En una oscuridad absoluta y con temperaturas de -2,2 grados, pero 900 metros bajo el hielo de la plataforma Filchner-Ronne, en el sureste del mar de Weddell, en la Antártica viven animales estacionarios, como esponjas, que hoy llenan de interrogantes a los investigadores que lo descubrieron porque se desconoce cómo han sobrevivido estando a mar abierto a más de 250 kilómetros de la fuente alimentaria, principalmente en sectores protegidos del hielo en la península antártica.