
El Plan de Manejo del Golfo de Arauco para los moluscos bivalvos huepo (Ensis macha), navajuela (Tagelus dombeii) y taquilla (Mulinia edulis), cumplió 10 años desde su entrada en vigencia, una iniciativa pionera en la Región del Biobío por su carácter participativo y su enfoque integral.
Este instrumento —el único plan de manejo pesquero vigente en la región— fue formulado de manera conjunta entre autoridades pesqueras, buzos mariscadores y representantes de plantas de proceso, con el objetivo de desarrollar y mantener una pesquería biológica, ecológica y socioeconómicamente sustentable en el Golfo de Arauco.
Desde su diseño, el plan incorporó dimensiones biológicas, ecológicas, sociales y económicas, posicionándose en su momento a la vanguardia de los planes de manejo elaborados en el país, amparado en las recomendaciones internacionales hacia el manejo pesquero que se han promovido dese hace un par de décadas.
El director ejecutivo del Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca), Aquiles Sepúlveda, destacó que “cumplir diez años de implementación efectiva no es casualidad. Este plan ha demostrado que cuando existe trabajo colaborativo, base científica sólida y participación real de los usuarios, es posible avanzar hacia una pesquería más ordenada y sustentable en el tiempo”.
Sepúlveda agregó que “el acompañamiento técnico permanente y la capacidad de evaluar y ajustar las medidas han sido claves para mantener su vigencia y pertinencia frente a los cambios que enfrenta el sector”.
Regularización y control para enfrentar la pesca ilegal
Uno de los hitos relevantes ha sido la participación activa en tres procesos de regularización de buzos mariscadores, incluyendo el reemplazo de vacantes por aplicación de caducidades y la apertura del Registro Pesquero Artesanal para los recursos del plan.
El equipo de gestión del Comité de Manejo, compuesto por el funcionario de la Dirección Zonal de Pesca y Acuicultura de la región del Biobío-Ñuble, Carlos Veloso, y los investigadores del Inpesca, Roberto San Martín y Carlos González, diseñó y ejecutó previamente un catastro de usuarios de la pesquería, que actualmente alcanza cerca de 1.500 personas entre buzos, asistentes y armadores que operan desde caletas como Tubul, Llico, Arauco, Punta Lavapié, Laraquete y la Isla Santa María.
Este proceso permitió, en coordinación con la Subpesca y Sernapesca, avanzar en una regularización que fue uno de los principales requerimientos planteados desde la instalación de la mesa público-privada en 2012.
Avances biológicos y desafíos pendientes
En términos biológicos, el plan ha contribuido a que el recurso huepo mantenga sus poblaciones en equilibrio, evitando que se profundizara la tendencia de sobreexplotación registrada en décadas anteriores. Entre las medidas implementadas destacan el establecimiento de límites máximos de extracción y tallas mínimas.
Sin embargo, persisten desafíos importantes. Entre ellos, el incumplimiento en las declaraciones de captura en el sistema de trazabilidad, especialmente en la pesquería de navajuela, y la baja en la compra de recursos en los últimos años debido a factores de mercado internacional y costos de producción.
Roberto San Martín, profesional de Inpesca y responsable a cargo de los proyectos anuales que otorgan funcionamiento operativo a este plan de manejo, señaló que “el gran desafío de la nueva década es fortalecer la estabilidad económica del sector extractivo y procesador, incorporando herramientas que mejoren la calidad del producto, la seguridad laboral y la sostenibilidad en toda la cadena,
En esa línea, agregó que “la elaboración de un manual de buenas prácticas y la realización de un seminario económico durante 2026 serán instancias clave para promover innovación, colaboración público-privada y mayor formación para los usuarios del plan”.
Fiscalización y educación para la sostenibilidad
Otro desafío relevante es la generación de un plan de fiscalización acorde a la realidad local, que permita identificar vulnerabilidades y fortalecer el cumplimiento de las medidas de manejo, en un contexto nacional donde existen limitaciones presupuestarias y de recursos humanos que han impedido un adecuado control y fiscalización en temas de acceso y límites de capturas individuales.
En el ámbito comunicacional y educativo, el plan ha impulsado acciones de difusión sobre la apertura y cierre de extracción recursos, sustentabilidad, prevención de accidentes y riesgos asociados al buceo, reforzando una cultura de responsabilidad en la actividad.
A diez años de su implementación, el Plan de Manejo del Golfo de Arauco se consolida como una experiencia de gobernanza pesquera participativa en la Región del Biobío, proyectándose hacia una nueva década con el desafío de profundizar su impacto social, económico y ambiental.


Noticias relacionadas
Merluza austral de la pesca artesanal llegará a comedores escolares de Puerto Montt
Gremio industrial del Biobío cuestiona efectos de la Ley de la Jibia
Los Ríos: Donan más de una tonelada de recursos del mar que fueron incautados en la ruta 5
Subpesca informa sobre cobro Patente Única Pesquera año 2026
Región de Aysén: Sorprenden a embarcación con 6 toneladas de recursos de origen ilegal
Indespa abre cupos para pescadores artesanales en festival Ñam 2026
Langostino colorado argentino offshore se certifica bajo el Estándar del MSC
CONDEPP en alerta por nombramiento de Osvaldo Urrutia en Subpesca
Corte de Santiago aplica multa a importadora por comercializar especies marinas sin autorización