Estudio analizó los efectos de la combinación de alta temperatura y alto pCO2 en la ostra chilena

La investigadora de la UCSC, Dra. Paola Andrade, fue parte el equipo que trabajó con la especie proveniente del estuario Quempillén, en Ancud.

La ostra chilena, Ostrea chilensis, es un bivalvo de importancia económica, que habita en zonas costeras y estuarinas en el sur de chile (entre las regiones de Los Lagos y Magallanes), siendo una de sus principales características su tipo de reproducción, donde las hembras incuban sus larvas al interior de sus valvas, específicamente en su cavidad paleal durante aproximadamente ocho semanas. Esta especie fue el objeto de estudio de la investigación que forma parte del proyecto Fondecyt regular (N° 1161420) “Multistressor impacts of ocean warming and acidification on the chilean oyster (ostrea chilensis): quantifying the physiology, reproduction and calcification”.

El estudio, dirigido por el Dr. Jorge Navarro, del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas de la Universidad Austral de Chile, cuenta con la participación de la investigadora de la UCSC, Paola Andrade, quien es Doctora en Biología Marina.

El objetivo del trabajo fue identificar el grado de plasticidad fisiológica que presenta la ostra chilena frente a diferentes temperaturas y niveles de CO2 que se encuentran dentro del rango natural del estuario Quempillén (Ancud), y de esta forma poder predecir cómo responderían, en términos fisiológicos, frente a un futuro escenario de cambio climático.

“Para realizar este trabajo se utilizaron juveniles de ostra extraídos desde el estuario Quempillén, los cuales fueron trasladados hasta el laboratorio costero de Calfuco de la Universidad Austral de Chile, donde fueron mantenidos durante 60 días en un sistema de mesocosmo, permitiendo mantener diferentes condiciones de pCO2 (presión de CO2) (400 y 1000 µatm) con diferentes temperaturas (10°, 15° y 20°C). Donde 400 µatm representan los niveles más bajos de pCo2 observado en el estuario, y también es similar a las condiciones actuales del océano, mientras que 1000 µatm representan los niveles más altos observados en el estuario, y es similar a lo que se espera ocurra en el océano para el año 2100”, explicó la investigadora de la UCSC.

Para identificar el grado de plasticidad fisiológica de los juveniles se cuantificaron diferentes parámetros relacionados a la ganancia y pérdida de energía, como lo son la tasa de aclaramiento, tasa de ingestión y absorción y tasa de consumo de oxígeno, a través del periodo de experimentación.  Previo a la instalación de los organismos en el mesocosmo (recreación de un ecosistema natural a menor escala), se realizó un monitoreo de las condiciones físico químicas del estuario de Quempillén, donde se determinaron variables como temperatura, salinidad, pH, alcalinidad, entre otras. Las muestras de agua fueron analizadas en el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), a cargo del Dr. Rodrigo Torres.

Respecto de los resultados obtenidos, la Dra. Paola Andrade señala que estos indican que “las ostras no se ven afectadas por la combinación de alta temperatura y alto pCO2, presentando gran plasticidad fisiológica a través del tiempo de experimentación, probablemente debido a que se encuentran adaptadas fisiológicamente a este tipo de ambientes con altos niveles de variación ambiental”.

De esta manera, la investigación muestra que los organismos que viven en hábitats con gran variación ambiental, como la ostra chilena, podrían presentar mayor tolerancia a los cambios ambientales generados por el cambio climático, haciéndolas más resistentes frente a otras especies menos tolerantes.

Cambio climático

Así como el cambio climático está provocando el aumento de la temperatura y la disminución del pH en el océano, diversas investigaciones han demostrado que estos cambios físico-quimicos del agua del mar pueden generar diversas alteraciones en diferentes organismos marinos, tanto a nivel morfológico como fisiológico y conductual.

Gran interés hay sobre aquellos organismos calcificadores, como son los moluscos, debido a que un cambio en la química del agua, podría afectar, entre otras, cosas la formación de sus estructuras calcáreas como la concha o las valvas en el caso de los bivalvos.

Sin embargo, la investigadora de la UCSC aclaró que no todas las especies estudiadas han mostrado efectos negativos cuando han sido expuestas a mayores temperaturas y menor pH, por lo tanto, “podríamos decir que el efecto del cambio climático es especie-especifico, y esto depende de diferentes factores, como podría ser la historia de vida de cada especie y del hábitat desde el cual proviene”.

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