
El miércoles 7 de enero se decretó el cierre preventivo de áreas marítimas ubicadas en la Bahía de Tongoy, en la comuna de Coquimbo, específicamente entre Punta Lengua de Vaca por el sur y la Península de Tongoy por el norte. La medida responde a la presencia de un fenómeno conocido como Marea Roja.
La Marea Roja es un fenómeno natural denominado Florecimiento Algal Nocivo (FAN), que ocurre cuando microalgas, tóxicas o no tóxicas, se multiplican masivamente en el mar, provocando un cambio en el color del agua, que puede tornarse rojo, verde o marrón. En algunos casos, estas microalgas liberan toxinas que pueden afectar gravemente la salud humana y animal si se consumen mariscos contaminados, generando desde problemas gastrointestinales hasta cuadros de parálisis e incluso la muerte.
Desde la autoridad sanitaria y organismos técnicos se recuerda que estas toxinas no se eliminan al cocinar los mariscos ni al agregar limón, por lo que el consumo debe restringirse exclusivamente a productos provenientes de lugares autorizados y previamente analizados.
Si bien este fenómeno ha sido históricamente más frecuente en el sur del país, el cambio climático y el aumento de las temperaturas han favorecido su aparición en zonas del norte, como ocurre actualmente en la Región de Coquimbo.
Desde la Corporación ProPescado explican que “según algunos estudios todos los mariscos, como moluscos bivalvos (choritos, cholgas, almejas, machas, navajas, navajuelas, ostiones), gastrópodos (locos, abalones, caracoles), crustáceos, equinodermos y tunicados como el piure, son susceptibles a concentrar toxinas marinas”, advirtieron.
En ese contexto, el director ejecutivo de ProPescado, Paulo Rojas, advirtió que “en época estival son muchos los turistas que llegan a esta hermosa zona de nuestro norte grande, por lo que recomendamos tener especial cuidado en no consumir este tipo de productos, a menos que el espacio de venta esté autorizado por la autoridad sanitaria”. Asimismo, agregó que “también es importante considerar que hay especies que sí se pueden consumir como el jurel, la merluza, la reineta, el congrio y en general todos los pescados frescos, ya que en estos la toxina no se acumula”.
Finalmente, desde la Corporación ProPescado hicieron un llamado a los consumidores a adquirir productos del mar únicamente en locales establecidos, verificando que se mantengan al menos con hielo para resguardar la cadena de frío, asegurando así la calidad y frescura de los alimentos.

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