Identifican algas marinas autóctonas capaces de combatir el virus herpes simple

Estudios en células y modelos experimentales muestran una reducción significativa de las lesiones cutáneas producidas por este virus, mejor que la actual terapia con aciclovir (Diario de Concepción).

Más del 70% de la población posee en su organismo el patógeno que provoca el virus herpes simple, el que puede reactivarse generando lesiones a lo largo de su vida entre el 10 y 20% de los individuos.

Hasta el momento, el tratamiento disponible es poco efectivo, pues sólo disminuye en aproximadamente uno o dos días la duración de las heridas de los pacientes, problema que podría terminar gracias al uso de algas de la Región.

Un grupo de científicos ha identificado extractos de algas autóctonas que permitirán desarrollar una terapia antiviral, capaz de reducir más rápidamente la severidad y duración de lesiones cutáneas provocadas por el virus herpes simple (VHS).

Los estudios, apoyados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y su programa Fondef, que fueron realizados en células y modelos experimentales que homologan la enfermedad, obtuvieron compuestos que inhiben la replicación de estos virus resistentes a aciclovir.

Así lo manifestó el Pablo González, académico de la Universidad Católica e investigador del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia, que en conjunto con Cristian Agurto, director del Grupo Interdisciplinario de Biotecnología Marina (Gibmar), del Centro de Biotecnología de la Universidad de Concepción y académico de dicha Casa de Estudios, han identificado dos formulaciones algales específicas para contrarrestar los efectos nocivos de virus herpes simple tipo 1 en la piel.

“A la fecha los resultados han sido sumamente favorables y promisorios, hemos identificado dos formulaciones de algas con actividad antiviral muy fuerte, tanto para virus herpes simple tipo 1 y 2 y hemos podido comprobar -en un modelo experimental- que, en comparación con el tratamiento más comúnmente utilizado, el aciclovir, estos compuestos marinos actúan con mayor efectividad sobre las lesiones herpéticas. Con ello, tenemos formulaciones con alto potencial de ser utilizados en las personas, mejorando su calidad de vida”, explicó González.

En tanto, Agurto indicó que “las algas han demostrado en la última década poseer un enorme potencial para el desarrollo de nuevas aplicaciones biomédicas. Esto principalmente porque presentan una gran cantidad de moléculas únicas y nuevas con diversas actividades biológicas. Las algas tienen la gran ventaja que son recursos sustentables. Por lo tanto, este tipo de desarrollo da un valor agregado importante a estos botánicos, diversificando su uso en el mercado”.

Más que un problema estético

El virus herpes simple es más que un problema que desarrolla lesiones cutáneas y dolorosas en la zona facial. Estas heridas tienen una duración entre tres y seis semanas en infecciones primarias y siete a diez días en el caso de recurrencias, las que  se dan a lo largo de toda la vida del individuo. Incluso puede generar dificultades como ceguera y una infección del cerebro conocida como encefalitis.

“El tipo 1 es la primera causa de encefalitis viral en adultos y el 2, la mayor causal de encefalitis neonatal. Esta enfermedad, además de eventualmente conducir a la muerte, produce secuelas neurológicas importantes en quienes la padecen, especialmente en los recién nacidos”, explicó González.

Además, la primera causa de ceguera infecciosa en países desarrollados se debe a la acción del virus herpes simple 1. “Esta patología es conocida como queratitis herpética y provoca un opacamiento gradual de la córnea. También puede infectar conjuntiva e incluso la retina”, comentó el académico.

Más adelante, estas formulaciones podrían adaptarse para tratar manifestaciones clínicas de virus herpes simple además de las lesiones cutáneas.

Tratamiento sin límite de edad

El investigador de Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia recalcó que no toda la población puede acceder a los antivirales mas comúnmente conocidos, ya que están recomendados para mayores de 12 años.

“Esto excluye a un grupo importante de personas que tienen herpes simple, especialmente, niños e infantes quienes frecuentemente sufren gingivoestomatitis herpética”, una infección de las encías con virus herpes simple.

La problemática podría ser resuelta con estas nuevas formulaciones, basadas en compuestos naturales botánicos marinos, que han sido demostrados de forma indirecta ser seguros en individuos de todas las edades.

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