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Revista de Acuicultura.

ONU presenta nueva Evaluación Mundial de los Océanos y advierte brechas en el acceso a sus beneficios

La ONU presentó la tercera Evaluación Mundial de los Océanos, un informe elaborado por más de 500 expertos de 86 países que analiza el estado del océano, los impactos del cambio global y los desafíos de gobernanza, equidad y sostenibilidad en el acceso a los beneficios marinos.

Te encuentres o no cerca del océano, su influencia se siente en todo el planeta, desde los desiertos, hasta selvas, bosques templados, estepas, ríos y lagos. Su rol de estabilizador del clima, al absorber gran parte del exceso de calor del planeta, así como gases de efecto invernadero, mantienen a raya fenómenos meteorológicos extremos que amenazan los sistemas alimentarios, las cadenas de suministro y las economías en todo el mundo. Su existencia permite la nuestra, literalmente.

Debido a la necesidad de abordar los impactos del cambio global sobre este, tras varios años de trabajo que comenzaron en 2006, en 2015 se aprobó la redacción final de la primera Evaluación Mundial de los Océanos por parte de un grupo de expertos convocados por Naciones Unidas, que estableció una base robusta de información científica sobre el estado de los ecosistemas marinos, biodiversidad, sistema alimentario, impactos humanos, entre otros aspectos clave. 

Hace unos días, una nueva versión del informe fue lanzada en el Día del Océano: la 3ra Evaluación Mundial de los Océanos, que actualiza la segunda versión publicada en 2021 con información sobre los avances y los cambios observados principalmente entre 2018 y 2023. 

En este reporte actualizado, además de información científica clave sobre estresores del océano global y sus impactos, desde especies invasoras, contaminación, erosión y efectos acumulativos, la interacción entre estos elementos y los sistemas sociales incluye información sobre vías de sostenibilidad y temas transversales relacionados con el género; equidad, los conocimientos locales y de los pueblos indígenas, las comunidades locales; y la gobernanza marina.

Sistemas Socio-Ecológicos marinos

Justamente parte de las conclusiones de la evaluación sobre aspectos socio-ecológicos, señala que los beneficios económicos y alimenticios del mar están distribuidos de forma desigual, principalmente por causa de fallas institucionales en los derechos de acceso y en la participación social.

Algunas de estas desigualdades, incluyen el desbalance en la distribución de las cuotas de pesca y capturas entre países; los derechos de acceso al uso de espacios costeros y a los recursos para los pescadores artesanales, mujeres y pueblos originarios; participación limitada de países de bajos ingresos en actividades de alta mar; y el avance de una economía oceánica con participación concentrada en unas pocas empresas transnacionales.

Stefan Gelcich, académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la U. Católica y director del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS), fue parte de los co-autores de la subsección sobre Equidad en el informe, que por primera vez abordó estos aspectos desde un foco de Sistemas Socioecológicos y de ‘Una Salud’ (sección 5 del informe).

Para Gelcich,  “la sociedad en su conjunto recibe múltiples beneficios del océano, como alimentos, nutrientes esenciales, recreación y medios de subsistencia. Aún así, los recursos marinos y sus beneficios no llegan a todas las personas ni son distribuidos de forma equitativa, es un desafío presente para la sostenibilidad y los estados que así sea”.

Gobernanza de los océanos

Según el informe, la discusión sobre la distribución de sus beneficios tiene raíces en que la gobernanza actual de los océanos carece de la participación e inclusión adecuadas, donde la equidad social, la justicia y derechos humanos no suelen integrarse al proceso de toma de decisiones sobre el océano.

“Los problemas de equidad, respecto a cómo hacemos llegar estos beneficios a toda la sociedad, terminan reproduciendo brechas socioeconómicas ya existentes y sosteniendo en el tiempo desbalances que afectan a comunidades locales, impactan la seguridad alimentaria y exacerban la pobreza”, apunta Gelcich. 

Para el académico, que ha colaborado en esfuerzos internacionales como el Blue Food Assessment, que abordó parte de estos aspectos en múltiples publicaciones científicas junto a un grupo internacional de especialistas, justamente los efectos del cambio global y presiones sobre el océano tenderán a potenciar la inequidad y acceso a los beneficios como los que entrega al sistema alimentario global, de no tomar acciones y adaptarse al nuevo escenario climático.

“Si no actuamos para avanzar en una distribución justa y equitativa de estos beneficios y recursos marinos clave, los impactos del calentamiento de los océanos, la acidificación, la contaminación, la sobreexplotación de recursos y otras presiones, afectarán más gravemente a países y comunidades costeras que más dependen de los ecosistemas marinos para vivir”.

Finalmente, para los autores de la nueva Evaluación Mundial de los Océanos, incorporar aspectos de equidad social y justicia en gobernanza y toma de decisiones podría contener parte de los impactos que el mimso informe revela. Un llamado urgente para adaptarse a las consecuencias de la propia actividad humana sobre nuestro soporte vital.