Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

Trece eventos El Niño muestran respuestas dispares de temperatura en zonas salmonicultoras de Chile

El análisis de 44 años de registros mostró que El Niño no se traduce de manera uniforme en mayor temperatura en Los Lagos y Aysén. Manolin examinó además cómo las condiciones térmicas locales, junto con otros factores ambientales y epidemiológicos, pueden aportar al análisis del riesgo de SRS.

Un análisis de Manolin sobre 13 eventos El Niño registrados desde 1982 mostró que estos fenómenos no han estado asociados de manera uniforme con mayores temperaturas en las principales regiones salmonicultoras de Chile.

El estudio consideró 44 años de registros de temperatura superficial, equivalentes a cerca de 21 millones de días-sitio en áreas salmonicultoras de Los Lagos y Aysén, y comparó las condiciones locales con sus promedios estacionales para el período 1991-2020.

De los 13 eventos analizados, Los Lagos registró temperaturas superiores a lo normal en ocho, mientras que Aysén lo hizo en seis. Al considerar todos los episodios, la anomalía promedio alcanzó apenas +0,018 °C en Los Lagos y +0,010 °C en Aysén.

Las diferencias también se observaron entre eventos de alta intensidad. Durante El Niño de 1997-1998, Los Lagos presentó una anomalía promedio cercana a +0,26 °C y Aysén de +0,16 °C. En 1982-1983, en cambio, los valores fueron de aproximadamente +0,07 °C y +0,09 °C, respectivamente.

Un comportamiento distinto se produjo durante el fuerte evento de 2023-2024, cuando ambas regiones estuvieron por debajo de sus promedios estacionales, con anomalías aproximadas de -0,16 °C en Los Lagos y -0,22 °C en Aysén.

Una relación que puede manifestarse meses después

Manolin también examinó si existía un desfase entre las condiciones de El Niño y las temperaturas registradas posteriormente en las regiones productoras.

La correlación entre el índice ENSO y las anomalías locales fue de alrededor de 0,05 a 0,06 al comparar el mismo mes. La relación aumentó al introducir un desfase y alcanzó su máximo alrededor de seis meses después, con un coeficiente de 0,211 en Los Lagos y 0,197 en Aysén.

Sin embargo, incluso en ese punto, una comparación lineal simple explicó solo cerca del 4% de la variación observada en las anomalías mensuales regionales.

El caso de 2014-2016 muestra parte de este comportamiento. Los Lagos experimentó un calentamiento moderado durante el evento, pero en los 12 meses posteriores registró una anomalía promedio cercana a +0,34 °C. Según los datos analizados por Manolin, ese período incluyó aproximadamente 30 semanas de temperaturas costeras elevadas.

El análisis advierte que las condiciones que experimenta cada centro dependen además de variables como los vientos, corrientes, aportes de agua dulce y la configuración de los canales. Los registros utilizados corresponden, además, a temperatura superficial y no fueron corregidos para representar las profundidades donde permanecen los peces.

El vínculo con el riesgo de SRS

A partir de estos resultados, Manolin examinó qué pueden aportar las temperaturas regionales al análisis del riesgo de piscirickettsiosis (SRS), enfermedad causada por Piscirickettsia salmonis.

Los antecedentes disponibles no permiten establecer una relación causal directa entre El Niño y un aumento del SRS. Sin embargo, el período 2015-2016 ofrece una oportunidad para observar simultáneamente un episodio prolongado de calentamiento costero y registros sanitarios de la enfermedad.

Durante ese evento, la proporción mensual de mortalidad de salmones atribuida a SRS superó el 30%, frente a máximos más cercanos al 20% observados posteriormente. El análisis advierte que parte de esta diferencia también podría estar relacionada con una mayor desagregación de otras enfermedades en los sistemas de reporte.

Los datos de Sernapesca correspondientes a 2025 muestran que las causas infecciosas representaron el 25,7% de la mortalidad reportada en salmón Atlántico y que la piscirickettsiosis explicó el 52,8% de esa fracción infecciosa. A su vez, SRS concentró el 97,51% del uso de antimicrobianos por enfermedad entre los ciclos productivos cerrados ese año.

Temperatura no es el único factor

El análisis plantea que conocer la temperatura de un centro no permite por sí solo determinar el riesgo de SRS. Entre los antecedentes considerados se encuentra una investigación realizada en Los Lagos que combinó registros sanitarios con modelación hidrodinámica y encontró que el número de centros infectados en aguas conectadas y la severidad de las infecciones estuvieron entre los principales factores asociados a la prevalencia modelada de piscirickettsiosis, junto con variables como temperatura y salinidad.

También se recoge evidencia obtenida a partir de datos semanales de centros del sur de Chile sobre una posible interacción con Caligus rogercresseyi. En ese estudio, mayores niveles de hembras ovígeras del parásito estuvieron asociados con un mayor riesgo de mortalidad por SRS y con una aparición más temprana del primer brote reportado.

Al tratarse de evidencia observacional, los investigadores no establecieron que Caligus fuera la causa de este comportamiento.

De esta forma, los antecedentes revisados por Manolin apuntan a seguir no solo la evolución de El Niño, sino las temperaturas que efectivamente se registren en las zonas productoras, la duración de eventuales períodos cálidos y otros factores epidemiológicos y ambientales que pueden intervenir en el riesgo de SRS.