
Un estudio realizado en Noruega detectó ARN del virus de la anemia infecciosa del salmón (ISAV) en biofouling del casco exterior y en biofilms de superficies internas de wellboats utilizados para trasladar peces desde centros con infección confirmada. El hallazgo apunta a un posible papel de estas superficies en la permanencia de partículas virales durante las operaciones de transporte.
La investigación fue desarrollada por Deni Ribičić y Marianne Aas, de SINTEF Ocean, junto a Oliver Floerl, de SINTEF Ocean y LWP Ltd. de Nueva Zelanda, y Roman Netzer, también de SINTEF Ocean. El trabajo fue publicado en Aquaculture International.
Seguimiento durante operaciones reales
Entre febrero de 2023 y junio de 2024, los investigadores siguieron traslados de peces desde tres centros salmonicultores con ISAV confirmado. El muestreo consideró distintas etapas del proceso, desde antes de zarpar y la carga de los peces hasta el transporte, la descarga, la limpieza y desinfección del wellboat y un posterior periodo de 48 horas sin operar.
En uno de los casos estudiados, todas las superficies evaluadas eran negativas antes de que el wellboat llegara al centro infectado. Sin embargo, después de la carga se detectó ARN de ISAV tanto en muestras de los peces como en agua y en el biofouling del casco. Tras la descarga, la señal viral también apareció en superficies internas del barco y el biofouling exterior alcanzó alrededor de 700 copias de ARN por microlitro en las muestras analizadas.
Las mayores cargas virales se encontraron en el mucus de los peces, pero los autores también detectaron ARN en biofilms de unidades de desgasificación, paredes, tuberías y en el casco del wellboat.
Sin detección después de limpieza y desinfección
Uno de los resultados relevantes fue que, luego de la limpieza, desinfección y un periodo de 48 horas sin operar, no se detectó ARN de ISAV en las superficies evaluadas.
El estudio plantea, sin embargo, que estos procedimientos completos se realizan habitualmente una vez terminados todos los traslados sucesivos asociados a un centro, y no necesariamente entre cada viaje individual. Según los investigadores, esto abre la posibilidad de que partículas virales permanezcan temporalmente asociadas al biofouling exterior durante esas operaciones consecutivas.
Los autores destacan además que el biofouling exterior ha recibido menos atención que las superficies internas de los wellboats dentro de las estrategias de bioseguridad, pese a que puede formar estructuras complejas capaces de retener material biológico.
El trabajo no demuestra que el casco transmita activamente ISAV. Las técnicas utilizadas detectaron ARN viral, lo que confirma contaminación previa, pero no permite establecer si las partículas encontradas seguían siendo viables o capaces de provocar una infección. Por ello, los investigadores plantean que se necesitan nuevos estudios para determinar si el virus retenido en el biofouling conserva capacidad infectiva.

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