
Las floraciones de algas nocivas (FAN) son eventos naturales que pueden repetirse cuando se dan ciertas condiciones ambientales en el océano, por lo que resulta fundamental avanzar en un sistema de monitoreo capacidades predictivas, que permitan anticiparse algunos días o incluso semanas, lo que ayudaría a la acuicultura, la pesca, el turismo junto a las autoridades a prepararse y reducir impactos económicos y sociales.
La “marea roja” detectada en la bahía de Tongoy volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la pesca y la acuicultura frente a las floraciones algales nocivas (FAN). Desde el Centro Científico CEAZA advierten que el desafío ya no es sólo reaccionar ante la presencia de toxinas, sino avanzar hacia sistemas de monitoreo y alerta temprana con capacidades predictivas, que permitan anticipar estos eventos y reducir sus impactos económicos, sociales y productivos en la Región de Coquimbo.
Con el propósito de comprender más sobre esta materia, entrevistamos a un grupo de especialistas del Centro Científico CEAZA, quienes coinciden en la necesidad de desarrollar investigación científica y monitoreo oceanográfico, para proteger actividades económicas fundamentales para la Región de Coquimbo y brindar una mayor tranquilidad a la población.
¿Podría volver a ocurrir una “marea roja” en Tongoy o en la Región de Coquimbo?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Sí, es posible que este tipo de eventos vuelva a ocurrir. Las Floraciones Algales Nocivas (FAN) no son fenómenos aislados, sino procesos naturales que pueden repetirse cuando se dan ciertas condiciones ambientales. En el caso de la Región de Coquimbo y de la bahía de Tongoy, existen antecedentes científicos que muestran la presencia histórica de microalgas potencialmente tóxicas, como la Peudo-nitzschia. Esto significa que el sistema ya ha experimentado estos eventos y que, bajo condiciones favorables, podrían volver a presentarse.
Es importante aclarar que esto no implica que ocurran todo el tiempo ni de manera permanente, sino que forman parte de la dinámica natural del océano, que se está viendo afectada por la variabilidad climática y el cambio climático”.
¿Es posible realizar alertas tempranas de estos eventos?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Sí, es posible avanzar hacia sistemas de alerta temprana para las Floraciones Algales Nocivas (FAN), y la ciencia ya cuenta con herramientas para ello. En distintos países se utilizan sistemas que combinan monitoreo ambiental, imágenes satelitales y modelos computacionales para identificar condiciones que favorecen la generación de estos eventos, antes de que alcancen niveles de riesgo.
En Chile, actualmente se cuenta con un sistema de monitoreo que permite detectar la presencia de toxinas y proteger la salud pública. Sin embargo, este sistema es principalmente reactivo. El desafío actual es complementar ese monitoreo con capacidades predictivas, que permitan anticiparse algunos días o semanas, lo que ayudaría a la acuicultura, a los pescadores y a las autoridades a prepararse y reducir impactos económicos y sociales”.
En relación al monitoreo de estos eventos ¿Qué recomendaciones se pueden dar desde la ciencia?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Desde el punto de vista científico, la principal recomendación es fortalecer el monitoreo integrado y continuo del sistema costero, que considere no sólo la detección de toxinas, sino también las condiciones ambientales que favorecen estos eventos. Esto incluye: medir variables como la temperatura del mar, oxígeno disuelto, nutrientes y clorofila; mantener series de tiempo largas que permita identificar patrones y cambios; e integrar información oceanográfica, climática y biológica.
Desde el CEAZA, el aporte clave está en la experiencia que tenemos respecto al monitoreo ambiental de largo plazo, análisis de datos y compresión de la variabilidad climática regional. Este conocimiento es fundamental para avanzar hacia sistemas de alerta temprana adaptados a la realidad de la región que apoyen la toma de decisiones basadas en evidencia científica”.
¿Qué experiencias de monitoreo existen en otros lugares y que podrían replicarse en la Región de Coquimbo?
Dra. Linda Barranco, investigadora del Centro Científico CEAZA:
“Existen experiencias muy relevantes a nivel internacional. Por ejemplo, en Estados Unidos, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) opera sistemas de monitoreo y pronósticos de Floraciones Algales Nocivas que combinan boyas oceanográficas, muestreos en terreno, datos satelitales y modelos predictivos. Estos sistemas generan boletines que apoyan a autoridades, acuicultores y comunidades costeras. Un caso destacado es el de California, donde se realizan pronósticos de corto plazo (1 a 3 días) sobre la probabilidad de estos eventos.
Estas experiencias nos muestran que se puede hacer, no se trata de copiar un modelo completo, sino de adaptar sus principios a las condiciones locales de nuestra región”.
En relación a la marea roja ¿Qué condiciones provocaron la “marea roja” de Tongoy?
Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento del Centro Científico CEAZA:
“La literatura científica señala que el aumento de la temperatura superficial del mar, la elevada radiación solar, la disponibilidad de nutrientes, la estratificación de la columna de agua asociada a la baja intensidad del viento y otros cambios en las variables oceanográficas generan condiciones altamente favorables para la proliferación explosiva de microalgas. Estas floraciones algales pueden ser nocivas o no nocivas, dependiendo de las especies involucradas. En este caso, los análisis realizados identificaron a una microalga del género Pseudo-nitzschia, presente de forma natural en el ambiente marino, como la causante de esta Floración Algal Nociva (FAN) que resulta perjudicial debido a la producción de ácido domoico, una toxina responsable del síndrome conocido como Veneno Paralizante de Moluscos (VPM). Cabe destacar que este tipo de eventos oceanográficos naturales puede generar importantes problemas de salud pública, pero también pérdidas económicas en sectores como la pesca, la acuicultura y el turismo en localidades que viven del mar. No olvidemos que se espera que su frecuencia e intensidad aumenten en el tiempo, favorecidas por las condiciones ambientales asociadas al cambio climático”.
