Propuesta piloto busca acercar monitoreo de variables ambientales a pescadores de 4 caletas chilenas

El programa de observación y ciencia ciudadana de largo plazo, permitirá el registro de posibles cambios en el océano que puedan afectar el normal desarrollo de este sector productivo (Mundo Acuícola).

Un trabajo conjunto con comunidades costeras de Chile es el que se encuentran realizando expertos del Núcleo Milenio MUSELS en el marco del proyecto GEF-FAO, que busca reducir la vulnerabilidad y aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático del sector acuícola y pesquero del país.

La iniciativa, que hasta el 2020 encabezará dicho centro de investigación, enfoca sus esfuerzos en el diseño de un programa de monitoreo de variables ambientales que pueda ser aplicado por las comunidades locales. Para ello, una primera etapa contempló el levantamiento de información que recogió las principales inquietudes e intereses de pescadores y principales actores de cuatro caletas a lo largo del Chile (caleta Riquelme, Tongoy, Coliumo y El Manzano de las regiones de Tarapacá, Coquimbo, Biobío y Los Lagos respectivamente).

“Al final del proyecto nos interesa, además de capacitar a los pescadores sobre cambio climático, que ellos mismos sean capaces de tomar algunos registros, que observen la variabilidad ambiental de sus áreas y que, a largo plazo, puedan continuar por sí solos con el monitoreo”, declara la Dra. Luisa Saavedra, investigadora de MUSELS.

Para la especialista el proyecto entrega buenas oportunidades, primero, al constituirse en una acción concreta para la adaptación al cambio climático, segundo, al acercar la ciencia a la comunidad bajando información relevante y entendible hasta ellos, y tercero, y más importante, permitir a pescadores contar con datos concretos que apoyen la toma decisiones y la gestión de posibles apoyos de parte de las autoridades.

Capacitaciones a pescadores

A través de talleres las comunidades se han capacitado sobre qué es el cambio climático, qué son las variables ambientales, cómo fluctúan naturalmente en cada localidad, cómo se miden, entre otros temas. Como segunda etapa los pescadores y pescadoras han conocido y aprendido a utilizar algunos equipos de medición tales como el multiparámetro, sensores autónomos de temperatura, utilización de datos de plataformas oceanográficas y estaciones meteorológicas, entre otros. Cabe destacar que la iniciativa contempla la adquisición de estos instrumentos para ser entregados a cada una de las localidades participantes.

La implementación del programa de monitoreo para cada caleta, a partir del trabajo participativo e información previamente otorgada por los residentes, es parte de la labor en la que están concentrados hoy, para ello definieron las variables a monitorear según el contexto particular de cada zona. Mediante esta metodología los científicos determinaron los lugares a monitorear, la frecuencia y las personas a cargo de estas tareas.

Según indica la Dra. Saavedra, esperan que este trabajo sea lo más sencillo posible para ellos, así lo podrán incorporar dentro de sus labores habituales.

 “Quisimos que todos los involucrados participaran en la decisión de qué variables monitorear, de otro modo, si nosotros las definíamos sin llegar a acuerdo con ellos, este monitoreo no sería importante para la labor que realizan a diario”, puntualizó.

Y añadió que “si este proyecto resulta, será un piloto que podríamos replicar en otras caletas de Chile. Este es un ejemplo de ciencia ciudadana, en el que las mismas personas pueden tomar algunos registros y observaciones. A nosotros como científicos nos interesa, además de difundir la ciencia, acercarnos más concretamente y a través de nuestras herramientas a la realidad y vivencias de las personas que diariamente están relacionándose con el ambiente”.

Caminando hacia la adaptación

El deterioro del sector pesquero a nivel mundial ha generado impactos de carácter socioeconómicos negativos como la disminución de ingresos de las comunidades pesqueras y la seguridad alimentaria. Al respecto, el 5° Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático establece que este constituye un factor que se suma a las amenazas de la pesca excesiva y otros factores de estrés no climáticos.

En este escenario, y desde el punto de vista de la vulnerabilidad y la capacidad de adaptación al cambio climático por parte de la pesca artesanal, uno de los sectores que requiere mayor atención, el Estado de Chile asumió en el 2011, a través de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA), gestiones para lograr financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (Global Environment Facility, GEF) para desarrollar un proyecto que permita avanzar en la superación de algunas barreras tales como las debilidades del marco institucional; limitada experiencias y disponibilidad de tecnologías, entre otras.

Así el proyecto ejecutado por la SUBPESCA y el Ministerios de Medio Ambiente, financiado por GEF e implementado por la FAO titulado “Fortalecimiento de la Capacidad de Adaptación del Sector Pesquero y Acuícola Chileno al Cambio Climático”, está dirigido a contrarrestar dichas barreras que perjudican el desarrollo de pescadores y acuicultores de pequeña escala, enfocándose así en aumentar sus capacidades de adaptación al cambio climático. Bajo este marco, es que el centro científico MUSELS se adjudicó en 2018 la licitación del “Programa de monitoreo ambiental local básico para mejorar la adaptación del sector pesca y acuicultura al cambio climático en las caletas: Riquelme, Tongoy, Coliumo y El Manzano-Hualaihué” que es el que da pie a toda la labor desarrollada en las cuatro caletas a lo largo del país.

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