
El obligar al marcaje de todos los salmones que son trasferido al mar para el proceso de engorda, argumentando que en la ganadería es un proceso habitual, es una idea que atenta contra el bienestar de los peces, además de generar un incremento del costo de los smolts que van al mar, tal cual lo plantea el Dr. José Gallardo, quien argumenta que “el marcaje propuesto es inviable económicamente y que no resuelve ni el escape ni el robo de salmones”. Desde el punto de vista operacional, el marcaje propuesto solo agregará un manejo adicional a los manejos que rutinariamente se realizan en la etapa pre-smolt.
Está bien documentado que el escape de salmones, específicamente el salmón del Atlántico, que corresponde a más del 70% del total de la producción nacional, no reviste los riesgos de cruzamiento con ejemplares silvestres, tema que se debate en países del hemisferio norte, donde estos ejemplares se encuentran naturalmente y sus poblaciones se han visto notoriamente disminuidas. En el caso de Chile, los salmones son especies introducidas desde el hemisferio norte y a la fecha, solo el salmón Chinook ha logrado colonizar exitosamente los ríos del sur de Chile. Paradojalmente, el salmón Chinook es la especie que históricamente ha presentado los menores ingresos de ovas importadas y las menores cosechas en términos de toneladas. Por el contrario, no existen antecedentes que demuestren que el salmón del Atlántico de cultivo, haya logrado adaptarse exitosamente a la vida silvestre en Chile, lo que ha sido científicamente documentado.
Por lo demás, los gestores de la idea de este proyecto argumentan que, “se busca establecer las responsabilidades cuando ocurren escapes de salmones masivos. Y saber a quién corresponde lo que se está escapando, porque la legislación actual indica que hay que recapturar como mínimo un 10% de los ejemplares que, eventualmente, se han fugado, y eso es difícil de pesquisar en términos reales». De acuerdo al estudio realizado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso a través del proyecto FIP 2004-24 , lograron la recaptura de solo el 3% de los ejemplares escapado, lo que es menor al 10% exigido por la actual legislación, evidenciado además, que posterior al escape desde centros de engorda en el mar, el salmón del Atlántico es rápidamente dispersado por la acción de los lobos marinos, lo que obstruye la recaptura de los salmones escapados.
Frente a este escenario, la propuesta del proyecto de marcaje obligatorio, sustentada en la trazabilidad de los salmones de cultivo, solo logrará incrementar el estrés por manejo y los costos del smolt y en ningún caso minimizar los riesgos de escape de salmones. Por el contrario, la regulación implementada en 2020 y que “Establece Metodología para el Levantamiento de Información, Procesamiento y Cálculos del Estudio de Ingeniería, y Especificaciones Técnicas de las Estructuras de Cultivo” (Res. Ex. N° 1821-2020), ha mostrado ser altamente exitosa, ya que ha permitido disminuir efectivamente los escapes de salmones en Chile.
Dra. Sandra Bravo

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