
Un reciente informe de la Environmental Justice Foundation (EJF) dio cuenta de que la jibia (Calamar Gigante), uno de los principales recursos pesqueros chilenos, se encuentra amenazada producto de la masiva instalación de más de 500 buques chinos en altamar que capturan este molusco transoceánico en el límite de la Zona Económica Exclusiva, lo que ha abierto un debate en torno a la su captura y manejo eficiente en aguas nacionales.
En ese contexto, la presidenta de los Pescadores Industriales del Biobío, Macarena Cepeda Godoy, reveló que solo en 2025 cerca de 100.000 toneladas de jibia autorizadas para su captura quedaron en el mar, una tendencia que se repite año a año y que debilita la posición internacional de Chile, uno de los principales países productores del mundo.
A juicio del gremio, esto se debe a que, desde agosto de 2019, la pesca industrial no puede participar de la pesca de la jibia, tras la promulgación de la Ley 21.134 que excluyó al sector de su captura y que generó el inmediato cierre de cuatro plantas de proceso ubicadas en Talcahuano, Coronel y Lota, además de la pérdida de unos 1.700 empleos.
“La Ley de la Jibia es por lejos la peor política pública en materia pesquera en la historia de Chile. Ahora en perspectiva podemos entender que esta iniciativa buscaba desindustrializar y hacer decrecer al país y la verdad es que lo lograron: desde 2019 han quedado en el agua casi 800 mil toneladas de recurso que no se han podido procesar, nuestra zona perdió cientos de empleos, cerraron fábricas y se dejaron de percibir unos US$1.500 millones en exportaciones. Es, sin duda, creación de pobreza por ley. Un verdadero desastre”, explicó.
“Casi 100 mil toneladas de jibia sin capturar no solo significan recursos disponibles que quedan en el mar, sino que fuentes de trabajo inactivas y encadenamientos productivos que se encuentran paralizados por una pésima ley. El país no puede darse el lujo de dejar recursos estratégicos sin aprovechar, especialmente cuando enfrenta una competencia creciente en el borde de su Zona Económica Exclusiva”, destacó.
Más encadenamientos productivos y más trabajo artesanal
Por ello, frente al reciente informe de la EJF que explicita una amenaza a la sostenibilidad del recurso, Cepeda reiteró la necesidad de evaluar una apertura acotada para la captura de jibia por parte de la flota industrial.
“Proponemos volver a echar a andar las plantas que procesan jibia a través de un abastecimiento permanente y continuo que la flota artesanal no puede brindar. Es decir, complementar lo que ellos nos entregan con capturas de nuestros barcos que pueden trabajar en cualquier condición climática», argumentó.
«Desde hace años que la Región del Biobío vive una situación compleja de desempleo, con cifras que bordean los dos dígitos, cierre de empresas y debilitamiento de las industrias que han caracterizado históricamente a esta zona del país. Por ello creemos que hay una oportunidad y también un desafío, porque la región necesita empleos, divisas y empresas, pero también la oportunidad de hacer que la riqueza y el trabajo que hoy se están llevando las flotas extranjeras que operan sin control en aguas internacionales, se quede en comunas como Lota, Coronel o Talcahuano”, finalizó.

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