
ASENAV, astillero chileno con más de 50 años de trayectoria en construcción naval y desarrollo tecnológico desde Valdivia, quiso cerrar el año compartiendo una reflexión estratégica sobre el futuro marítimo–industrial del país. En un momento político y productivo decisivo para Chile, su gerente general, Fernando Rodríguez, plantea una mirada de largo plazo sobre los desafíos y oportunidades que marcarán el rumbo de la industria naval en la próxima década:
«Chile enfrenta un momento decisivo. Tras las elecciones presidenciales, se abren definiciones que marcarán el rumbo del país en los próximos años. Entre ellas destacan dos medidas clave: la Política Nacional de Construcción Naval y AFIDE, iniciativa que enfrentará su votación en el hemiciclo luego de un informe negativo.
La Política Naval nos ha permitido iniciar un nuevo ciclo en nuestra relación con el mar. No se trata de una simple declaración: es una apuesta por fortalecer capacidades, impulsar innovación y posicionar a Chile como referente internacional. Una iniciativa cuyo éxito dependerá de integrar proveedores locales, vincular la empresa con la formación técnica y universitaria, trabajar con los Gobiernos Regionales y, sobre todo, fortalecer a los astilleros privados, que son el corazón de esta cadena productiva. Cada barco construido activa la industria local, fortalece PYMES y abre la puerta a tecnologías modernas y sostenibles. Valdivia y la Región de Los Ríos son prueba de que tenemos talento humano y capacidades para liderar la construcción naval desde regiones.
No obstante, este potencial no se materializará por inercia. Para que el sector se convierta en un verdadero motor de crecimiento, el país necesita infraestructura adecuada y mecanismos de financiamiento.
Así surge la propuesta de AFIDE, institución que podría apoyar proyectos que la banca tradicional no puede asumir por sus restricciones regulatorias y/o modelos de riesgo. De concretarse, tendría la capacidad de invertir en capital, otorgar garantías y financiar iniciativas de alto impacto, como tecnologías verdes, infraestructura productiva y proyectos innovadores.
Para ilustrar su potencial, el escenario internacional ofrece modelos exitosos como KfW en Alemania, BPI France y la Clean Energy Finance Corporation en Australia. Además, existen más de 450 Instituciones Financieras para el Desarrollo (IFD) en el mundo, creadas para ampliar el acceso a financiamiento en sectores estratégicos. En ese sentido, AFIDE permitiría a Chile contar con una regulación prudencial ad hoc y operar en ámbitos más amplios que la banca comercial, aumentando la disponibilidad y diversidad de instrumentos para impulsar nuevos sectores productivos y fortalecer los existentes. Por ello, el debate legislativo que viene abre una oportunidad para evaluar este proyecto con una mirada estratégica y de largo plazo, considerando su impacto en el desarrollo productivo y en el impulso a la inversión e innovación que requieren industrias clave.
Hoy tenemos una oportunidad histórica. Si logramos articular políticas y financiamiento inteligente, estaremos dando un paso decisivo hacia una economía más diversificada y tecnológica, transformando nuestra vocación marítima en desarrollo industrial, científico y social para las próximas décadas.»



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