Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Lago Vichuquén: ¿Por qué la salinidad exige biotecnología?

La recuperación de sistemas lacustres complejos, como el Lago Vichuquén, representa uno de los desafíos ambientales más exigentes de la zona central.

Axel Paulsen, Director de Biocambio, analiza un factor crítico en la recuperación del Lago Vichuquén: su transición a un estado mixohalino con niveles de hasta 16 PSU. ¿Por qué las soluciones estandarizadas fallan en estos entornos? El artículo profundiza en un punto ciego técnico: las soluciones diseñadas para agua dulce o exclusivamente para agua de mar no son efectivas en un cuerpo mixohalino.

«La recuperación de sistemas lacustres complejos, como el Lago Vichuquén, representa uno de los desafíos ambientales más exigentes de la zona central. En el debate técnico actual, ha surgido un factor determinante que redefine cualquier estrategia de intervención: la salinidad estratificada.

De acuerdo con los recientes monitoreos de la columna de agua, el lago presenta niveles de salinidad que oscilan entre los 12,4 y los 16 PSU (Unidades Prácticas de Salinidad) en sus estratos más profundos. Para dimensionar este hallazgo, el agua dulce se define por valores inferiores a 0,5 PSU; Vichuquén es hoy un sistema mixohalino cuya salinidad en el fondo alcanza casi la mitad de la concentración del océano.

El colapso de la microbiota nativa

Este cambio en la composición química del agua no es solo un dato numérico, sino una barrera biológica crítica. Las bacterias degradadoras de agua dulce, responsables de procesar la carga orgánica de forma natural, sufren un colapso metabólico (plasmólisis) al ser sometidas a este nivel de fuerza iónica. En un entorno de 16 PSU, el motor biológico de autolimpieza no se encuentra en un estado de latencia por falta de oxígeno; se encuentra biológicamente inhibido por el estrés osmótico provocado por la salinidad.

Bajo esta realidad biogeoquímica, las intervenciones basadas exclusivamente en la aireación mecánica enfrentan una limitación física fundamental. El oxígeno es un reactivo necesario, pero no es el agente degradador. Sin microorganismos activos que posean las enzimas capaces de operar en ambientes salinos, la inyección de aire se convierte en una medida paliativa de alto consumo energético que no logra reducir la masa de lodo acumulada en el fondo.

De la retención a la digestión: El enfoque de la Economía Azul

Históricamente, muchas estrategias de remediación física han buscado la retención de nutrientes —como el fósforo— en el sedimento mediante la oxidación forzada. No obstante, bajo los principios de la Economía Azul, la restauración debe aspirar a la eliminación del pasivo ambiental, no a su fijación temporal.

En sistemas dinámicos y estratificados, la retención química es vulnerable: cualquier interrupción en el suministro de oxígeno puede liberar de golpe los nutrientes acumulados, gatillando nuevos ciclos de eutrofización.

La transición hacia una solución definitiva reside en la bioaumentación de precisión. Esto implica la introducción de consorcios microbianos y levaduras específicamente seleccionados por su carácter halotolerante (resistentes a la sal).

Estos microorganismos no solo sobreviven a los 16 PSU, sino que son capaces de realizar una digestión enzimática in situ, transformando el lodo orgánico en biomasa inerte y gases inocuos, eliminando así la matriz que sostiene la crisis sanitaria del lago.

Conclusión

Sanar el Lago Vichuquén requiere un cambio de paradigma. No podemos aplicar soluciones estandarizadas de agua dulce o solo de agua de mar, en un ecosistema mixohalino. La clave del éxito no reside en la potencia mecánica para mover grandes volúmenes de agua, sino en la capacidad de restaurar el sistema inmunológico biológico del lago, utilizando biotecnología adaptada que pueda trabajar en sintonía con las condiciones actuales de su fondo. La ciencia aplicada es el camino más eficiente y menos invasivo para devolver la vida y el equilibrio a este emblemático cuerpo de agua.