
Durante la segunda jornada de ICHA 2025, diversas ponencias abordaron temas como detección temprana de floraciones nocivas, monitoreo automatizado, toxicología ambiental y nuevos enfoques de modelación para la acuicultura. Entre ellas destacó la exposición del investigador Jorge I. Mardones, del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), sobre las interacciones entre microplásticos y microalgas tóxicas en ambientes marinos asociados a la acuicultura.
En su presentación “Microplastics and microalgae-phycotoxins: A synergistic toxicological risk in marine aquaculture environments”, Mardones explicó que los microplásticos, presentes en el mar desde hace décadas, actúan como partículas activas capaces de interactuar con toxinas producidas por microalgas, modificando su comportamiento y persistencia en el medio. “Las microalgas, si bien generan estos blooms y toxinas, existen componentes en el agua que pueden interactuar con ellas. Los plásticos, dependiendo del tipo, pueden absorber las toxinas, mantenerlas adheridas a su superficie o liberarlas”, señaló.
El investigador detalló que esta dinámica compleja ocurre especialmente en regiones como norte de la Patagonia chilena, donde confluyen alta productividad natural, actividad acuícola intensiva y uso extensivo de materiales plásticos en boyas, cuerdas y estructuras flotantes. “Esta combinación convierte a la zona en un laboratorio natural para estudiar cómo los microplásticos, las microalgas y los organismos acuícolas se relacionan entre sí”, sostuvo.
Hallazgos
Los resultados del estudio demostraron que los polímeros más comunes en la industria acuícola, polietileno de alta densidad (HDPE) y polipropileno (PP), no permanecen inertes: al fragmentarse y sufrir oxidación superficial por radiación UV, cambian su polaridad, se vuelven más reactivos y pueden adherirse con mayor facilidad a moléculas orgánicas y toxinas. En condiciones de laboratorio, los cultivos de Karlodinium veneficum y C. informis expuestos a microplásticos tratados con surfactantes mostraron efectos citotóxicos acumulativos y alteraciones metabólicas en células branquiales de peces modelo.
“El mensaje final es que los microplásticos no están solo flotando; están interactuando”, enfatizó Mardones en conversación con Mundo Acuícola. “Mientras más plástico produzcamos, que es la tendencia, más microplásticos existirán en el ambiente, y de distinto tipo. Por eso es fundamental seguir investigando su relación con las floraciones algales nocivas.”
La investigación del IFOP contribuye a integrar la química ambiental con la biología celular y la ecología, destacando la necesidad de incorporar los microplásticos como variable activa en la evaluación de riesgos para la acuicultura.

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