Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

A diez años de la crisis de 2016, salmonicultura analiza su preparación ante un posible evento El Niño fuerte

Durante un seminario organizado por Innovex, representantes de la industria, la academia y el sector público coincidieron en que la salmonicultura cuenta hoy con mejores herramientas de monitoreo y prevención frente a las Floraciones de Algas Nocivas, aunque persisten desafíos en materia de coordinación, gestión de mortalidades masivas y adaptación al cambio ambiental.

¿Está preparada la salmonicultura chilena para enfrentar un evento de Floraciones de Algas Nocivas (FAN) como el de 2016? A diez años de la crisis que marcó a la industria y al sur austral, el consenso entre los distintos actores del sector es que la experiencia dejó lecciones importantes. Hoy existen mayores capacidades de monitoreo, más herramientas de prevención y una mirada que pone el acento en la colaboración entre empresas, la ciencia y las instituciones públicas para anticipar y gestionar escenarios de riesgo.

En este marco, Innovex reunió a proveedores, productores, autoridades y academia para abordar el fenómeno de El Niño y sus potenciales implicancias para la salmonicultura chilena. La instancia surgió en un contexto de creciente preocupación en la industria, ante las proyecciones difundidas por la prensa nacional e internacional sobre la eventual llegada de un evento de gran intensidad en los próximos meses. Considerando los graves efectos que tuvo el fenómeno en 2016 para el sector, el encuentro buscó acercar el conocimiento científico disponible a la industria y promover una gestión anticipatoria basada en evidencia, orientada a diseñar medidas de mitigación frente a un eventual impacto en los fiordos y canales del sur de Chile.

La jornada, realizada en el Hotel Wyndham Petra de Puerto Varas, dejó varios consensos: la necesidad de profundizar la cooperación entre los distintos actores de la actividad, fortalecer los sistemas de monitoreo y alerta temprana, avanzar en soluciones para la gestión de eventuales mortalidades masivas y continuar mejorando la comunicación y el vínculo con las comunidades ante escenarios de crisis. Junto con destacar los avances alcanzados en la última década, el encuentro también evidenció que persisten desafíos relevantes para aumentar la resiliencia de la salmonicultura frente a eventos ambientales extremos.

Monitoreo y conocimiento del sistema como primera línea de defensa

La coordinadora científica de Innovex, Carolina Medel, fue la encargada de abrir el seminario con una revisión del estado actual del fenómeno de El Niño y las proyecciones para el sur de Chile. La profesional explicó que la instancia surgió ante la inquietud generada por los pronósticos internacionales que anticipan un evento de gran intensidad y la necesidad de acercar el conocimiento científico disponible a la industria.

«Como Innovex quisimos crear una instancia de conversación entre la ciencia y la industria para que toda la información científica que ya existe pueda ser utilizada para anticiparnos y crear medidas de mitigación si este fenómeno llega a los fiordos y canales del sur de Chile», señaló.

Respecto de la preparación actual de la salmonicultura, Medel consideró que la industria enfrenta un escenario distinto al de hace una década.  «Han pasado diez años y hoy existen muchas medidas de mitigación y capacidades de monitoreo ambiental que han sido clave para generar prevención. Yo creo que sí estamos más preparados, pero es súper importante conocer el sistema oceanográficamente, porque sólo así se pueden predecir escenarios y planificar medidas de mitigación», afirmó.

La investigadora explicó que, si bien los modelos internacionales muestran que el Pacífico ecuatorial está ingresando en una fase de calentamiento compatible con un evento El Niño fuerte, aún es prematuro proyectar sus efectos específicos sobre el sur de Chile. Esto se debe a que la región recibe simultáneamente la influencia de señales provenientes tanto del Ecuador como de la Antártica, lo que convierte al sistema en un escenario altamente complejo.

No obstante, advirtió que algunas condiciones ya están siendo observadas con atención, entre ellas el déficit de precipitaciones registrado durante este invierno, el que podría alterar la salinidad, la disponibilidad de nutrientes y la composición de las comunidades fitoplanctónicas.

