
En la Universidad de Los Lagos, sede Chinquihue, se desarrolló el seminario “Bajo Presión”, instancia que reunió a especialistas del ámbito médico, técnico e industrial para analizar los principales desafíos en seguridad y salud vinculados al buceo profesional, con especial atención a su rol en la salmonicultura y otras actividades productivas.
Durante la jornada se abordaron materias relacionadas con la actualización de protocolos frente a accidentes de descompresión, el fortalecimiento de la respuesta ante emergencias y la incorporación de nuevas tecnologías para mejorar la seguridad en las operaciones subacuáticas.
En este contexto, la charla magistral de la Dra. Tania Capote González, médica hiperbárica, marcó uno de los ejes centrales del encuentro, poniendo énfasis en la necesidad de avanzar en mejores estándares de prevención, atención y monitoreo de la salud de los trabajadores.
“Esta actividad se realiza con el fin de contribuir a la salud de los trabajadores, disminuir la mortalidad asociada al buceo -que nos ha afectado en los últimos años- y mejorar la capacitación de los profesionales en cámaras hiperbáricas, así como los protocolos de salud y el uso de nuevas tecnologías aplicadas al buceo”, señaló.
A partir de su exposición, se evidenció que uno de los principales desafíos actuales radica en la brecha entre los modelos tradicionales de descompresión y la respuesta fisiológica real de los buzos, donde factores como la carga de trabajo, las condiciones ambientales y las inmersiones repetitivas inciden directamente en el riesgo.
En esa línea, se relevó el avance de tecnologías orientadas al monitoreo del nitrógeno residual y de microburbujas, herramientas que permitirían evaluar en tiempo real el estrés descompresivo del buzo y ajustar de forma más precisa los perfiles de inmersión, mejorando la gestión del riesgo en faenas críticas.
Asimismo, durante el seminario se expusieron brechas estructurales en la actividad, particularmente en contextos como el buceo artesanal, operaciones en zonas geográficamente aisladas y faenas sin acceso inmediato a cámaras hiperbáricas operativas o apoyo clínico especializado.
En el caso de la salmonicultura, se identificaron desafíos asociados a la distancia de centros de salud con capacidad de respuesta, la necesidad de fortalecer la vigilancia médica continua y la implementación de protocolos más estandarizados, junto con mejorar el monitoreo fisiológico de los trabajadores.

En esa misma línea, se destacó que en el buceo asociado a la industria minera existe una mayor estandarización de protocolos y medidas de seguridad en comparación a la industria acuícola. No obstante, igualmente se resaltó los avances en este tipo de materias por parte de empresas productoras de salmón, evidenciando un proceso de mejora progresiva en la gestión preventiva dentro de la industria.
Otro de los aspectos abordados fue el rol de las mutualidades en la actualización de protocolos de vigilancia médica, particularmente en la detección temprana de patologías como la osteonecrosis disbárica, así como en el fortalecimiento de programas de capacitación y evaluación de riesgos.
Hacia el cierre, las conclusiones del encuentro apuntaron a que el crecimiento de industrias como la salmonicultura, la minería y la infraestructura marítima continuará incrementando la demanda por buceo profesional, ampliando la exposición de trabajadores a este tipo de riesgos.
Frente a este escenario, se planteó como prioritario fortalecer la formación de profesionales especializados, mejorar la disponibilidad de infraestructura para atención de emergencias y avanzar en la integración de tecnología, medicina y prevención como base de un modelo más robusto de seguridad.

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