Estudio de Facultad de Ciencias UCSC midió el aporte terrígeno en material particulado del Seno de Reloncaví

La tesis del estudiante titulado en Biología Marina, Sebastián Manríquez, buscó identificar y cuantificar el material particulado en suspensión en el Sistema Estuarino Reloncaví, donde se ubica el Seno y Fiordo de Reloncaví, determinando el aporte terrígeno proveniente de plantas terrestres; material transportado al ambiente desde el continente a los sistemas costeros.

Como parte de la tesis para optar al grado de Biólogo Marino de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Sebastián Manríquez, caracterizó el material particulado en suspensión en el Seno de Reloncaví, límite norte de la Patagonia Chilena, muy cerca de la ciudad de Puerto Montt.

En su trabajo, Manríquez contó con la experiencia de los profesores guías doctor Facundo Barrera y doctor Sergio Contreras. El objetivo principal de este estudio fue medir compuestos orgánicos, conocidos como ceras de hojas (ácidos grasos de cadenas largas), provenientes de plantas terrestres y buscar evidencia de su presencia y transporte en dos estaciones dentro del Seno de Reloncaví.

El estudiante realizó el muestreo y filtró altos volúmenes de agua en tres profundidades (superficie, 10 m y 30 m) de dos estaciones dentro del Seno Reloncaví: una donde desemboca el Fiordo de Reloncaví y la otra en el centro. El material particulado retenido en el filtro se cuantificó, extrayendo lípidos mediante técnicas automatizadas de extracción en el Laboratorio de Ciencias Ambientales-UCSC, separando las ceras de hojas; compuestos orgánicos provenientes de plantas terrestres que forman en la cutícula de las plantas.

“Estos compuestos orgánicos son llamados biomarcadores terrígenos y pudimos medirlos en el material particulado en suspensión dentro del Seno de Reloncaví. El Sistema Estuarino Reloncaví es un sistema de transición entre el continente y el océano, sumamente sensible al cambio climático que aumenta la temperatura y altera el ciclo hidrológico de la zona y a la actividad antropogénica como la contaminación marina doméstica y productiva como la acuicultura”, afirma Sebastián Manríquez.

Estos biomarcadores que llegan de diversas formas al océano tienen una función relevante dentro del ecosistema, ya que mediante su estudio se pueden establecer características de los sistemas costeros, como por ejemplo cambios en los aportes de materia orgánica terrígena desde el continente, contaminación, entre otros, aportando así información que permanece oculta en los cuerpos de agua.

“En nuestro análisis solo encontramos una clara señal terrígena cerca de la desembocadura del fiordo Reloncaví, dato muy relevante para comenzar a entender el destino de estos compuestos dentro del Seno”, detalla Manríquez.

Como resultados del trabajo realizado, se logró medir el aporte terrígeno en el material particulado, hipótesis principal de la tesis del estudiante. Gracias a esto se encontraron distintas explicaciones a la distribución de los ácidos grasos de cadena larga durante los meses de muestreo, esto debido a la variabilidad de los caudales y los efectos fluviales. De esta forma, existe información básica para para explorar en estudios futuros, en los cuales es posible incorporar otros biomarcadores lipídicos, que entreguen, por ejemplo, información de la contaminación orgánica del sistema costero.

Sebastián destaca la vivencia durante el desarrollo de su estudio comentando: “Es una experiencia bastante bonita poder conocer lugares como el Seno de Reloncaví gracias a la investigación, además de trabajar en el Laboratorio de Ciencias Ambientales a cargo del doctor Sergio Contreras, donde hay un ambiente muy grato, con un grupo de trabajo con gran conocimiento y experiencia, facilitado la investigación y la colaboración entre todos los miembros. También destaco la unidad en el grupo de laboratorio, en el que todos están dispuestos a ayudarte o a guiarte. Por otra parte, agradezco la participación y colaboración de los proyectos FONDECYT 3180307 (IR: Facundo Barrera) y 1190398 (IR: Sergio Contreras) por dejarme participar en las campañas de muestreo y realizar los análisis y en especial al proyecto FONDEQUIP EQM160167 (IR: Iván Pérez-Santos) y el Observatorio Marino Reloncaví (OMARE) que nos permitió usar la Boya Oceanográfica como plataforma de trabajo y la lancha Doña Isidora.”.

Así, este estudio abre las puertas a futuras investigaciones con el fin de profundizar el conocimiento respecto a los fiordos de la Patagonia chilena y como el cambio climático podría estar afectando directamente a estos cuerpos de agua tan peculiares.

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