áreas en los juveniles.

Para esto, gracias a la disposición de pescadores artesanales y la ayuda de la ONG ProDelphinus, se logró la realización de toma de muestras mediante aquellos individuos que, por efectos naturales, caían muertos en las redes de los pescadores. Luego de llevar las muestras al laboratorio UCSC, para lo cual debió contar con permisos especiales para la captura y el traslado de las muestras, se logró efectuar los análisis de nicho trófico y nivel nutricional en músculo e hígado de cada tiburón capturado en las diferentes áreas.

La investigación concluyó que existen diferencias ambientales entre las tres áreas estudiadas, siendo las dos del sur (San José y Salaverry) las que tienen una mayor influencia de la Corriente de Humboldt, contando así con una mayor concentración de clorofila, además de contar con temperaturas más bajas.

Finalmente, luego del análisis de lípidos, ácidos grasos, proteínas e isótopos estables, se determinó que los individuos de la zona de San José cuentan con una señal isotópica más enriquecida que los tiburones de Máncora y Salaverry y cuentan con una mayor concentración y variedad de ácidos grasos y proteínas, siendo estos claves para el desarrollo de los juveniles.

“Los resultados indicaron diferencias en los nichos tróficos lo que quiere decir que los individuos se alimentan en las áreas que fueron capturados afectando su estado nutricional, evidentemente. Según lo que aparentan los resultados, parece ser que San José es un área con mayores beneficios nutricionales para los tiburones, ya que a nivel nutricional tienen una mayor concentración de proteínas, lo que indica que tienen disponibilidad de presas con aminoácidos que pueden ser digeridos, y tienen mayor concentración de ácidos grasos que son importantes para su desarrollo.”, afirma el Magíster en Ecología Marina.

En base a lo anterior, se puede determinar que se deben centrar los esfuerzos de conservación y protección en el área de San José, ya que parece tener un mayor aporte y beneficio al desarrollo de juveniles, así preservar y mantener un cuidado para la especie considerada vulnerable. Sin embargo, es necesario realizar estudios a profundidad, ya que no se contemplaron factores como la variabilidad de la zona ni las posibles conexiones entre San José y Salaverry por la proximidad de estas áreas de crianza, abriendo así las puertas a nuevas investigaciones.

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