«Por ahora lo que corresponde es monitorear, estudiar y conocer el sistema. Hablar de predicciones todavía es muy temprano», indicó.

En ese contexto, la especialista hizo un llamado a las empresas a profundizar el conocimiento de las condiciones oceanográficas de sus áreas de operación, incorporando variables como la influencia de los ríos, la dinámica de renovación de las masas de agua y el comportamiento histórico de parámetros como la temperatura, el oxígeno y la salinidad.

«El llamado es conocer cómo funciona históricamente cada zona y cómo responden los peces frente a estas variaciones. Muchas veces los sensores muestran que todo está bien, pero pequeños cambios sostenidos en temperatura u oxígeno pueden generar estrés y afectar el comportamiento y la alimentación de los peces», concluyó.

Diez años de monitoreo fortalecen la capacidad de anticipación

El investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, Iván Pérez-Santos, abordó la relación entre el fenómeno de El Niño, la dinámica del oxígeno disuelto y los cambios oceanográficos que se están observando en la Patagonia norte. Durante su presentación, explicó que la región se encuentra influenciada por procesos que se originan en el Pacífico ecuatorial y que pueden modificar las condiciones ambientales de los fiordos y canales del sur de Chile varios meses después de que se desarrollan en el Ecuador.

El investigador advirtió que la Patagonia está experimentando un proceso gradual de desoxigenación, asociado al calentamiento global y al aumento de la salinidad en las aguas superficiales, fenómeno que podría tener implicancias para los ecosistemas marinos y para las actividades productivas que dependen de ellos. Sin embargo, precisó que todavía es prematuro proyectar con certeza cuáles serán los efectos que podría tener el actual evento de El Niño en el sur de Chile.

«Estamos mucho mejor preparados que en 2016. Hoy contamos con sistemas de observación, series de datos y herramientas que nos permiten entender mejor cómo responde el ecosistema y anticiparnos a escenarios de riesgo», señaló el investigador.

Pérez-Santos destacó además el valor de las redes de monitoreo oceanográfico instaladas en la Patagonia, las que han permitido generar series de datos de largo plazo y avanzar en la comprensión de fenómenos como las olas de calor marinas, la variabilidad del oxígeno disuelto y las conexiones entre los procesos ecuatoriales y las condiciones ambientales observadas en los fiordos australes.

El déficit hídrico y las altas temperaturas elevan el riesgo de FAN

El gerente general de Plancton Andino, Alejandro Clément, presentó un análisis histórico de las floraciones de algas nocivas (FAN) en el sur de Chile, abordando la relación entre las anomalías climáticas, las condiciones oceanográficas y la ocurrencia de estos eventos. El especialista explicó que las FAN responden a múltiples factores y que, si bien no todos los episodios coinciden con eventos de El Niño, la evidencia histórica muestra que los periodos de altas temperaturas y déficit de precipitaciones tienden a incrementar las probabilidades de que ocurran florecimientos de importancia para la salmonicultura.

«Lo que podemos decir es que la probabilidad de FAN en el verano aumenta si viene un evento de El Niño intenso. Eso sí lo muestran las series de tiempo y la estadística», señaló.

Durante su exposición, Clément destacó además la importancia de incorporar nuevas variables al monitoreo ambiental, particularmente el sílice, nutriente que consideró clave para comprender la dinámica de las comunidades fitoplanctónicas y mejorar la capacidad de anticipación frente a eventuales eventos nocivos.

Según explicó, una menor disponibilidad de sílice puede favorecer el predominio de grupos de microalgas distintos a las diatomeas, alterando la composición de la comunidad fitoplanctónica y, eventualmente, las condiciones que favorecen determinadas floraciones. En ese contexto, llamó a avanzar en la generación de series de tiempo de sílice de largo plazo, señalando que este tipo de información podría contribuir a mejorar la capacidad de anticipación y entregar mayores antecedentes sobre qué grupos de algas tienen mayores probabilidades de proliferar bajo determinadas condiciones ambientales.

