Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

¿Pasaría la salmonicultura chilena el «Examen de Oslo»? La tecnología local dice que sí

Nueva normativa acuícola noruega redefine estándares globales, mientras biotecnología chilena demuestra capacidad para cumplir exigencias ambientales, sanitarias y de sostenibilidad más estrictas.

Axel Paulsen, director de Biocambio, analiza cómo la nueva normativa acuícola de Noruega eleva los estándares globales y plantea que la biotecnología desarrollada en Chile ya permite cumplir e incluso superar esas exigencias, posicionando a la industria nacional frente a una oportunidad de liderazgo en sostenibilidad y eficiencia productiva.

«Mientras en Valparaíso debatimos la «permisología», en Oslo se ha firmado un nuevo estándar que redefinirá el juego. La nueva normativa noruega para la acuicultura offshore y la plena vigencia de la Åpenhetsloven (Ley de Transparencia) envían un mensaje claro: el futuro de la industria será de bajo impacto, alta bioseguridad y cero tolerancia a la contaminación bentónica.

Muchos ven esto como una amenaza proteccionista. Yo lo veo como la validación de lo que algunos venimos haciendo en Chile desde hace años.

La pregunta incómoda es: Si mañana se aplicara la ley noruega en la Patagonia, ¿cuántos sobrevivirían?

La respuesta sorprendería a muchos. Porque mientras la regulación chilena a veces parece ir un paso atrás, la biotecnología chilena va dos pasos adelante. En Biocambio, hemos comprobado que cumplir con el «estándar noruego» no solo es posible hoy, sino que es más rentable que el modelo tradicional.

El Estándar Noruego vs. La Realidad Chilena
La normativa de Oslo apunta a tres pilares críticos donde nuestra industria suele cojear:

Reducción drástica de químicos: El mercado europeo ya no tolera el uso extensivo de antiparasitarios y antibióticos.

Fondo marino impecable: La tolerancia a la anoxia y los «desiertos» bajo las jaulas es cada vez menor.

Eficiencia de Recursos: Producir más proteína con menos huella de carbono y residuos.

Para el productor promedio, adaptarse a esto suena a costos millonarios. Para nosotros, es simplemente Optimización Biológica.

Cómo cumplimos hoy la ley del 2026
En Biocambio no tuvimos que leer el boletín oficial noruego para entender que el futuro era biológico. Nuestros resultados actuales en pisciculturas y centros de mar ya superan las exigencias que Noruega planea para el futuro próximo:

¿Menos Químicos? Lo superamos.
Mientras la norma busca reducir la dependencia farmacológica, nuestros programas de exclusión competitiva han logrado reducir hasta un 73% el uso de químicos terapéuticos en ciclos de trucha. No lo hicimos por ley, lo hicimos por eficiencia. Pero el resultado es el mismo: un pez que cumple con el estándar más estricto de Oslo.

¿Fondos Limpios? Es nuestra especialidad.
La regulación europea castiga severamente la acumulación de lodos. Nuestra tecnología de biorremediación no se limita a «esconder» el lodo; lo digiere. Transformamos pasivos ambientales en energía microbiológica, manteniendo los fondos aeróbicos y las columnas de agua transparentes. Si nos aplicaran la norma de descarga noruega hoy, nuestras plantas con Optimización Biológica del OPEX pasarían la prueba con holgura.

Transparencia y Trazabilidad (Åpenhetsloven)
La ley de transparencia exige saber qué impacto genera cada eslabón de la cadena. Al sustituir procesos químicos e industriales por procesos biológicos naturales, la huella de carbono de nuestros clientes baja drásticamente. Ofrecemos trazabilidad de un proceso limpio, algo que las matrices noruegas en Chile valoran oro.

La ventaja competitiva es nuestra
Es irónico. A menudo miramos hacia el hemisferio norte buscando la «bala de plata» tecnológica, importando barcos y sistemas de alimentación. Pero cuando se trata de biotecnología aplicada a la realidad sanitaria, la innovación está ocurriendo aquí, en Puerto Montt y Aysén.

Si la ley noruega aterrizara mañana en Chile, muchas empresas entrarían en crisis.
Pero aquellos que han adoptado la Optimización Biológica no solo cumplirían la norma sin despeinarse; lo harían con un ROI superior.

No necesitamos esperar a que nos regulen desde afuera para elevar el estándar. La tecnología para ser los más sostenibles (y rentables) del mundo ya habla español y es Made in Chile.

La pregunta no es si podemos cumplir la ley noruega. La pregunta es por qué seguimos operando con estándares inferiores cuando tenemos la llave para liderar.»