Centro Caicura: Campañas oceanográficas revelan que no hay variación significativa de parámetros ambientales en la zona

Se trata de cientos de muestras tomadas y estudiadas por expertos externos a la compañía durante los meses de agosto y septiembre, y que son analizadas por laboratorios certificados.

El completo Plan de Monitoreo Integral implementado por Blumar y exigido por la autoridad para conocer el comportamiento del medio ambiente tras el hundimiento del centro Caicura, en el Seno de Reloncaví, comenzó a entregar información relevante.

Las primeras seis campañas oceanográficas, que involucran cientos de muestras tomadas y estudiadas por los científicos y académicos externos a la compañía, evidencian que, a la fecha, no hay variaciones significativas en los parámetros ambientales ni en el sector del hundimiento del centro ni en las zonas aledañas.

Es importante recordar que este plan de medición ambiental cuenta con ocho estaciones de monitoreo y cuatro estaciones de control, incluyendo la boya oceanográfica que opera en el Seno de Reloncaví hace más de tres años, lo que permite contar con una robusta línea base de información científica sobre la zona.

Los monitoreos realizados durante los meses de agosto y septiembre consideraron el estudio de las corrientes marinas de la zona así como las condiciones físico-químicas de toda la columna de agua y del fondo marino. Esto último implica el análisis cuantitativo de fitoplancton, sólidos suspendidos, carbono orgánico total y parcial, nitrógeno total, nitrato, nitrito y fosfato, entre otros parámetros.

Entre los principales hallazgos científicos encontrados, destaca que el oxígeno disuelto y la saturación mostraron que no hay variación entre la zona del hundimiento y los otros puntos de control y que los mismos presentaron valores normales para la época del año. Asimismo, estos valores son positivos para el ecosistema, pues muestran que no han bajado los niveles de oxígeno en el fondo marino, donde se encuentra encapsulada la biomasa hundida. Igualmente el pH se ha mantenido en los rangos normales para la zona de acuerdo a la información histórica del sector, recopilada por la boya oceanográfica que opera en la zona hace más de tres años.

Otro aspecto interesante es que las investigaciones realizadas por el equipo de expertos  han mostrado la ausencia del dinoflagelado Alexandrium Catenella, productor del veneno paralizante de los mariscos, popularmente conocido como marea roja. También detectaron escasa presencia de microalgas nocivas.

Entre los parámetros químicos analizados, los científicos detectaron un aumento de Oxígeno Disuelto (OD) y en la concentración de pH. De acuerdo con los expertos este fenómeno se genera como respuesta al comienzo de la época productiva biológica (incremento de microalgas que producen OD) del Seno Reloncaví. En respuesta a los incrementos de OD, también aumentaron las concentraciones de pH en la superficie, debido a la actividad biológica que se produce por su relación directa con el consumo de CO2 durante el proceso de respiración de las microalgas.

Por otro lado, de los resultados del muestreo de la columna de agua de agosto entregados por el laboratorio, se resalta que del total de 14 parámetros químicos analizados 6 de ellos presentaron, en general, valores por debajo de sus límites de detecciones (ej., amonio, clorofila-a, DBO5, nitrito, nitrógeno amoniacal, y el sulfuro total). Respecto de los parámetros químicos medidos alrededor de la zona del hundimiento que presentaron valores por encima de las estaciones controles, pero sin variaciones significativas, fueron: la DBO5 en la campaña 1, los sólidos suspendidos totales, nitrógeno de Kjeldahl y nitrógeno orgánico total en la campaña 2 y los sólidos suspendidos totales, y carbono orgánico total y particulado durante la campaña 3.

            Los expertos también detectaron que los resultados de materia orgánica fluctuaron entre 7,1% y 10,3%, levemente altos con respecto a las estaciones de control, sin embargo, el rango de materia orgánica encontrado en el ambiente submareal hasta ahora concuerda con los valores reportados por otros investigadores en años anteriores, que han registrado rangos que varían entre un 10% y 12.5% para la boca del estuario de Reloncaví y entre un 7.5% y 10% hacia el interior del estuario.

            Asimismo, durante las campañas de monitoreo los expertos observaron un leve cambio de rugosidad acotado a la superficie de la zona del hundimiento, así como la presencia de aves en ese sector. Ello se debería a la degradación natural de la biomasa, fenómeno que está siendo monitoreado exhaustivamente en los muestreos que realiza diariamente la empresa, y que será incluido en todas las campañas oceanográficas restantes.

En las últimas 10 semanas la compañía ha tomado más de 100 muestras, utilizando un equipo monitor monogas Altair estándar de ácido sulfhídrico. Hasta el momento, las lecturas muestran una muy baja presencia de este compuesto en la superficie, que se encuentra muy por debajo de los niveles que podrían considerarse inadecuados.

            “Desde el primer momento hemos monitoreado el comportamiento del medio ambiente tras el hundimiento del centro. Y en paralelo al Plan de Monitoreo Integral, hemos enviado más de 40 informes voluntarios a la autoridad, realizado más de 140 muestras de parámetros químicos y revisiones semanales del estado de las jaulas, estructuras y la biomasa. Todo esto nos ha permitido determinar que los peces están encapsulados en el fondo marino y que su proceso de degradación está ocurriendo a tasas lentas, lo que es favorable para el medio marino, ya que permite una asimilación natural del proceso en el ecosistema”, explicó el gerente del área de Salmones de Blumar, Pedro Pablo Laporte.

Asimismo, Laporte detalló que “los monitoreos voluntarios que hemos realizado en las últimas 10 semanas comenzaron el 9 de julio y han involucrado inspecciones submarinas, superficiales y aéreas, monitoreos ambientales en columna de agua, fondo marino, mamíferos y aves, estudios de corriente, y extracción de biomasa para ser analizada. El trabajo se ha dividido en monitoreos superficiales y de fondo. En el primero se analizan factores como el aspecto del mar, toma de muestras, medición y dimensionamiento de extensión de olores y la presencia de aves. En tanto, en el fondo marino se realiza la inspección de las jaulas, capturando imágenes y georeferenciación de la posición del módulo, además de muestras de biomasa”.

Las mediciones voluntarias han mostrado parámetros normales para la época del año y que las jaulas no se han desplazado de su posición original. Además, han permitido constatar que la biomasa encapsulada tiene una tasa promedio de degradación diaria baja, lo que resulta en un bajo impacto para el medio acuático y que se produce por las condiciones particulares del fondo marino.

Comentarios

Comentarios

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password