
Certified Humane lanzó este jueves 8 de octubre una nueva norma de bienestar animal desarrollada específicamente para el salmón coho (Oncorhynchus kisutch), que incorpora criterios adaptados a las características biológicas y productivas de una especie que ha ganado peso dentro de la salmonicultura chilena.
El nuevo referencial fue presentado durante el webinar “Certified Humane para salmón Coho: ¿qué cambia para la industria salmonicultora?”, encabezado por Luiz Mazzon, director general de Certified Humane para América Latina y Asia; la Dra. Rosangela Poletto, integrante del Comité Científico de Humane Farm Animal Care; y el Dr. Daniel Santiago Rucinque, especialista en bienestar de peces y auditor de acuicultura de la certificación.
Su desarrollo tomó como base la norma creada para salmón del Atlántico, pero incorporó ajustes para responder a diferencias en el ciclo productivo y manejo del coho. Entre ellas destaca la incorporación de requisitos específicos para la etapa en estuarios y el proceso de esmoltificación, identificados durante el trabajo con la industria chilena como uno de los principales elementos que distinguen su producción.
En la instancia también se repasaron algunas diferencias productivas entre ambas especies. Entre ellas, que el coho tiene un ciclo de producción más corto que el salmón Atlántico, presenta un comportamiento alimentario más voraz y una mejor tasa de conversión. Desde el punto de vista sanitario, se destacó además su mayor resistencia frente a Caligus y SRS, lo que puede reducir la necesidad de determinados tratamientos durante el cultivo.
Según explicó Mazzon durante el lanzamiento, la decisión de desarrollar el nuevo estándar surgió también a partir del interés de empresas chilenas productoras de coho que buscaban acceder a la certificación y para las cuales no resultaba adecuado aplicar directamente el referencial existente para salmón del Atlántico. El ejecutivo sostuvo además que, según los antecedentes manejados por la organización, se trataría de la primera norma de bienestar animal desarrollada específicamente para esta especie.
La relevancia del coho en Chile es significativa. De acuerdo con cifras de Sernapesca difundidas por Certified Humane con motivo del lanzamiento, su producción alcanzó las 309.521 toneladas durante 2025.
La presentación ocurre además semanas después de la publicación del Aquaculture Certification Schemes Benchmark 2026 del Aquatic Life Institute, evaluación en la que Certified Humane obtuvo la mayor puntuación general, con 9,5 puntos, por segundo año consecutivo. El benchmark analiza específicamente la incorporación y claridad de criterios de bienestar animal en los estándares de certificación, sin evaluar su implementación en terreno ni otros ámbitos como sostenibilidad ambiental, inocuidad o responsabilidad social.
A partir de esta base, la nueva norma establece requisitos para las distintas etapas del ciclo productivo del coho, desde nutrición, ambiente y calidad del agua hasta manejo, salud, transporte, cosecha, aturdimiento y sacrificio, además de parámetros específicos que fueron abordados durante el webinar por los tres especialistas.
Demanda de productores chilenos impulsó el desarrollo de la norma
Durante la apertura del webinar, Luiz Mazzon, director general de Certified Humane International para América Latina y Asia, explicó que el desarrollo del nuevo referencial surgió luego de que empresas chilenas especializadas en salmón coho manifestaran interés en acceder a la certificación. Hasta ahora, el programa contaba con una norma para salmón Atlántico, lanzada en 2024, y otra para tilapia, presentada en 2025.
Según señaló, aunque ambas especies de salmón comparten una serie de requerimientos, las diferencias biológicas y de manejo impedían aplicar directamente al coho el estándar diseñado para Salmo salar. La nueva norma tomó ese documento como base y fue adaptada a partir de antecedentes científicos y del trabajo con especialistas y productores vinculados a esta especie.
“Desde que lanzamos la norma del salmón del Atlántico tuvimos otras empresas interesadas buscando información sobre cómo certificar, algunas de ellas chilenas especializadas en salmón coho, que tiene un manejo y características diferentes. Obviamente no se podía aplicar la norma del salar para certificar el coho, así que vimos que había una potencial demanda por este tipo de certificación”, explicó Mazzon.
El ejecutivo agregó que la organización observa además una oportunidad comercial vinculada al crecimiento de la producción de coho y a su presencia en mercados como Brasil, Japón, Estados Unidos y Chile, donde el sello de bienestar animal puede tener relevancia para los consumidores.
Mazzon sostuvo además que, hasta donde conoce Certified Humane, no existía anteriormente una norma de certificación de bienestar animal desarrollada exclusivamente para salmón coho, por lo que calificó al nuevo referencial como pionero. Actualmente, el programa mantiene proyectos en más de 25 países, principalmente en América Latina y Asia-Pacífico, y certifica distintas especies de producción animal.
Mazzon explicó además que la certificación puede abarcar el ciclo productivo completo o etapas específicas, como transporte, producción de smolts u otros servicios. Sin embargo, para que el producto final pueda utilizar el sello Certified Humane, deben estar cubiertas las distintas etapas de la cadena, incluyendo los controles de trazabilidad y segregación hasta su procesamiento y comercialización.
Evidencia científica y experiencia chilena detrás del nuevo estándar
La Dra. Rosangela Poletto, integrante del Comité Científico de Humane Farm Animal Care, explicó que la primera versión de la norma para salmón coho fue elaborada principalmente a partir de la evidencia científica disponible, pero incorporó también la experiencia práctica de empresas chilenas que trabajan con la especie.
