Mundoacuicola

Revista de Acuicultura.

En Aquasur 2026: Destacan programa que está cambiando el paradigma de alimentar salmónidos

El Programa Tecnológico PTEC-INVA, impulsado por Corfo, liderado por Salmones Antártica y que cuenta con reconocidas entidades público-privadas y académicas, expuso sus avances en la feria internacional de la industria acuícola que se desarrolló esta semana entre las comunas de Puerto Varas y Puerto Montt.

En el marco de AquaSur 2026, el Programa Tecnológico para la Producción Local de Insumos Nutricionales Vegetales para la Acuicultura (PTEC-INVA) presentó los resultados de casi cinco años de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) orientados a transformar la relación entre la agricultura del sur de Chile y la industria salmonicultora nacional.

Bajo el título «PTEC-INVA: El Vínculo Definitivo entre Agricultura y Acuicultura», la charla convocó a representantes de la industria, la academia y el sector público, y fue estructurada en tres bloques expositivos a cargo del Dr. Daniel Nieto Díaz-Muñoz, gerente del Programa; el Dr. Jurij Wacyk González, quien es director del Laboratorio de Nutrición Animal (Labna) de la Universidad de Chile (UChile) y director académico del Centro de Investigación e Innovación en Acuicultura (CRIA) –que a la vez forma parte del Center for Antimicrobial Stewardship in Aquaculture (CASA), centro colaborador de la Organización Mundial de Sanidad Animal, OMSA–; y César Martínez Gutiérrez, gerente de Investigación Científica y Técnica en Nutrición Acuícola de Veterinary Histopathology Center (VeHiCe).

La participación del PTEC-INVA en Aquasur 2026 no se limita a la charla. El Programa también tiene presencia física en la feria a través de un stand conjunto con su coejecutora VeHiCe, ubicado en el espacio E-19, donde las y los asistentes pueden conocer en detalle los avances de cada uno de los proyectos de este Programa Tecnológico, sus resultados y las capacidades técnicas desarrolladas a lo largo de estos años.

El problema de fondo

El Dr. Nieto abrió la presentación describiendo el contexto que motivó la creación del PTEC-INVA: Chile importa el 85% de los insumos utilizados para la elaboración de alimento acuícola, una situación que –a juicio del Programa– es financieramente frágil, ambientalmente delicada y estratégicamente peligrosa. A esto se suma el fin del denominado «paradigma pelágico», es decir, la dependencia histórica de la harina y el aceite de pescado –incluso a veces provenientes de la pesca de arrastre–, un modelo que la industria global está abandonando de forma acelerada.

«El futuro es vegetal», sentenció la lámina introductoria de la presentación, sintetizando la apuesta central del Programa: reemplazar de manera gradual, técnica y costo-efectiva los insumos importados por materias primas vegetales producidas en la macrozona sur-austral de Chile (regiones de La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes).

Una red multidisciplinaria

El PTEC-INVA articula a un ecosistema amplio de instituciones. Salmones Antártica actúa como empresa líder, mientras que los coejecutores abarcan desde la investigación agronómica (INIA, Universidad de Chile, Universidad Católica de Temuco), pasando por la innovación alimentaria (CeTA), hasta los especialistas técnicos en semillas y análisis fisiológico (Agrotop/Saprosem y VeHiCe, respectivamente). Todo esto bajo el respaldo estratégico y financiero de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) a través de su Iniciativa de Programas Tecnológicos Empresariales.

Al cierre de su intervención, el Dr. Nieto agradeció también a entidades y compañías que han sido parte relevante del desarrollo del Programa: Alianza Team, BioMar, Intesal de SalmonChile, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Nuseed, Mowi, entre otras.

Cultivos con potencial probado en campo

El bloque central de la charla estuvo a cargo del Dr. Wacyk, representante de la UChile para el PTEC-INVA, quien expuso los resultados agronómicos y nutricionales obtenidos por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) en cuatro de sus estaciones experimentales distribuidas a lo largo de la macrozona sur-austral: Carillanca (La Araucanía), La Pampa/Remehue (regiones de Los Ríos y de Los Lagos), Tamel Aike (región de Aysén) y Kampenaike (región de Magallanes y de la Antártica Chilena).

Las cifras son elocuentes. El raps invernal (canola) alcanzó hasta 10.300 kg/ha en La Pampa/Remehue, con techos productivos de hasta 12 toneladas por hectárea en condiciones controladas. La camelina –una oleaginosa estratégica por su perfil lipídico y su adaptabilidad a climas extremos– llegó a 3.500 kg/ha con menos de 4% de ácido erúcico, lo que la hace directamente viable para dietas de salmónidos. El lupino blanco demostró rendimientos de hasta 8.900 kg/ha, y los trigos de invierno superaron los 120 quintales métricos por hectárea.