«Si tuviésemos series de tiempo de sílice, podríamos tener más antecedentes para responder si es más probable el desarrollo de diatomeas u otros grupos de microalgas«, indicó.

El especialista sostuvo que la capacidad de monitoreo y respuesta de la industria ha evolucionado significativamente durante la última década, tanto por la disponibilidad de información ambiental como por el desarrollo de herramientas de mitigación y planes de contingencia.

«Yo creo que estamos mejor preparados. La información en los últimos diez años ha aumentado de manera notoria, hay empresas dedicadas a la mitigación y también mayores capacidades para enfrentar estos eventos», afirmó.

No obstante, advirtió que sigue siendo extremadamente complejo predecir con varios meses de anticipación qué especies de microalgas podrían proliferar o dónde se desarrollarán los eventos más intensos, debido a la gran cantidad de variables que intervienen y a las distintas escalas espaciales y temporales en las que operan estos fenómenos.

Olas de calor marinas emergen como nueva señal de alerta

El investigador del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, Patricio Díaz, abordó la relación entre las anomalías hidroclimáticas, las olas de calor marinas y las floraciones de algas nocivas, señalando que varios de los eventos más relevantes registrados en la Patagonia norte han coincidido con períodos de anomalías térmicas positivas.

«Hoy sabemos que las olas de calor marinas están ocurriendo con mayor frecuencia y que algunos de los eventos de FAN más importantes se han desarrollado bajo estas condiciones. La probabilidad de que ocurran estos eventos es suficientemente alta como para que sea mejor estar preparados y, para eso, es fundamental contar con observaciones de largo plazo y utilizar adecuadamente la información que ya tenemos disponible», sostuvo.

El investigador planteó que el seguimiento de estas anomalías térmicas y el fortalecimiento de los sistemas de observación pueden transformarse en herramientas relevantes para mejorar la capacidad de anticipación frente a eventos de FAN, especialmente en un contexto de creciente variabilidad climática y cambio ambiental en la Patagonia norte.

Innovex ofrece datos interconectados y monitoreo para anticipar cambios ambientales

En representación de Innovex, Carolina Medel, coordinadora científica de la compañía, y Yonathan Sáez, jefe de Tecnologías de la Información e Innovación, presentaron las distintas herramientas tecnológicas que la empresa ha desarrollado para transformar el monitoreo ambiental en información útil para la toma de decisiones.

Durante la exposición, los profesionales mostraron plataformas de visualización en tiempo real, análisis histórico de variables oceanográficas y sistemas de alerta que integran información proveniente de sensores, estaciones meteorológicas, boyas e imágenes satelitales. Según explicaron, estas herramientas permiten seguir la evolución de parámetros como temperatura, oxígeno, salinidad y precipitación, identificar tendencias de largo plazo y comparar el comportamiento actual de los centros de cultivo con sus registros históricos.

Asimismo, destacaron el potencial de las redes de monitoreo colaborativo, que permiten compartir información ambiental entre distintas empresas, y de nuevas tecnologías de perfilamiento de la columna de agua capaces de registrar datos a distintas profundidades de manera automática y en tiempo real. De acuerdo con los expositores, este tipo de herramientas puede contribuir a mejorar la detección temprana de cambios oceanográficos, comprender mejor la dinámica de los fiordos y fortalecer la capacidad de anticipación frente a eventos de riesgo para la salmonicultura, como las Floraciones de Algas Nocivas (FAN), episodios de hipoxia u olas de calor marinas.

La respuesta institucional 

Susana Giglio Muñoz, oceanógrafo de la División de Acuicultura de la Subpesca, repasó la evolución del marco regulatorio que se ha construido en torno a las Floraciones de Algas Nocivas (FAN) y las mortalidades masivas, señalando que cada gran crisis ambiental ha impulsado nuevas herramientas de gestión y coordinación entre los organismos públicos.