“Antes de lanzar la norma de coho tuvimos la oportunidad de visitar algunas de las empresas que trabajan en Chile y tener el feedback de personas que llevan muchos años de experiencia, de esta forma pudimos agregar también el conocimiento práctico de quienes están trabajando día a día con la especie”, señaló.
Poletto recalcó que el documento no será estático. A medida que comiencen las auditorías y exista nueva información científica sobre el coho, los criterios podrán ser revisados y actualizados, tal como ha ocurrido con otros estándares del programa.
Otro aspecto que destacó es que la certificación no se obtiene cumpliendo solo una proporción de los requisitos. Todos los ámbitos considerados por la norma deben ser abordados, desde calidad del agua y nutrición hasta manejo, gestión, transporte y sacrificio. Cuando se detectan no conformidades durante una auditoría, la empresa puede implementar acciones correctivas.
“Esto no es que un 80%, 90% se atiende y el otro 10% no. El bienestar necesita tomar en cuenta el equilibrio entre la calidad del agua, la parte nutricional, el manejo, la gestión, el transporte y la faena. Todo integrado es lo que determina el bienestar del animal”, explicó.
La especialista agregó que los criterios publicados son los mismos que posteriormente utilizan los auditores en terreno, una característica que, sostuvo, busca dar transparencia al proceso y permitir que las empresas conozcan de antemano qué aspectos serán evaluados.
Estuarios, densidad y sacrificio entre los principales cambios
El Dr. Daniel Santiago Rucinque, médico veterinario y auditor de acuicultura de Certified Humane, profundizó en las diferencias que incorpora el nuevo referencial respecto del estándar para salmón del Atlántico. Uno de los principales cambios está asociado al paso del coho por estuarios durante la etapa final de esmoltificación, lo que llevó a incorporar criterios específicos de auditoría para esta fase del ciclo productivo.
Rucinque explicó que el desarrollo de estos requisitos enfrentó además una menor disponibilidad de investigación específica para la especie. Según una revisión realizada en Web of Science, identificaron alrededor de 1.355 publicaciones relacionadas con bienestar animal en salmón Atlántico, frente a 84 para salmón coho. Por esta razón, parte importante de la estructura se apoya en criterios aplicables al salmón Atlántico, complementados con antecedentes particulares del coho.
“Nos dimos cuenta de que hay una etapa más, que son los estuarios. Esa etapa final de esmoltificación pasa por los estuarios y adiciona otro eslabón a la cadena. Ese fue uno de los principales puntos que diferencian al salmón coho del Atlántico, con la inclusión de puntos específicos y criterios de auditoría para los estuarios y para el proceso de esmoltificación”, explicó.
Entre los parámetros establecidos, la norma fija una densidad máxima de 15 kilos por metro cúbico en jaulas ubicadas en centros marinos y estuarios. También incorpora límites de mortalidad acumulada y exige que el agrupamiento de los peces durante el lance previo a la cosecha no supere las dos horas.
Otro de los aspectos destacados fue el ayuno. Rucinque señaló que las distancias y condiciones logísticas de regiones como Aysén pueden representar un desafío para cumplir con el límite establecido antes del sacrificio, que la norma fija en un máximo de siete días, sujeto además al criterio de unidades térmicas acumuladas establecido en el referencial.
En materia de sacrificio, los equipos deberán estar calibrados para alcanzar una eficiencia de aturdimiento superior al 90%, mientras que todos los peces que requieran un segundo procedimiento deberán ser nuevamente aturdidos. La norma no permite, por ejemplo, utilizar el enfriamiento en mezclas de agua y hielo como método de aturdimiento.
Respecto del aturdimiento eléctrico, Rucinque precisó que las operaciones que utilicen este sistema deberán contar con evidencia proporcionada por el fabricante que demuestre que el equipo provoca una pérdida inmediata de consciencia y que esta se mantiene hasta la muerte por desangrado. El especialista reconoció que se trata de un punto de discusión científica, debido a que la ausencia de movimiento no necesariamente permite determinar si un pez permanece consciente.
“Es esencial que todas las personas estén capacitadas para identificar a los animales que requieren un nuevo aturdimiento. Todos los equipos deben estar debidamente calibrados y ajustados para garantizar una eficiencia por encima del 90%, y el 100% de los animales que requieran un nuevo aturdimiento deben pasar por ese procedimiento”, sostuvo.
Rucinque agregó que uno de los desafíos de aplicación aparece cuando etapas como transporte, cosecha o sacrificio dependen de empresas externas. En esos casos, los prestadores también deberán conocer los requisitos y contar con personal capacitado, debido a que el bienestar es evaluado a lo largo de toda la cadena productiva.
Durante su exposición, el especialista destacó además características productivas y sanitarias del coho que, a su juicio, pueden favorecer su cultivo, entre ellas un ciclo productivo más corto y una mayor resistencia frente a Caligus y SRS respecto del salmón Atlántico. Esto, sostuvo, puede reducir la necesidad de determinados tratamientos y el uso de antibióticos.

Noticias relacionadas
UCN capacita a docentes de liceos técnicos de Chile en cultivo de ostra japonesa
FAN provoca mortalidad de 300 toneladas de salmones en centros de Multi X en Magallanes
Multi X llega a Agua Viva con la historia de cuatro décadas de salmonicultura chilena