Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Estudio vincula omega-11 con mayor retención de omega-3 en salmones de cultivo

Investigación liderada por Nofima concluyó que el omega-11 mejora la retención de EPA y DHA y favorece la salud metabólica del salmón.

Un estudio financiado por el Norwegian Seafood Research Fund (FHF) concluyó que la incorporación de omega-11 en dietas para salmón de cultivo mejora significativamente la retención de ácidos grasos omega-3 y favorece la salud metabólica de los peces.

La investigación, desarrollada en el marco del proyecto KetoOmegaLaks, fue liderada por la investigadora Bente Ruyter, de Nofima, y evaluó cómo el ácido cetoleico, conocido como omega-11, influye en el metabolismo del salmón Atlántico en fase marina.

Según los resultados, el omega-11 actúa como una fuente alternativa de energía, generando un “efecto ahorro” sobre los omega-3 esenciales EPA y DHA. Esto permite que estos compuestos sean retenidos en los tejidos del pez en lugar de ser utilizados como energía metabólica.

El estudio identificó un aumento en la deposición de EPA y DHA en distintos tejidos, incluyendo grasa corporal, células sanguíneas y órganos internos, lo que se traduce en un mayor valor nutricional del pescado para consumo humano.

Además, los investigadores observaron mejoras en la salud metabólica de los salmones, incluyendo una menor acumulación de grasa visceral.

En relación con las implicancias para el desarrollo de alimentos acuícolas, el especialista en salud pesquera del FHF, Svein Martin Jørgensen, señaló:

“Esto significa que la industria acuícola podría considerar aumentar la incorporación de aceite de arenque y Calanus finmarchicus en el desarrollo de alimentos para maximizar el aprovechamiento del omega-3”.

El compuesto

El omega-11 se encuentra naturalmente en especies marinas del Atlántico Norte, como arenque, capelán, caballa y Calanus finmarchicus, organismos que obtienen estos compuestos a partir de microalgas presentes en ecosistemas marinos.

En ese contexto, los investigadores también plantean que el uso directo de microalgas en alimentos para peces podría convertirse en una estrategia sostenible para asegurar estos beneficios funcionales.

Actualmente, esta línea de trabajo también está siendo evaluada en otro proyecto centrado en el uso de microalgas como materia prima para salmonídeos, incluyendo pruebas piloto en instalaciones de Noruega.

El estudio además coincide con investigaciones previas que han asociado el omega-11 con potenciales beneficios en salud humana, incluyendo efectos antiinflamatorios y reducción del colesterol, observados por instituciones como UiT The Arctic University of Norway y Oslo University Hospital.

Los resultados refuerzan el interés creciente por desarrollar estrategias nutricionales que permitan mejorar simultáneamente la salud de los peces, la eficiencia metabólica y el valor nutricional del salmón cultivado.

Conozca más de este proyecto aquí.