Durante su presentación, la profesional recordó que episodios ocurridos desde la década de 1980, y especialmente la crisis de 2016, evidenciaron la necesidad de contar con mecanismos de monitoreo, planes de contingencia y protocolos de respuesta más robustos. A partir de ese evento, explicó, se incorporaron instrumentos como las prealertas y alertas acuícolas, se fortalecieron los programas de manejo de mortalidades y se crearon instancias de coordinación interinstitucional para enfrentar emergencias ambientales.

La representante de Subpesca advirtió, sin embargo, que la atención no debe centrarse exclusivamente en un eventual evento de El Niño. Según indicó, otros factores climáticos, como la Oscilación Antártica o Modo Anular del Sur (SAM, por sus siglas en inglés), también pueden influir de manera significativa en las condiciones oceanográficas del sur de Chile y aumentar el riesgo de eventos de FAN.

Asimismo, planteó que persisten desafíos relevantes, entre ellos la necesidad de avanzar hacia normativas más flexibles y resilientes, fortalecer las capacidades de modelación y predicción, y revisar las alternativas disponibles para la gestión de eventuales mortalidades masivas.

«La normativa no lo es todo. La respuesta frente a un fenómeno natural de esta magnitud nace de la suma de la ciencia que lo anticipa, la industria que lo enfrenta, las comunidades que lo viven y las instituciones que deben coordinar la respuesta», concluyó.

Colaboración, preparación y capital humano: los consensos que dejó el panel final 

Durante el panel de cierre, representantes de la industria, la academia y el sector público coincidieron en que la salmonicultura cuenta hoy con mejores herramientas de monitoreo y mayores capacidades de respuesta que hace una década. Sin embargo, advirtieron que persisten brechas importantes para enfrentar un evento extremo de Floraciones de Algas Nocivas (FAN), especialmente en materia de retiro y disposición de mortalidades masivas.

Uno de los principales temas abordados fue la capacidad del sistema para gestionar un escenario similar al de 2016. Los participantes señalaron que, pese a las mejoras normativas y logísticas implementadas en los últimos años, la capacidad instalada de ensilaje, transporte y disposición final podría verse sobrepasada si se produjera una mortalidad de gran magnitud.

Susana Giglio, reconoció que la disposición final de las mortalidades continúa siendo una brecha relevante y señaló que la autoridad se encuentra evaluando distintas alternativas de contingencia. Entre ellas, mencionó la eventual habilitación de zanjas de emergencia, una medida que requeriría la coordinación de diversos organismos sectoriales y la obtención de permisos específicos.

Giglio agregó que la Subsecretaría se encuentra trabajando en la actualización de los protocolos de respuesta ante eventos de mortalidad masiva y adelantó que el próximo 27 de julio se espera contar con una propuesta para su revisión y discusión con los distintos actores del sector.

Otro de los temas abordados durante el panel fue la necesidad de revisar la localización de algunos centros de cultivo emplazados en zonas que presentan problemas recurrentes de oxígeno y otras condiciones ambientales desfavorables.

El oceanógrafo Iván Pérez-Santos planteó que el mayor conocimiento oceanográfico disponible y el desarrollo tecnológico permiten hoy identificar mejor las áreas más vulnerables y evaluar alternativas de producción en zonas de mayor energía y renovación de las aguas.

«Hoy sabemos mucho más que hace veinte años y podemos refinar la selección de sitios para empezar a pensar en salir de lugares que van a ser críticos en el futuro», señaló.

Además, sostuvo que tanto la academia como la industria están disponibles para avanzar en esta discusión, aunque advirtió que los eventuales procesos de relocalización requieren también del apoyo y la coordinación del Estado.

Durante la conversación también se abordó la necesidad de fortalecer la coordinación entre empresas, autoridades y comunidad científica, así como de avanzar en mecanismos de comunicación que permitan enfrentar de mejor manera un eventual escenario de crisis. Asimismo, los panelistas coincidieron en que el gran volumen de información ambiental disponible actualmente debe ir acompañado de capacidades de análisis y de una mayor colaboración en el intercambio de datos entre empresas y centros de investigación.