
Ante las recientes instrucciones y medidas de fiscalización difundidas por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) respecto a la operación en la primera milla de la costa, los pescadores artesanales que trabajamos con redes de cerco, queremos hacer énfasis que la campaña mediática del servicio no es real, ya que criminaliza nuestra actividad entregando información que no es correcta.
Sernapesca sostiene que el arte de cerco para la captura de sardina común y anchoveta a baja profundidad genera un «efecto de arrastre de fondo». Afirmamos categóricamente que esta afirmación no es real y no refleja la naturaleza de nuestra técnica de pesca, la cual es selectiva y no busca intervenir el fondo marino ni los ecosistemas de peces de roca. De hecho, el enunciado efecto en la práctica casi no existe. De ser cierto, el costo en redes superaría con creces el valor de operación.
Además, la exigencia de que nuestra red deba ser menor a 20 brazas y que el tamaño de la malla sea superior a 38 milímetros representa un costo económico inasumible para el sector artesanal. En término de eficiencia, cambiar o adaptar nuestros equipos de trabajo bajo estas especificaciones resulta insostenible para la continuidad de nuestra actividad productiva. Es nivelar hacia abajo, precarizando la actividad más que mejorando las condiciones técnicas de este.
Finalmente, es de conocimiento público que la captura de sardina y anchoveta es una actividad eminentemente costera, que se realiza dentro de la primera milla. Al establecer regulaciones tan restrictivas y aumentar la presión de fiscalización —incluyendo monitoreo satelital para lanchas mayores a 12 metros y mediciones físicas de redes con la Armada— se está perjudicando de manera injusta al sector que históricamente ha operado en estas zonas, especialmente en las regiones de Ñuble y Biobío.
Estas medidas no permiten el normal desarrollo de los pescadores artesanales, estableciendo barreras que solo afectan a nuestro sector productivo bajo el pretexto de un resguardo ecosistémico que no considera nuestra realidad operativa. Exigimos a las autoridades de Sernapesca una revisión de estas campañas de difusión que directamente generan un impacto negativo en la opinión pública, y una mesa de diálogo que reconozca la importancia de la pesca artesanal de cerco y su aporte en la economía regional.

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