
Luego de extensas jornadas de negociación que se extendieron por más de dos semanas en Nueva York, los estados miembros de la Convención de las Naciones Unidas acordaron un nuevo hito en materia del tratado internacional sobre conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en áreas más allá de la jurisdicción nacional (BBNJ por su sigla en inglés), el que implementará herramientas de gestión en zonas de alta mar, incluidas algunas actividades humanas y Áreas Marinas Protegidas.
En ese sentido, la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca F.G), destacó el compromiso por avanzar y culminar con un proceso de casi dos décadas orientado a reforzar la Convención de la ONU sobre el Derecho del mar, actuando en las brechas que no habían sido tratadas en el acuerdo original.
Para la federación este tratado tiene un papel fundamental en la protección y uso sostenible de las áreas marinas de alta mar, ya que aprovecha el éxito de las Organizaciones de Ordenamiento Pesquero (OROP).
Héctor Bacigalupo, gerente de Sonapesca, explicó que lo más destacable del acuerdo de BBNJ tiene que ver con: “la aclaración y respeto de las competencias de los actuales instrumentos internacionales que regulan la pesca (Convemar, el acuerdo de Nueva York sobre poblaciones transzonales) y las OROP, en lo que respecta al ordenamiento pesquero y protección del medio ambiente en sus áreas de competencia, que viene a reconocer el rol de estos órganos de administración pesquera a través de las herramientas de gestión que aplican. De esta forma, este nuevo acuerdo no se interpone con el alcance y mandato de las OROP y servirá para regular otras actividades y proteger áreas vulnerables”.
Cabe recordar que las OROP tienen competencias científicas y de control, que permitirán adoptar las mejores decisiones para el área de su competencia, pero además la participación de los interesados, lo que a la fecha ha generado los buenos resultados obtenidos.
“La pesca es una de las actividades más reguladas en alta mar y permite dar cuenta, en base a ejemplos que hay pesquerías y ecosistemas que pueden bien gestionados y protegidos. Un ejemplo de ello es la OROP del Pacífico Sur, que ha favorecido a la salud de la biomasa del jurel, de hecho en Chile el recurso en 2022 ha tenido una recuperación del 392% si se compara con el estado de la biomasa en el 2013, año en que la pesquería se encontraba sobre explotada. Ello, permitió que alcanzara el nivel objetivo del Rendimiento Máximo Sostenible. La OROP del Pacífico Sur tiene un comité científico integrado por 15 países, y un comité de control y seguimiento, que generan una gobernanza que permite un buen ordenamiento pesquero”, concluyó Bacigalupo.

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