
La Municipalidad de Frutillar decidió abandonar la mesa de trabajo que busca avanzar en el retiro de los centros salmonicultores que operan en el lago Llanquihue, luego de que el alcalde Javier Arismendi cuestionara la falta de avances desde el inicio de las conversaciones y rechazara una propuesta que contempla concretar el traslado hacia instalaciones en tierra en un plazo de cinco años.
Según informó Diario El Llanquihue, la instancia es organizada por la Asociación de Municipalidades de la Cuenca del Lago Llanquihue junto con empresas salmonicultoras y mantiene conversaciones sobre el futuro de las operaciones productivas presentes en el cuerpo de agua.
Arismendi señaló que desde mayo de 2025 se han realizado dos reuniones sin avances que considere suficientes. Frente a este escenario, el Concejo Municipal de Frutillar respaldó por mayoría el alejamiento de la instancia.
“Nuestra postura es que las salmoneras tengan que salir hoy del lago Llanquihue”, sostuvo el jefe comunal.
Actualmente, según los antecedentes entregados por Arismendi, permanecen operativas las balsas jaula de Camanchaca en Playa Maqui y de Caleta Bay en el sector de Totoral.
Antecedentes ambientales y actividad productiva
Para fundamentar la urgencia del retiro, Arismendi citó antecedentes que especialistas del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) habrían expuesto durante la última reunión de la mesa. De acuerdo con las cifras señaladas por el alcalde, los centros de cultivo en agua dulce generan aproximadamente 35 toneladas de fósforo al año.
En contraste, indicó que los centros que operan en tierra, ubicados en Totoral, Ensenada y Puerto Octay, producen alrededor de tres toneladas anuales, cifra que representaría entre el 7% y 8% del impacto generado dentro del lago.
Pese a su decisión de abandonar la mesa, Arismendi recalcó que su postura no implica un rechazo a la actividad salmonicultora y reconoció su aporte productivo, ya que “genera empleo, riqueza y movimiento en la región”.
En esa línea, también mencionó planes para que Frutillar pueda transformarse en un centro de acopio de alimento y en un punto de envío por tren de salmones de exportación.
El alcalde adelantó además que mantendrá la solicitud de retiro de las balsas jaula mediante acciones de la sociedad civil y con el respaldo de comunidades de pueblos originarios.
Llanquihue apuesta por una salida institucional
El alcalde de Llanquihue y presidente de la Asociación de Municipalidades de la Cuenca del Lago Llanquihue, Víctor Angulo, manifestó que respeta la determinación adoptada por Arismendi, aunque discrepó de la decisión de abandonar las conversaciones.
“Abandonar la mesa no resuelve el problema”, afirmó.
Angulo aseguró que mantiene su posición respecto de que “las salmoneras deben salir del lago”, pero sostuvo que el desafío consiste en avanzar para “que esa salida efectivamente ocurra”.
El jefe comunal recordó que los municipios no cuentan con atribuciones legales para poner término a las concesiones, por lo que, a su juicio, “debemos actuar dentro de la institucionalidad y construir una hoja de ruta seria, con plazos y compromisos concretos”.
Puerto Varas pide una transición planificada
Una posición similar expresó el alcalde de Puerto Varas, Tomás Gárate, quien planteó que “una decisión de esta magnitud no puede tomarse desde posiciones maximalistas”.
La autoridad destacó la importancia de la salmonicultura para la Región de Los Lagos y el país, aunque también reconoció sus efectos sobre el entorno.
La industria “ha tenido impactos negativos en ecosistemas como el lago Llanquihue. Por eso necesitamos avanzar hacia prácticas productivas que sean sostenibles y compatibles con su conservación”, sostuvo.
Para Gárate, una transformación de esta escala “requiere seriedad: una transición planificada, plazos claros y sobre todo acuerdos entre el sector público y el privado, resguardando tanto la conservación de nuestros ecosistemas como las fuentes laborales y las familias que dependen de esta actividad”.
El alcalde de Puerto Varas defendió además la permanencia de los distintos actores en la instancia de negociación, señalando que el objetivo podrá alcanzarse “trabajando todos los actores en la misma mesa, no gritándonos por la prensa cada semana”.
“Queremos construir acuerdos y contribuir a un diálogo serio, sin decisiones impulsivas, pero también sin postergar indefinidamente los desafíos”, remarcó.
De esta manera, mientras Frutillar optó por abandonar la instancia ante la falta de avances y cuestionó el plazo planteado para la transición, Llanquihue y Puerto Varas defendieron la continuidad del diálogo y una hoja de ruta acordada para concretar el retiro de las operaciones salmonicultoras del lago Llanquihue.

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