
Una investigación de la Universidad Austral de Chile (UACh), publicada en la revista científica Biological Invasions, analizó ríos de las cuencas de los ríos Biobío e Imperial, comparando sectores con distinta intensidad de invasión biológica.
Los resultados muestran que en ríos más conservados y con menor presencia de especies exóticas, las interacciones entre peces nativos y parásitos son más diversas, frecuentes y complejas, mientras que estas relaciones se empobrecen a medida que aumentan los peces invasores.
“El estudio demuestra que los parásitos no son un elemento ajeno o negativo del ecosistema, sino una parte natural de las redes ecológicas de los ríos”, explica la autora.
En sistemas más naturales, estos organismos cumplen un rol clave en el equilibrio ecológico, participando en complejas redes de interacción que involucran peces, invertebrados y aves.
Por su parte, el Dr. Konrad Górski, coautor de este trabajo, indicó que uno de los hallazgos centrales es que, aunque las especies invasoras representan una fracción relativamente menor de los peces presentes, su sola presencia tiene un efecto negativo directo sobre la diversidad y abundancia de parásitos en especies nativas. “A mayor proporción de peces invasores, menor es la riqueza de parásitos y más simples se vuelven las redes de interacción ecológica, independientemente del tipo de río o de la cuenca analizada”.
El rol de los parásitos
El trabajo también desafía una percepción común en la sociedad: que los parásitos son sinónimo de enfermedad. En los ríos estudiados los parásitos registrados son nativos y no patógenos, y su presencia indica ecosistemas funcionales y con ciclos ecológicos completos.
En este sentido, los parásitos pueden actuar como indicadores sensibles del estado de conservación de los ríos, incluso antes de que se observen cambios evidentes en las comunidades de peces.
“Cuando las especies invasoras interrumpen estos ciclos, no solo afectan a los peces nativos, sino también a procesos ecológicos menos visibles, como la transmisión de parásitos, que son fundamentales para la estabilidad del ecosistema”, señala Rebolledo.
Cabe señalar, que la investigación fue desarrollada, además, en colaboración de la Dra. Evelyn Habit, del Departamento de Sistemas Acuáticos, Facultad de Ciencias Ambientales, Universidad de Concepción.

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