Además, el Dr. Wacyk explicó el vínculo concreto entre los ensayos nutricionales y la escala productiva necesaria: con una producción acuícola de un millón de toneladas al año (cifra de 2024), una inclusión del 1% de arveja en las dietas implicaría 10.000 toneladas de demanda, lo que equivale a triplicar la superficie cultivada actualmente. A un 2% de inclusión de lupino, el requerimiento sería de aproximadamente 15.600 hectáreas adicionales.

«Esto no es solo investigación agronómica. Es la base de una nueva industria», precisó el expositor.

Desde el punto de vista económico, la producción local de proteína vegetal ya es competitiva: el costo de producción del lupino concentrado se estima en USD 1,65/kg, frente a USD 1,80/kg de la harina de pescado en el mercado internacional. Una planta de ingeniería conceptual de 16.000 toneladas al año resulta financieramente atractiva y otorgaría independencia del mercado externo.

El impacto ambiental tampoco es menor: la sustitución de insumos importados por cultivos locales permitiría ahorrar aproximadamente 1,6 millones de toneladas de CO₂ equivalente al año, una reducción de la huella de carbono del orden del 60%, gracias a la eliminación del transporte intercontinental y la mejora de la agricultura local.

VeHiCe: cuando la fisiología se vuelve estrategia productiva

El cierre de la charla estuvo a cargo de César Martínez, quien presentó el trabajo del Laboratorio VeHiCe en el marco del PTEC-INVA: la evaluación fisiológica integral y de precisión de los peces sometidos a dietas experimentales con las materias primas vegetales evaluadas por el Programa.

Entre 2023 y 2025, VeHiCe analizó 235 peces a lo largo de 16 etapas experimentales, en el marco de nueve estudios distintos y utilizando 14 tipos de análisis diferentes, acumulando más de 2.800 análisis de laboratorio. El enfoque combina histología de órganos (hígado, riñón, bazo, branquias, intestino), perfil bioquímico sérico, hemograma, enzimas antioxidantes, biología molecular, imagenología de alta definición y microbioma intestinal.

Los resultados mostraron que todas las materias primas evaluadas –harina de lupino, afrecho de canola, harina de arveja, blends de aceites locales y concentrados proteicos– son capaces de generar impacto positivo en dietas para salmónidos sin comprometer la integridad orgánica ni el desempeño productivo de los peces. En particular, la arveja al 5% demostró ser la base estructural más robusta en agua dulce (factor de conversión de alimento –FCR– de 0,785), mientras que el lupino opera como modulador inmunológico específico bajo condiciones de alta presión infecciosa, enriqueciendo el microbioma intestinal con bacterias productoras de butirato.

En cuanto a los blends lipídicos, el estudio comparativo evidenció que cada formulación presenta ventajas competitivas según la fase del ciclo productivo: el blend SASA (Salmones Antártica) fue el más eficiente en términos técnicos, con FCR de 0,95, un SGR (specific growth rate o tasa de crecimiento específico) de 1,34% y una expresión génica antiviral 1,73 veces superior a la línea base; mientras que el “blend universitario” resultó el más adecuado para fases finales orientadas a certificación Omega-3 Premium.

Martínez enfatizó que el uso de enzimas en dietas con harinas alternativas no es una optimización, sino un requisito mandatorio para mantener la integridad celular. Las dietas con suplementación enzimática mostraron excelente salud mucosa, alta estabilidad molecular y óptima integridad orgánica, en contraste con las dietas sin enzimas.

“Este Programa Tecnológico nos permite, además, generar nuevas herramientas, focalizando una mirada fisiológica-integral hacia el bienestar animal”, puntualizó el representante de VeHiCe.

Una «tercera industria» en construcción

La presentación culminó con una visión de largo plazo: la creación de una cadena de suministro simbiótica, local y de baja huella de carbono, que los organizadores denominaron «la Tercera Industria», un clúster AgroAcuícola que conecte a agricultores del sur de Chile directamente con la industria salmonicultora global.

Para llegar allí, el Programa ha estructurado tres pilares de escalamiento: la validación técnica ya realizada con las especies vegetales de mayor potencial (camelina, raps, arvejas, lupinos, trigo); la transferencia tecnológica a productores y operadores agrícolas regionales; y finalmente, la consolidación de una cadena de suministro funcional que sustituya importaciones con producción local.

«Uno de los programas tecnológicos más profundos de la década», mencionó el Dr. Nieto. Una afirmación ambiciosa que, a la luz de los resultados expuestos en Aquasur 2026, parece difícil de refutar.