Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Cinco décadas de salmonicultura: una mirada desde el trabajo, el mar y el servicio público

Una reflexión de Alberto Millaquen Mercado sobre la evolución de la salmonicultura desde la experiencia laboral, marítima y pública.

A cincuenta años del nacimiento de la salmonicultura chilena, la historia de la industria también puede contarse desde la experiencia de quienes crecieron junto a ella. Desde las antiguas plantas de proceso y los primeros centros de cultivo hasta las responsabilidades de la gestión pública, varias generaciones de trabajadores han sido testigos de su transformación. En esta columna, Alberto Millaquen Mercado, ex Director Zonal de Pesca de la Región de Los Lagos, comparte una mirada construida desde esa trayectoria personal y profesional.

«Al cumplirse 50 años de la industria salmonera en Chile, puedo decir con orgullo que he sido testigo directo de gran parte de su desarrollo. Hace 32 años ingresé a trabajar como operario en una planta de proceso en la comuna de Ancud. En aquellos años, las condiciones eran muy distintas a las actuales: las instalaciones eran precarias, con infraestructura básica, mesones rudimentarios y sistemas de trabajo similares a los de las antiguas conserveras. Los turnos eran extensos, de hasta 12 horas, y las enfermedades profesionales derivadas del frío y de la falta de regulaciones laborales eran frecuentes.

Posteriormente conocí la realidad de los centros de cultivo, desempeñándome como patrón de nave menor en una barcaza. En esa época no existían los sistemas de turnos que conocemos hoy. Una sola tripulación realizaba largas jornadas transportando cosechas, mortalidades y smolts, descansando únicamente los días domingo.

Sin embargo, con el paso de los años la industria evolucionó de manera significativa. La legislación laboral avanzó, mejoraron las condiciones de trabajo, aumentaron los salarios y se implementaron sistemas de turnos más compatibles con la vida familiar, como los esquemas 20×20 en centros de cultivo y embarcaciones. También llegaron los primeros wellboats, mientras que la alimentación de los peces y las tecnologías de cultivo se fueron perfeccionando, reduciendo impactos ambientales y fortaleciendo los estándares de sustentabilidad.

Hoy la salmonicultura se ha consolidado como uno de los principales motores productivos del país. Tengo la convicción de que, con políticas públicas adecuadas y una visión de largo plazo, Chile puede continuar fortaleciendo su posición como líder mundial en producción y exportación de salmón.

Esta industria no solo beneficia a las empresas; también ha generado oportunidades para miles de trabajadores y sus familias. Ha impulsado la formación de personal cada vez más calificado y profesional, muchos de ellos provenientes de la pesca artesanal. Primero fueron los padres quienes encontraron oportunidades laborales en este sector; hoy son los hijos quienes se desempeñan como buzos comerciales, supervisores, oficiales de marina mercante, tripulantes, técnicos, profesionales y ejecutivos.

La salmonicultura ha avanzado también en inclusión y desarrollo territorial, transformándose en una actividad fundamental para gran parte del sur de Chile y contribuyendo al crecimiento económico y social de numerosas comunidades.

Como Director Zonal de Pesca de la Región de Los Lagos tuve la oportunidad de conocer esta industria desde una perspectiva aún más amplia. Aquella actividad que me dio trabajo como operario años atrás pasó a ser también parte de mi responsabilidad como autoridad regional. Desde ese rol trabajé junto a las empresas y los gremios que las representan, siempre con una visión de Estado y buscando lo mejor para nuestra región y para quienes viven de esta importante actividad productiva.

Por ello, al mirar estos 50 años de historia, veo una industria que ha sabido aprender, modernizarse y avanzar hacia un desarrollo cada vez más sustentable, generando oportunidades para miles de familias y contribuyendo de manera decisiva al progreso del país».