
WWF valoró la decisión del Gobierno de Chile de reafirmar su candidatura para que Valparaíso albergue la Secretaría Ejecutiva del Tratado sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ, por sus siglas en inglés), también conocido como Tratado de Alta Mar.
La confirmación fue realizada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que destacó que la candidatura de Valparaíso refleja la importancia que la política exterior chilena otorga a la conservación de los océanos y a la vocación marítima del país.
Implicancias
El Tratado de Alta Mar constituye uno de los acuerdos ambientales más relevantes de las últimas décadas. Su entrada en vigor permitirá fortalecer la gobernanza de las aguas internacionales, que representan cerca del 60% de la superficie oceánica del planeta y albergan una extraordinaria biodiversidad, incluyendo numerosas especies migratorias que dependen de una gestión coordinada entre los Estados para asegurar su conservación.
“Chile ha desempeñado un papel fundamental en la promoción de políticas oceánicas ambiciosas y en la construcción de acuerdos internacionales para proteger el océano. La decisión de mantener la candidatura de Valparaíso para albergar la Secretaría Ejecutiva del Tratado de Alta Mar demuestra la voluntad de seguir ejerciendo ese liderazgo y contribuir activamente a la implementación de un acuerdo histórico para la humanidad”, señaló Ricardo Bosshard, director de WWF Chile.
Bosshard agregó que “alta mar es un patrimonio común global que cumple funciones esenciales para la regulación del clima, la conservación de la biodiversidad y la seguridad alimentaria. Contar con una institucionalidad sólida para implementar este tratado será clave para asegurar que estos ecosistemas continúen sustentando la vida en el planeta”.
Actualmente, más de 80 países han ratificado el Tratado de Alta Mar, considerado un hito para la protección de los océanos. La próxima Conferencia de las Partes (COP1) del acuerdo se encuentra en preparación y la definición de una sede para la Secretaría Ejecutiva será un paso importante para respaldar su puesta en marcha y operación.
Áreas de acción
Entre las herramientas que incorpora el acuerdo se encuentran la implementación de mecanismos de conservación basado en áreas incluyendo la creación de áreas marinas protegidas, mecanismos de evaluación de impacto ambiental para actividades humanas, cooperación internacional para el uso equitativo de los recursos genéticos marinos y nuevos instrumentos de financiamiento para apoyar su implementación.
“La protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales es una tarea urgente. Actualmente, apenas alrededor del 1% de la alta mar cuenta con algún nivel de protección, pese a su papel fundamental para las personas y la naturaleza. Por tanto, la implementación efectiva del Tratado de Alta Mar representa una oportunidad histórica para avanzar hacia una gestión más equitativa, coordinada y sostenible de uno de los espacios más extensos y menos protegidos del planeta”, comentó Yacqueline Montecinos, coordinadora de Biodiversidad Marina de WWF Chile y de la iniciativa Corredor Azul del Pacífico Oriental de WWF en la región.

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