
En su segunda sesión anual, el Comité de Salud de Peces de Magallanes se reunió el pasado 25 de junio en Punta Arenas para analizar la situación de la tenacibaculosis y conocer, además, una exitosa experiencia de estrategia coordinada para el control de la caligidosis realizada en la región de Aysén.
La actividad, inserta en el Acuerdo de Colaboración entre la Asociación de Salmonicultores de Magallanes y MSD Salud Animal, fue liderada por Francisca Rojas, gerente del gremio acuícola, y Juan Pablo López, médico veterinario, MSc y director asociado de Asuntos de Marketing Científico de la compañía biofarmacéutica y tecnológica.
Realizada en el Hotel Cabo de Hornos, la reunión convocó a los representantes y/o encargados de salud de empresas salmonicultoras instaladas en la región de Magallanes, quienes participaron activamente en las temáticas planteadas, en un diálogo fructífero para todos los asistentes.
Tenacibaculosis
Durante el encuentro, el gerente general de ADL Diagnostic Chile, Patricio Bustos, dictó una interesante charla sobre «Tenacibaculosis: ¿Amenaza primaria o infección secundaria en Chile y otros países productores?», durante la cual abordó de manera integral el impacto que está teniendo esta enfermedad en la producción de salmónidos en relación con los principales aspectos epidemiológicos; presentación clínica; transmisión y mecanismos de infección y virulencia; diagnóstico; coinfecciones; cuidado de no tomar decisiones basadas en antibiogramas; aspectos normativos; y lo que acontece en los principales países productores.
El profesional recordó que la tenacibaculosis es una patología emergente, de distribución mundial, causada por un complejo de especies bacterianas filamentosas gramnegativas (familia Flavobacteriaceae). Si bien existen 38 especies válidamente descritas, nueve de ellas están asociadas a la enfermedad en peces, mientras que el resto se considera no patógenas. En Chile, el agente causal más relevante es T. dicentrarchi, afectando no solo al salmón de cultivo, sino también a especies como corvina, seriola y congrio. En otras latitudes, sin embargo, es mucho más relevante Tenacibaculum finnmarkense.
En la salmonicultura nacional, Tenacibaculum comenzó a documentarse de forma sistemática y a perfilarse como un problema sanitario desde 2016, consolidándose oficialmente ante la autoridad en 2018. La normativa chilena la regula como Enfermedad de Alto Riesgo Lista 3, obligando a los centros de cultivo a mantener vigilancia epidemiológica activa y pasiva.
De acuerdo con lo explicado, hoy la tenacibaculosis es considerada una enfermedad bacteriana de alto impacto, representando la segunda causa de mortalidad infecciosa (31,5%) en el salmón Atlántico durante la etapa de agua de mar, según la información presentada por Sernapesca. No obstante, la realidad de las regiones de Aysén y Los Lagos difiere de la de Magallanes, lo que podría facilitar un control más eficaz y oportuno en esta última zona.
La enfermedad provoca lesiones ulcerativas y necróticas en distintas zonas del cuerpo, específicamente en tegumento (mandíbula, cabeza, aletas, flancos, pedúnculos y, eventualmente, branquias), comprometiendo pérdida de tejido y exposición de cartílago en casos avanzados. En cuanto a su control, actualmente no existen vacunas disponibles para salmones en ninguna parte del mundo, por lo que el manejo depende del diagnóstico precoz, buenas prácticas de manejo, evitar heridas o lesiones en piel y branquias, ingreso de smolts de buena calidad y uso de tratamientos antibióticos en etapas tempranas.
Un punto para considerar —según el especialista— es que se describen coinfecciones entre distintas especies de Tenacibaculum y, en Chile, además, se ha vuelto frecuente la coocurrencia con P. salmonis (SRS), por lo que se requiere un análisis exhaustivo al momento del diagnóstico. Esto va más allá de tomar muestras de órganos internos y, eventualmente, de piel, requiriéndose un muestreo más completo para evitar decisiones basadas en un diagnóstico parcial.
Entre sus recomendaciones, Patricio Bustos destacó la necesidad de mantener el mayor control posible sobre los factores de riesgo de la enfermedad y las variables que puedan favorecer su avance. Asimismo, planteó la importancia de desarrollar estudios longitudinales para comprender mejor las coinfecciones y su impacto en el manejo sanitario.
Finalmente, el profesional expuso las principales semejanzas y diferencias en la presentación, especies involucradas y estrategias de control de la tenacibaculosis en Irlanda, Escocia y Noruega, basándose en antecedentes proporcionados por especialistas de esos países.
Estrategia coordinada para el control de Caligus
En la segunda parte del comité, Juan Pablo López, de MSD Salud Animal, presentó la charla «Experiencia coordinada en control de caligidosis».
Durante su exposición vinculó el manejo integrado de plagas (IPM) con una experiencia desarrollada en Aysén, donde MSD lideró una estrategia coordinada para controlar Caligus junto a cuatro empresas salmonicultoras de un mismo barrio.
Explicó que el IPM corresponde a un enfoque integral que combina técnicas biológicas, químicas, físicas y culturales para controlar plagas, priorizando soluciones costo-efectivas, ambientalmente responsables y socialmente aceptables. En acuicultura, este concepto se aplica mediante el Manejo Integrado del Piojo de Mar (ISLM), que considera la combinación de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, control biológico, medidas físicas de exclusión, monitoreo permanente y coordinación entre los centros de cultivo.
Como ejemplo exitoso de este enfoque, Juan Pablo López destacó la experiencia desarrollada en Aysén, donde las empresas trabajaron coordinadamente mediante reuniones periódicas, monitoreos, capacitaciones y seguimiento técnico de indicadores.
La implementación del modelo involucró 15 pisciculturas y 11 centros de engorda, además de 80 visitas veterinarias y de muestreo, la revisión de más de 2.700 análisis de cromatografía de alimento y peces tratados, junto con 72 puntos de muestreo de zooplancton para evaluar la carga ambiental de larvas y el desempeño de la estrategia.
Gracias a este nivel de seguimiento y coordinación, fue posible extender el período sin necesidad de tratamientos de rescate adicionales. Según el especialista, se trata de una experiencia inédita, ya que no es habitual que todas las empresas de un barrio coordinen sus acciones sanitarias, demostrando que un manejo integrado basado en datos, monitoreo intensivo y colaboración puede traducirse en un control más efectivo de Caligus y una mejor planificación sanitaria.
Para cerrar la jornada, Francisca Rojas, gerente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, presentó una actualización del estado de avance de diversos proyectos que el gremio desarrolla junto a las nuevas autoridades del sector y sus empresas asociadas.

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