
En esta columna, Daniel Vega Salinas, Gerente General de DVS Tecnología, advierte que la recuperación del Lago Vichuquén requiere abordar la anoxia estructural del sistema mediante soluciones que restauren su capacidad natural de mezcla vertical, cuestionando enfoques centrados exclusivamente en la aireación superficial y planteando la necesidad de intervenciones integrales que actúen sobre las causas profundas del deterioro ecológico y biogeoquímico del ecosistema lacustre:
«Diversas propuestas recientes para el Lago Vichuquén afirman que “si al lago le falta aire, inyectemos oxígeno”, advirtiendo que “si tu única estrategia es airear, estás convirtiendo un problema de lodos tóxicos en el fondo en una bomba de gases en la superficie; no solucionas la causa raíz, sólo cambias el estado físico del problema”. Coincidimos plenamente con este diagnóstico. Resolver un problema —sea cual sea su naturaleza— exige intervenir sus causas profundas. Cuando sólo se actúa sobre los síntomas visibles, incluso si se logran mitigar en el corto plazo, lo único que se consigue es enmascarar y, a menudo, agravar el deterioro estructural del sistema.
Los estudios realizados en el lago (GHD, 2015; Centro EULA, 2016 y 2021) demuestran que tanto la columna de agua profunda como el lecho sedimentario presentan condiciones severamente hipóxicas o anóxicas, con una casi total ausencia de oxígeno disuelto, junto con una elevada acumulación de materia orgánica en distintas fases de degradación, probablemente con una fracción relevante de carbono refractario. Como consecuencia, gran parte del fondo es azoico, carente de macrofauna bentónica, lo que impide la autorregulación natural del ecosistema.
En lagos sanos, la estratificación térmica estival es un proceso natural que separa la columna de agua en capas superficial, intermedia y profunda. Sin embargo, durante el otoño y la primavera ocurre una mezcla estacional: el enfriamiento superficial y el viento redistribuyen el oxígeno hacia las capas profundas. Por ello, un lago no se “airea” artificialmente; respira mediante esta mezcla vertical. En Vichuquén, este mecanismo está bloqueado: la estratificación térmica y química mantiene al sistema “partido en dos”, con un fondo aislado del oxígeno.
En este contexto, la Corriente Vertical Forzada (CVF) no debe entenderse como una simple aireación, sino como una técnica que reproduce artificialmente el proceso natural de mezcla, tomando agua superficial rica en oxígeno y transportándola a las capas profundas. Su objetivo es dar el impulso inicial para que el lago recupere, en el tiempo, su capacidad de mezcla autónoma.
Este restablecimiento es crucial. En sedimentos oxigenados, el oxígeno permite procesos como la nitrificación (conversión de amonio a nitrato) y la formación de fosfato férrico, que inmoviliza el fósforo. En cambio, bajo condiciones anaeróbicas, el hierro se reduce y libera fosfatos biodisponibles hacia la columna de agua, tal como describe Jiménez (2008), alimentando nuevos florecimientos de algas nocivas (FAN). Mientras el fondo permanezca anóxico, los FAN seguirán ocurriendo de manera periódica y cada vez más intensa. Atacar cada evento una vez desencadenado, aunque sea exitoso en el corto plazo, no revierte la condición estructural del lago y, a largo plazo, sólo agrava el problema.
Desde una perspectiva climática, no todos los procesos de degradación de materia orgánica son equivalentes. La oxidación aeróbica de 1 kg de materia orgánica libera aproximadamente 1,47 kg de CO₂. En cambio, la fermentación anaeróbica libera cerca de 0,73 kg de CO₂ y 0,27 kg de metano (CH₄). Considerando que el metano posee un potencial de calentamiento global entre 28 y 34 veces mayor que el CO₂, el impacto total asciende a 8,3–9,9 kg de CO₂ equivalente, es decir, entre 5,6 y 6,7 veces más que la vía aeróbica. Así, un proceso que aparenta ser “menos emisor” resulta, en realidad, climáticamente mucho más dañino.
En este marco, el uso de agentes que actúan mediante fermentación anaeróbica como solución de emergencia también requiere cautela. Aunque reducen turbidez, olor y biomasa en el corto plazo, mediano y largo plazo pueden acelerar la anoxia, liberar fósforo desde el sedimento, alterar las comunidades microbianas favoreciendo rutas fermentativas y metanogénicas, aumentar las emisiones de metano y óxido nitroso, y generar un efecto rebote con FAN más rápidos e intensos. No corrigen la causa raíz: el sedimento anóxico y la pérdida de mezcla vertical.
El Lago Vichuquén es un sistema profundamente alterado. No puede recuperarse mediante una sola medida ni con soluciones cosméticas. Además de la restauración interna mediante mezcla profunda, es indispensable reducir los aportes de nutrientes, restaurar el ecotono de la cuenca, controlar la cota y las entradas de agua marina, e implementar una Norma Secundaria de Calidad de Aguas. El lago no necesita maquillaje: necesita recuperar su función ecológica básica, la de respirar.»


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