Con un 76% de los adultos estadounidenses bajo la recomendación de consumo de productos del mar, el nutricionista y dietista registrado Chris Mohr analizó las oportunidades que ofrecen la disponibilidad anual, el aporte de proteína y omega-3 y la versatilidad del salmón chileno para retail y foodservice.
Omega 3
Un metaanálisis de 489 experimentos y 132 especies marinas encontró que el calentamiento reduce la proporción y concentración de omega-3, con efectos especialmente marcados en productores primarios. Los autores plantean que estos cambios podrían dificultar a futuro el acceso a EPA y DHA, nutrientes estratégicos para la alimentación acuícola.
El presidente del gremio, Patricio Melero, expuso en Washington los argumentos técnicos para incorporar el producto al «Anexo A», reservado para bienes sin sustitutos locales en EE. UU.
Investigación liderada por Nofima concluyó que el omega-11 mejora la retención de EPA y DHA y favorece la salud metabólica del salmón.
La nueva pirámide alimentaria de EE.UU. prioriza proteínas de alta calidad y posiciona los alimentos del mar como base de una dieta saludable.
La empresa promueve las microalgas como alternativa sustentable para aportar omega-3 en la alimentación de peces.
El salmón, rico en vitamina D y Omega 3, favorece la producción de melatonina, ayudando a dormir mejor y reduciendo el estrés.
El Omega 3 y la vitamina D del salmón mejoran la concentración y el sueño, ayudando en la adaptación a la rutina tras el verano.
Presente en los hogares chilenos desde 1956, las bondades del jurel San José todavía son poco conocidas y sólo un 7% de los chilenos opta por su consumo.
El ADN de salmón gana terreno en estética, ofreciendo beneficios regenerativos y antioxidantes para la piel.
