Desde la recepción hasta el empaque, la planta integra planificación digital, clasificación automatizada y control sanitario para optimizar cada kilo procesado.
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Mundo Acuícola visitó en Pargua la piscicultura Multisea -la instalación de mayor escala en el hemisferio sur- donde se producen cerca de 6,5 millones de post-smolts al año.
Soluciones tecnológicas que transforman datos ambientales en decisiones estratégicas, mejorando la eficiencia, trazabilidad y sostenibilidad en operaciones acuícolas.
El alcalde de la capital regional, Rodrigo Wainraihgt, destacó el carácter macrozonal de la iniciativa y plantea que el municipio fortalecerá su función articuladora para impulsar empleo, innovación y encadenamientos productivos en el territorio.
El consultor entrega una mirada histórica sobre cómo producción, financiamiento, regulación e innovación se articularon en el desarrollo de la acuicultura chilena.
La compañía impulsa un modelo productivo basado en innovación, energías renovables y análisis de datos, incorporando tecnologías que buscan avanzar hacia una acuicultura más eficiente y sostenible.
Inaugurada en 1975 en la provincia de Llanquihue, la piscicultura Río Pescado fue la primera iniciativa privada de cultivo de salmónidos en Chile y un espacio donde, con recursos limitados, se pusieron a prueba decisiones técnicas y estratégicas que terminaron por sentar las bases de la salmonicultura nacional.
Seguel planteó que la industria enfrenta “callejones sin salida” por normativas definidas “en crisis” y llamó a una agenda de cambios de alto impacto y rápida implementación, con foco en Ley Lafkenche y flexibilidades cartográficas dentro de concesiones.
La salmonicultura chilena nació en la incertidumbre, pero logró consolidarse gracias al conocimiento, la resiliencia y una notable capacidad de innovar sin referentes. Hoy, tras décadas de aprendizaje y adaptación, se ha convertido en un actor clave en el escenario global.
En Chile, la salmonicultura ha experimentado un progresivo endurecimiento regulatorio en las últimas dos décadas, impulsado por crisis sanitarias, mayores exigencias ambientales y un rol fiscalizador más activo del Estado, configurando un marco normativo más complejo y exigente para la industria.