“Desde CEAZA observamos que durante el mes de diciembre se dieron simultáneamente todos los factores necesarios para el desarrollo de este bloom o afloramiento masivo. A esto se suma que, desde ese mismo período, la región se encuentra atravesando una ola de calor marina, caracterizada por un aumento sostenido de la temperatura del océano. Este aumento de temperatura, junto con la alta radiación solar registrada en las últimas semanas, favoreció no solo la proliferación de Pseudo-nitzschia, sino también de otras microalgas presentes en la bahía de Tongoy”.
¿Qué tipo de microalga formó esta floración algal nociva?
Dr. Víctor Aguilera, investigador del Centro Científico CEAZA :
“La microalga responsable de este evento de proliferación algal es una especie del género Pseudonitzchia, posiblemente P. australis. Esta es una diatomea formadora de cadena y también la hemos observado en el Archipiélago de Humboldt, aunque en baja abundancia y toxicidad. El trabajo reciente de Rosales et al. 2024 muestra un análisis de las proliferaciones algales observadas durante las últimas décadas en Tongoy y Guanaqueros. El estudio reporta una correlación con la condición ENOS (El Niño–Oscilación del Sur) imperante, y sugiere una relación entre el debilitamiento de la surgencia sumado al aumento de temperatura estival en la proliferación de P. australis”.
No obstante, los mecanismos directos no han sido estudiados, lo cual representa una oportunidad de fortalecer la resiliencia de las actividades socioeconómicas del borde costero de la región. Regiones en el sur de Chile donde la acuicultura forma parte relevante de la matriz económica, cuentan con mecanismos de observación y alerta temprana de estos eventos algales, de manera tal de minimizar los impactos negativos. Respecto a la proliferación observada en Tongoy las últimas semanas, conseguimos muestras de Tongoy y Guanaqueros para mediante pruebas moleculares establecer el tipo y toxicidad de la microalga”.
¿Existen otras microalgas responsables de floraciones algales masivas nocivas para la población y actividades productivas?
Dr. Víctor Aguilera, investigador del Centro Científico CEAZA :
”Sí, efectivamente hay otras microalgas presentes en las costas de la región con la capacidad de formar proliferaciones. Sobre todo dinoflagelados, como los del género Alexandrium y Dinophysis. Importante señalar que cuando se producen las proliferaciones o mareas rojas (o cafés), es sólo una especie que monopoliza el ambiente, muchas veces inhibiendo a otras especies mediante compuestos químicos. En CEAZA llevamos adelante un proyecto que evalúa el rol del ambiente en los cambios morfológicos y tóxicos de Pseudoniztchia
Los dinoflagelados de los géneros Dinophysis y pueden producir toxinas como el veneno diarreico y paralizante, respectivamente. Estas sustancias se acumulan en organismos filtradores donde se acumulan y los convierten en vectores de las toxinas hacia otros organismos incluyendo a los seres humanos. Las toxinas no son atípicas en las microalgas existiendo una variedad de compuestos químicos con distintas funciones. En cuanto a las sustancias producidas por las llamadas mareas rojas, podrían tener una doble funcionalidad. Primero alelopática inhibiendo a competidores, y control poblacional sobre organismos de grupos tróficos superiores”.
Pilar Molina, encargada de Transferencia del Conocimiento del Centro Científico CEAZA:
“Actualmente, la Región de Coquimbo cuenta con una cobertura de monitoreo oceanográfico físico, químico y biológico muy limitada y focalizada principalmente en la bahía de Tongoy, en respuesta al desarrollo de la industria acuícola. La estación de monitoreo físico/químico de CEAZA ubicada en la concesión marítima de Ostimar y el monitoreo exigido y asociado a la exportación de ostiones, (Programa Sanitario de Moluscos Bivalvos (PSMB)) solicitado a dicha empresa por el SERNAPESCA, es el único punto de monitoreo sistemático y operacional que existe en la Región. Si bien el PSMB permitió activar una alerta temprana y evitar impactos en la salud pública, durante el último evento de floración algal nociva o marea roja, la realidad es que más de 300 km de borde costero y cerca de 90 Áreas de Manejo de Recursos Bentónicos no cuentan con ningún tipo de monitoreo sistemático. Esta falta de información expone a comunidades costeras, ecosistemas y sectores productivos a riesgos crecientes, especialmente frente a eventos como las Floraciones Algales Nocivas o marea roja, cuya frecuencia e intensidad se espera que aumenten debido al cambio climático. En este escenario, avanzar hacia una red regional de monitoreo oceanográfico integrada, que incorpore mediciones fisicoquímicas continuas, monitoreo biológico, modelación, capacidades predictivas, todas estas son herramientas para el apoyo a la toma de decisiones y capacitar a los usuarios en el uso de ella, es una inversión estratégica para anticiparse a los impactos, fortalecer la toma de decisiones, proteger la salud pública y asegurar la sostenibilidad ambiental y económica del territorio costero de la Región de Coquimbo”.



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